Boris Izaguirre, 60 años: «Mi ritual matutino consiste en darme tres duchas y desayunar boquerones con aguacate»
El colaborador de televisión y escritor ha confesado que no es muy fan del deporte, pero aún así ha aprendido a cuidarse

Boris Izaguirre, en una imagen de archivo. | Gtres
Boris Izaguirre tiene cierta obsesión en cuidarse. Es por eso que el escritor y colaborador de televisión se ha gastado más de 15.000 euros en distintos retoques para lograr su físico ideal, aquel que, a sus 60 años, sigue cuidando en su día a día. «Me he gastado entre 15.000 y 25.000 euros en mi cuerpo a lo largo de los años. No es dinero, es inversión. He pasado por el quirófano para hacerme una liposucción, me he retocado los párpados y me cuido la piel con todo lo que la ciencia me ofrece», ha relatado en alguna que otra ocasión.
Y es que para él, la estética es «una forma de higiene espiritual. Si te ves bien, funcionas mejor». Sin duda alguna, lo que más llama la atención, a la hora de cuidarse, es que centra su rutina en las primeras horas de la mañana. «Mi ritual matutino consiste en tres duchas seguidas. Entro, me enjabono, salgo y me seco. Me afeito fuera. Vuelvo a entrar, me enjabono de nuevo, salgo y me seco. Y una tercera vez para terminar con un chorro de agua helada. Esto me despierta el sistema circulatorio y me deja la piel tensa», explica.
La rutina de Boris Izaguirre a sus 60 años

Una higiene que complementa con una buena alimentación, especialmente saludable. «Ahora desayuno como un deportista. Tomo boquerones con aguacate, mucha avena y mucha fruta. He tenido que aprender a comer para que mis arterias estén limpias. El azúcar y las grasas saturadas son ahora mis enemigos declarados», cuenta. Y es que, en estos últimos años, las nueces se han convertido en sus mejores amigas. «Llevo siempre encima porque son el alimento del cerebro y del corazón», apostilló a Semana. Aunque eso sí, es muy consciente que el deporte no le apasiona y que si lo practica es para cuidarse.
«Hago gimnasia porque quiero que mi ropa me siga quedando igual de bien que hace veinte años. No es por salud, bueno, ahora sí lo es, pero inicialmente era por puro narcisismo. Si dejas que el músculo se caiga, se cae también el ánimo», contó. Uno de los deportes que practica es natación «con mucha regularidad». Es más, para él es el único lugar donde se siente «ligero» y donde puede «controlar mi respiración, algo vital desde mi operación». Probablemente, uno de los momentos que más le definen fue cuando, antes de entrar a quirófano, le pidió a su marido, Rubén, que le trajera alguien para hacerle la manicura.
«Me doy tres duchas seguidas»
«Pensé: ‘Si me muero en la mesa de operaciones, no quiero que el forense vea que tengo las uñas descuidadas’», contó. Boris nació en Caracas (1965) en un entorno intelectual y libre. Su madre era la bailarina Belén Lobo y su padre el crítico de cine Rodolfo Izaguirre. A los 16 años ya tenía una columna de crónica social en el diario El Nacional llamada Animal de frivolidades. Antes de cruzar el charco, ya era un guionista consagrado. Es coautor de telenovelas que paralizaron España y Latinoamérica como La dama de rosa y Rubí rebelde. Llegó a España a principios de los años 90, instalándose inicialmente en Santiago de Compostela. Sin embargo, su vida cambió cuando Javier Sardá lo fichó para Crónicas Marcianas.
Boris rompió todos los moldes con sus discursos provocadores. Fue, para muchos, la primera vez que vieron a un hombre gay hablar con total libertad y sin complejos en horario de máxima audiencia. A diferencia de otros personajes televisivos, Boris siempre maridó el espectáculo con referencias a Truman Capote, el glamour clásico y la literatura. Aunque muchos lo veían solo como un personaje de televisión, Boris siempre se reivindicó como escritor. En 2007 logró un hito histórico al quedar finalista del premio Planeta con su novela Villa Diamante. Este reconocimiento silenció a quienes dudaban de su faceta intelectual.

Ha publicado más de una decena de libros, incluyendo ensayos como Morir de glamour y novelas más personales como Tiempo de tormentas, donde rinde homenaje a su madre. Si algo define la vida de Boris es la estabilidad sentimental, algo inusual en el mundo del espectáculo. Conoció al diseñador gallego Rubén Nogueira poco después de llegar a España en 1992. Mientras Boris es la cara visible y extrovertida, Rubén es su contrapunto sereno y privado. Se casaron en 2006 en una ceremonia íntima. Boris suele decir que Rubén «le salvó la vida» y que se vuelve a enamorar de él cada mañana.
Su desayuno con aguacate y boquerones
En 2022, la vida le dio un aviso serio. Durante la grabación del programa El desafío, sufrió un ictus que le obligó a someterse a una intervención de urgencia —una endarterectomía carotídea—. Este episodio cambió su forma de ver la vida. «He vuelto a nacer», confesó. Desde entonces, ha integrado hábitos de salud mucho más estrictos —como el ejercicio y la dieta que mencionábamos antes— sin perder su esencia. Actualmente, Boris sigue siendo na presencia constante en televisión —Lazos de sangre y MasterChef Celebrity— y prensa escrita, consolidado ya no como el provocador, sino como un maestro de ceremonias respetado y una de las mentes más brillantes de la crónica social.
De forma general, todos estos retos que ha asumido, sobre todo lo que tienen que ver con su alimentación, son considerados como beneficiosos para su salud. Su enfoque en las grasas buenas —como el aguacate, nueces o el pescado azul— es perfecto para prevenir nuevos episodios vasculares. Ha eliminado los ultraprocesados y el azúcar, lo cual es vital a su edad. Sobre el deporte, aunque admite que no le gusta, su disciplina con la natación y el entreno funcional es impecable. La natación es, probablemente, el mejor ejercicio posible para su perfil, ya que mejora la capacidad pulmonar y cardíaca sin estresar las articulaciones.
Sobre su triple ducha, sí que es cierto que terminar con agua fría es, médicamente, una excelente opción para la circulación y el sistema inmune —similar al método Wim Hof—. Sin embargo, ducharse tres veces seguidas puede ser agresivo para el manto lipídico de la piel, eliminando sus aceites naturales y causando sequedad si no se hidrata bien después. Para Boris, verse bien es estar bien. Ese narcisismo sano le ayuda a mantener una disciplina que a otros les costaría esfuerzo. Si tiene que comer sano para que el traje le quede bien, lo hará sin rechistar. Además, en estos últimos meses, ha convertido un susto de muerte (el ictus) en una oportunidad para reinventarse, sin caer en el victimismo.
