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Libia

Haftar se marcha de Moscú sin firmar el acuerdo de tregua en Libia

AFP
Última actualización: 14 Ene 2020, 10:22 am CET

El mariscal rebelde libio Jalifa Haftar, que controla el este de Libia y se opone al Gobierno reconocido por la ONU, el GNA, se marchó de Moscú sin firmar el acuerdo de tregua que sí fue aceptado por su rival, Fayez al-Sarraj, han informado fuentes oficiales el martes.

Maria Zajarova, portavoz del ministerio ruso de Relaciones Exteriores, ha confirmado que el marsical Haftar había pedido unas horas el lunes por la noche antes de firmar el acuerdo de alto el fuego aceptado por su rival. Pero finalmente se fue de Moscú sin firmar este documento negociado con la mediación de Turquía y Rusia, según esta responsable.

Desde hace nueve meses, las tropas de los dos bandos se enfrentan en cruentos combates en los alrededores de Trípoli y Haftar espera conquistar militarmente la capital. Por ahora las dos partes parecen respetar un alto el fuego que entró en vigor el domingo gracias a las labores turcas y rusas, cuyos dirigentes hacen valer su influencia en el terreno frente a una comunidad internacional impotente ante el caos que reina en Libia.

Ankara respalda a Sarraj y Moscú, pese a negarlo, apoya con armas, dinero y mercenarios a Haftar. El hecho de que este haya abandonado Moscú sin firmar el acuerdo multiplica las preguntas sobre la viabilidad de una conferencia internacional sobre Libia, amparada por la ONU, que debería celebrarse en Berlín en enero.

Europa teme que Libia se transforme en una segunda Siria y quiere reducir además la presión migratoria en sus fronteras porque en los últimos años ha recibido miles de migrantes que huyen de las guerras en esta parte del mundo.

Para Moscú, la comunidad internacional es responsable del conflicto en Libia, país africano con mayores reservas de petróleo, porque apoyó militarmente a los rebeldes que derrocaron y mataron a Muamar Gadafi en 2011. Más allá de las cuestiones geopolíticas, Rusia confía en que Libia se transforme en comprador de sus armas y de su trigo y sea su puerta de entrada en Africa. Turquía tiene también ambiciones en el sector petrolero, vía un polémico acuerdo firmado con el GNA que le permitirá explotar nuevos yacimientos.