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Internacional

El plan de Trump para Groenlandia costaría hasta 700.000 millones dólares

Desde Nuuk siguen eligiendo ser parte de Dinamarca y rechazan convertirse en propiedad de Estados Unidos

El plan de Trump para Groenlandia costaría hasta 700.000 millones dólares

Manifestantes sostienen pancartas en una protesta en Londres contra la intención de Trump de hacerse con Groenlandia. | Krisztian Elek (Zuma Press)

Estados Unidos tendría que desembolsar hasta 700.000 millones de dólares (601.510 millones de euros) para cumplir el objetivo del presidente Donald Trump de comprar Groenlandia, según una estimación manejada por académicos y ex altos cargos estadounidenses implicados en la planificación del plan.

La cifra, equivalente a más de la mitad del presupuesto anual del Pentágono, se incluye en los cálculos destinados a medir la viabilidad de una operación que la Casa Blanca considera estratégica. Trump ha defendido la adquisición de la isla por su valor geopolítico en el Ártico frente a los principales adversarios de EEUU y ha llegado a asegurar que Groenlandia está «llena de barcos rusos y chinos por todas partes». El planteamiento ha disparado las alarmas tanto en Europa como dentro del propio país norteamericano, especialmente tras el endurecimiento del discurso presidencial y su insistencia en hacerse con el territorio «de una forma u otra».

El territorio, de 800.000 millas cuadradas y con estatus semiautónomo dentro del Reino de Dinamarca, no está en venta. Tanto el Gobierno danés como las autoridades groenlandesas han rechazado de forma reiterada las afirmaciones del mandatario estadounidense. Pese a ello, un alto funcionario de la Casa Blanca asegura que Trump ha encargado al secretario de Estado, Marco Rubio, la elaboración de una propuesta formal para la compra del territorio, considerada una «alta prioridad» para la Administración.

El pulso diplomático ya tiene efectos directos en Groenlandia. La ministra de Negocios y Recursos Minerales, Naaja Nathanielsen, reconoció esta semana que la insistencia estadounidense está alterando la vida cotidiana de la población. «Estamos sometidos a una enorme presión, y la gente está sintiendo sus efectos», afirmó, antes de subrayar que el territorio no contempla convertirse en parte de Estados Unidos.

Encuentro sin acuerdo en la Casa Blanca

La tensión se trasladó esta semana a Washington, donde delegaciones de Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia mantuvieron una reunión en la Casa Blanca que concluyó sin acuerdo. El encuentro estuvo encabezado por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, el ministro danés de Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, y la titular de Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt. Tras la cita, Rasmussen anunció la creación de un grupo de trabajo de alto nivel para tratar de encauzar los desacuerdos con Washington sobre el futuro de la isla.

«Hemos decidido formar un grupo de trabajo de alto nivel para explorar si podemos encontrar una solución común. En nuestra opinión, el grupo debería centrarse en cómo abordar las preocupaciones de seguridad estadounidenses, respetando al mismo tiempo las ‘líneas rojas’ de Dinamarca», explicó el ministro danés, que calificó las conversaciones de «francas» y «constructivas» y avanzó que el nuevo foro comenzará a reunirse «en cuestión de semanas». «Nuestro objetivo era llegar a un entendimiento común e iniciar un trabajo más profundo para lograr resultados», añadió.

Antes del encuentro, el discurso de la Casa Blanca ya había marcado el terreno. Donald Trump insistió este miércoles en que el control de Groenlandia por parte de Washington «es vital para la Cúpula Dorada», el escudo antimisiles que impulsa su Administración, comparable a la Cúpula de Hierro israelí y presentado oficialmente en mayo de 2025. La aspiración de hacerse con la isla ha sido una constante desde su regreso al poder hace un año, amparada en argumentos de seguridad nacional y en la supuesta presencia de buques chinos y rusos en la región.

El precedente más tenso se produjo en marzo del año pasado, cuando el vicepresidente estadounidense JD Vance visitó la base de Pituffik en un viaje considerado hostil por Copenhague y Nuuk, y acusó públicamente a Dinamarca de no haber garantizado adecuadamente la seguridad del territorio. En aquel momento, Vance sostuvo que «lo que creemos que va a pasar es que los groenlandeses van a elegir, a través de la autodeterminación, independizarse de Dinamarca y entonces vamos a tener conversaciones con el pueblo de Groenlandia».

Aunque las encuestas reflejan un apoyo mayoritario de la población local a la independencia, también muestran un amplio rechazo a una eventual adhesión a Estados Unidos. Preguntado entonces por la posibilidad de un plan militar para hacerse con el control de la isla, Vance respondió: «No creemos que la fuerza militar vaya a ser nunca necesaria».

Trump, por su parte, volvió a insistir públicamente en su objetivo de hacerse con la isla. «Me encantaría llegar a un acuerdo con ellos. Es más fácil. Pero de una forma u otra, tendremos a Groenlandia», afirmó el pasado domingo ante la prensa, reforzando una retórica que ha elevado la tensión diplomática en las últimas semanas.

Desde Nuuk, el mensaje oficial se mantiene sin fisuras. «Groenlandia no quiere ser propiedad de ni estar gobernada por Estados Unidos», reiteró la ministra de Asuntos Exteriores, Vivian Motzfeldt, a su llegada a Washington. «Seguimos eligiendo ser parte del Reino de Dinamarca».

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