The Objective
The Real Talks

¿Está condenada la UE (y España) a ser un parque temático para turistas?

Varsavsky y Espinosa de los Monteros debaten en ‘The Real Talks’ sobre los desafíos que amenazan al continente

¿Está Europa en declive o es una exageración? Con esa pregunta arranca el último episodio de The Real Talks, el podcast de THE OBJECTIVE donde el empresario y emprendedor tecnológico Martín Varsavsky y el político y economista Iván Espinosa de los Monteros se sientan con Gonzalo Bans a analizar, sin filtros, el lugar que ocupa Europa (y España en particular) en el tablero geopolítico y económico global. La conclusión, incómoda pero compartida: el Viejo Continente lleva años cavando su propia fosa.

China ejecuta, Europa regula

Varsavsky abrió el debate con una afirmación contundente: China genera hoy un 40% más de energía que Europa y Estados Unidos juntos. «China no es un pensador original, pero es un genio en la ejecución», señaló el fundador de Jazztel y Ya.com. Según el empresario, mientras Occidente lideró durante siglos la ciencia y la cultura, los chinos han sabido copiar, mejorar y escalar productos hasta superar a sus maestros, como ya ocurre con los coches eléctricos.

El problema de fondo, según ambos invitados, es la asimetría de reglas. Europa defiende el libre comercio frente a una potencia que no lo practica. España exporta 7.000 millones de euros a China, pero importa 42.000 millones. «Es muy difícil tener la bandera de la libertad contra los que tienen la bandera de la tiranía», resumió Varsavsky. Y sin embargo, apuntó, Europa sigue mirando a Xi con simpatía y a Trump con hostilidad, cuando la balanza comercial europea cuenta una historia muy diferente.

España, de socio fiable a enfermo crónico

La conversación se tensó al abordar el papel de España. Espinosa de los Monteros fue directo: «Spain is always a problem» (lit.: «España siempre es un problema»). Así, en inglés, porque así se lo ha dicho a gente de la Administración estadounidense. La causa, en su diagnóstico, es un proceso de degradación que arrancó hace 21 años, cuando Zapatero retiró las tropas españolas de sus compromisos internacionales, y que Sánchez ha acelerado hasta extremos que calificó de «gravedad extrema».

Varsavsky añadió la perspectiva del mundo tecnológico: España era, hasta hace poco, simplemente irrelevante para Silicon Valley. El problema es que ahora ya no lo es, pero por los motivos equivocados. Las diatribas de Sánchez contra las grandes tecnológicas, Elon Musk o Meta generaron una reacción en cadena: «La coalición contra él termina siendo una coalición contra España». El resultado práctico es un ostracismo creciente: cuando hay iniciativas globales, España se queda fuera.

El suicidio demográfico europeo

Uno de los momentos más reveladores del episodio llegó al hablar de energía. Varsavsky, cuya empresa opera en Houston, puso los números sobre la mesa: en Texas se paga siete céntimos el kilovatio hora; en España, entre 21 y 25. «Cuando tienes la energía más cara del mundo, es difícil que te elijan para poner centros de datos», dijo. Y precisamente en ese sector podría estar el gran activo de España: el 80% de los datos que se intercambian entre Europa y América pasan por territorio español.

Ivan Espinosa de los Monteros, Gonzalo Bans y Martín Varsavsky. | Carmen Suárez y Víctor Ubiña

Espinosa de los Monteros fue más allá y señaló una paradoja: las centrales nucleares españolas, diseñadas para durar 50 años, han demostrado con los años que podrían operar 50 más con mínimas inversiones. Sin embargo, el debate político apunta en dirección contraria. «Deberíamos estar pensando en volver a abrir, y España sigue en proceso de cerrar lo que ya funciona», lamentó. Alemania, citó como ejemplo, ya ha cambiado de rumbo. España, de momento, no.

La demografía, el elefante en la habitación

El capítulo cerró con el problema más estructural de todos: la demografía. España e Italia tienen la natalidad más baja de Europa. Los menores de 20 años con origen extranjero ya representan entre el 30% y el 40% del alumnado escolar, pese a que los inmigrantes son solo el 15% de la población. Varsavsky, que ha ayudado a que nazcan 300.000 bebés a través de sus clínicas de fertilidad en EEUU, reconoció que no existe una solución sencilla: ni los incentivos económicos funcionan, como demuestran Noruega o Corea del Sur.

Espinosa de los Monteros lo enmarcó como un problema cultural: «La izquierda siempre ha visto en la familia el último obstáculo para que el Estado lo cope todo». Cuando una ministra de Educación puede decir públicamente que los niños no son de los padres, apuntó, hay algo fundamentalmente roto en el contrato social. El diagnóstico de ambos es que la preeminencia cultural de una izquierda contraria a la familia durante décadas es parte central del problema.

Martín Varsavsky e Iván Espinosa de los Monteros. | Carmen Suárez y Víctor Ubiña

Hay salida

A pesar del diagnóstico sombrío, ninguno de los dos se resigna al determinismo. Espinosa de los Monteros recurrió a la metáfora del portaaviones: los giros estructurales no ocurren de un día para otro, pero sí son posibles con un cambio de rumbo constante. Varsavsky puso el ejemplo de Argentina bajo Milei: el riesgo país bajó de 2.000 a 490 puntos básicos en relativamente poco tiempo. La percepción internacional puede cambiar, pero requiere liderazgo, coherencia y tiempo.

Europa, en definitiva, tiene que decidir qué quiere ser: un actor global con voluntad de competir o, como apuntó Bans al cierre, «un geriátrico de lujo del planeta». La conversación que se planteó en The Real Talks no tiene respuestas fáciles, pero sí tiene el mérito de formular las preguntas correctas.

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