La Fiscalía pide cuatro años de prisión para Villarejo por grabar una reunión policial sobre el pequeño Nicolás

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La Fiscalía pide cuatro años de prisión para Villarejo por grabar una reunión policial sobre el pequeño Nicolás

La Fiscalía de Madrid pide cuatro años de prisión para el excomisario José Villarejo por estar presuntamente detrás de la grabación y la posterior filtración de la reunión que en 2014 mantuvieron agentes de Asuntos Internos de la Policía y del CNI sobre Francisco Javier Gómez Iglesias, el pequeño NicolásVillarejo es acusado de la autoría de un delito de descubrimiento y revelación de secretos. El representante del Ministerio Público considera que Gema Isabel Alcalá Garcés, la esposa de Villarejo y Carlos Mier, periodista del medio digital Información Sensible, son cooperadores necesarios en la comisión de dicho delito y por ello también se les reclama una pena de tres años de prisión.

El escrito de acusación señala que a finales del mes de septiembre de 2014 la Unidad de Asuntos Internos del Cuerpo Nacional de Policía comenzó a investigar las actividades de Francisco Nicolás Gómez Iglesias tras recibir varias informaciones sobre que éste se hacía pasar, ante varios importantes empresarios españoles, como enlace entre la Vicepresidencia del Gobierno y la Casa Real, y como agente del Centro Nacional de Inteligencia, informa una nota de prensa de la Fiscalía.

A raíz de estas investigaciones, el 14 de octubre de 2014 Gómez Iglesias fue detenido como presunto autor de los delitos de estafa, usurpación de funciones públicas y falsedad documental. Tres días más tarde pasó a disposición judicial y se acordó su libertad con la medida cautelar de prohibición de abandonar el territorio nacional. Durante el tiempo que estuvo detenido, en concreto el 15 de octubre de 2014, Información Sensible publicó  el artículo Detenido un joven que habría estafado a los Pujol simulando ser un agente del CNI enviado por la vicepresidenta y el día 16 publicó otro artículo titulado La segunda vida de Nicolás: Cómo estafar a los Pujol simulando ser un emisario enviado por la vicepresidenta, ambos firmados por el también acusado Carlos Mier Fernández donde se incluían varias informaciones “de las que, en ese momento, únicamente tenían conocimiento los agentes de la UAI que llevaban la investigación y sus superiores en el CNP”.

Por su parte, el comisario jefe de la UAI, Martín-Blas, había convocado para el 20 de octubre una reunión con el fin de  informar al CNI de la investigación en marcha sobre Gómez Iglesias. En su calidad de comisario adjunto a la Dirección adjunta Operativa del CNP, Villarejo tuvo conocimiento de la convocatoria de la reunión del día y la hora “y planeó grabar la conversación que pudiera tener el comisario Sr. Martín Blas con los agentes del CNI, con el propósito de difundirla posteriormente en Información Sensible y otros medios de comunicación y lograr así obstaculizar, entorpecer o bloquear la investigación en curso sobre D. Francisco Nicolás Gómez Iglesias”.

Así, Gemma Isabel  Alcalá, esposa de Villarejo y directora de Información sensible, ordenó a Carlos Mier, el único periodista que trabajaban en dicho medio digital que grabara parte de la conversación mantenida durante la reunión que, por intervenir dos agentes del CNI, tuvo carácter de “secreto oficial”. Lo que hizo Mier por orden de Villarejo fue llamar desde su móvil al del comisario Martín Blas “que activó algún tipo de aplicación informática o software que permitió captar el sonido ambiente sin que pudiera ser advertido por el Sr. Martín Blas”. Dicha llamada fue realizada a las 17:53 horas del día 20 de octubre de 2014 y tuvo una duración de 13 minutos y 9 segundosañade la nota de prensa.

“Parte de la conversación que estaban manteniendo los funcionarios del CNP y los agentes del CNI –añade la Fiscalía– se transmitió mediante esa llamada por el canal telefónico. El registro definitivo  se efectuó por vía aérea, utilizando el acusado Carlos Mier Fernández, un dispositivo grabador que aproximó a su teléfono móvil. De esta forma se grabó la conversación mantenida entre los funcionarios del CNP y los agentes del CNI”.

La grabación, una vez editada, tenía una duración de casi siete minutos pero con un sonido de “muy baja calidad” por lo que sólo ha podido transcribirse parcialmente. Entre las frases constan las siguientes: “aguantar unos días la intervención, a ver si contrata otro teléfono o no…”, “él no puede estar sin llamar,…”, “el teléfono no se ha movido de la calle Maudes”, “vamos a aguantar a ver si localizamos otro teléfono, vamos a intentar nosotros la intervención, casi seguro que nos la deniegan y… llegará un momento que ya no podamos más”, “es decirle a nuestro magistrado, a nuestro juez que ampliamos, que sigue haciendo lo mismo, a pesar de haber pasado por la cárcel y todo el tema”.

Dos días después, el 22 de octubre, Mier publicó un artículo que bajo el titular El CNI trincó al pequeño Nicolás, relataba, entre otros extremos, que “fuentes próximas a la investigación aseguran que fue el CNI quien encargó a Asuntos Internos de la Policía judicializar las pesquisas que los espías habían realizado sobre el supuesto estafador”. También un mes más tarde, salió otro artículo en el que se mencionaba la existencia de una “conversación entre el comisario Marcelino Martín Blas y unos espías” en referencia a la grabación realizada.