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Cosmeticorexia: qué es y qué hay detrás de la obsesión adolescente por los cosméticos

Esta nueva realidad puede ser un problema que altere la salud física y mental de los menores

Cosmeticorexia: qué es y qué hay detrás de la obsesión adolescente por los cosméticos

Una mujer joven utilizando cosméticos | ©Freepik.

La realidad de las redes sociales ha alumbrado un nuevo y controvertido fenómeno. Conocida como cosmeticorexia, la evidencia de esta nueva moda está empezando a causar revuelo en padres y tutores. Sobre todo, por lo que puede tener de perjudicial. Surgida al albor de ciertos booms virales en redes sociales, donde la imitación de conductas adultas es relativamente frecuente, la cosmeticorexia tiene un peligro añadido: su público objetivo.

No es oficialmente un trastorno psicológico, tal y como se conciben otro tipo de trastornos como la anorexia, pero sí tiene un riesgo potencial creciente. Como es evidente, bajo el nombre de cosmeticorexia se destapa una nueva filia que tiene que ver con la costumbre de comprar o usar cosméticos. Sin embargo, ya no se trata sólo de hacerlo en pieles maduras, envejecidas o descuidadas. El problema es su cada vez más temprana aparición en gente joven, incluso adolescentes.

Abrigado por el mantra de la perfección física, así como la emulación de conductas adultas o referentes como influencers, la cosmeticorexia se convierte en un peligro en distintos frentes. Expertos en dermatología, así como psicólogos, alertan de un mundo que, realmente, tiene una vinculación física y mental muy peligrosa.

Qué es la cosmeticorexia

Con un cariz que puede alcanzar el grado de adicción, la cosmeticorexia se refiere al uso abusivo y generalizado de maquillajes y cosméticos sobre pieles sanas, como pueden ser las de los adolescentes. De hecho, aunque el cuidado de la piel —especialmente la del rostro— es conveniente en todas las edades, debe ser entendido desde el punto de vista de la salud.

Por eso, el concepto de pieles sanas, cuando se entiende en personas de menos de 18 años, es especialmente relevante. Sobre todo, porque buena parte de los productos de cosmética no están formulados para este tipo de pieles o de edad. En cualquier caso, son varios los expertos que además avalan que, como máximo, en la adolescencia sería suficiente que la rutina de cuidado de la piel se limite a un gel exfoliante, un jabón astringente y un producto hidratante, además de la protección solar.

Por desgracia, a través de esa imitación de influencers, los menores comienzan a utilizar maquillaje y cosméticos más agresivos, no concebidos para esta edad. Una realidad que también puede suponer un riesgo acrecentado a nivel dérmico en menores con piel atópica, donde se pueden producir reacciones irritativas.

La cuestión, como sucede con otro tipo de trastornos, es que esta cosmeticorexia puede llegar a un plano obsesivo vinculado a la salud mental. El culto al cuerpo y a la belleza, sumado a la aparición de distintos tipos de filtros que se utilizan en las redes sociales, generan una falsa realidad a la cual adherirse. Un riesgo que, como explican en el medio especializado Allure, puede conllevar prácticas dañinas. Una situación sobre adicciones que ya hemos visto en otros ejemplos con adolescentes en THE OBJECTIVE, como la adicción a las redes sociales.

Desinformación y referentes perjudiciales

Tal y como cita la dermatóloga Tamara Lazic, que explicaba a este portal estadounidense cómo ha apreciado «un aumento de la proporción de jóvenes que adoptan rutinas de 10 pasos (o más) para el cuidado de la piel». Una realidad a la que se opone. Para ello plantea una rutina minimalista. En ella, explica, que «solo hubiera un producto hidratante con fotoprotección por la mañana, un retinoide por la noche y quizás un producto antioxidante».

No es la única voz que apunta a esta realidad. La doctora Carol Cheng, profesora de Dermatología y Dermatología Pediátrica en la Universidad de UCLA, en Estados Unidos, también avisaba de este cambio de paradigma. «Los padres están trayendo a sus preadolescentes y adolescentes para rutinas de cuidado de la piel», ilustraba. «A pesar de que no tienen ninguna patología de la piel preocupante», respondía para el propio portal de la universidad.

Lamenta que «la información es ampliamente accesible, y también lo es la desinformación». Motivos por los que protesta porque «los adolescentes y preadolescentes, que no se dan cuenta de que incluso las personas influyentes pueden estar vendiendo un producto en sus vídeos «instructivos»».

Cómo utilizar cosméticos en la adolescencia de manera segura

Una adolescente con cosmeticorexia
En pieles sanas apenas harían falta tres productos: limpiador, fotoprotector e hidratante. ©Freepik.

En este sencillo, aunque reconoce que la entrada de los adolescentes al mundo del cuidado de la piel advierte de que debe ser progresivo. «Los preadolescentes y los adolescentes son más conscientes y están más motivados para cuidar su piel en comparación con lo que he visto en el pasado», comentaba. Agregando que «no es necesariamente malo empezar una rutina pronto cuando es el régimen correcto para su piel».

Sin embargo, a su modo de ver, lo simple vuelve a ser lo relevante con una «rutina simple y práctica como la mejor opción». Por ello, recomienda que bastará con un jabón suave para la cara. Además del protector solar por la mañana y, por la noche «si la piel parece seca, una crema hidratante».

En lo evitable, advertía al portal de UCLA, están «los productos con ingredientes activos con ácido salicílico, retinoles o péptidos». Son útiles para pieles maduras, combatir arrugas o problemas como el acné, pero en adolescentes «pueden dañar, irritar la piel y provocar los efectos contrarios». De la misma manera, recomienda que, si se usa maquillaje sea «no comedogénico [que no obstruya los poros], esté libre de aceites y que se desmaquillen antes de dormir».

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