Un arquitecto sobre las cocinas pequeñas: «El truco está en agrupar electrodomésticos»
El diseño deja de ser una cuestión puramente estética para convertirse en una herramienta estratégica

Una cocina pequeña. | Canva
Las cocinas pequeñas lejos de ser una desventaja insalvable, pueden convertirse en espacios altamente funcionales y estéticamente cuidados si se proyectan con criterio. El tamaño reducido obliga a tomar a priorizar y a entender el espacio como un sistema donde cada elemento cumple varias funciones. Como se refleja en este truco.
Durante años se ha asumido que la solución para una cocina pequeña pasaba por añadir más muebles y multiplicar los armarios. Sin embargo, esta lógica suele generar el efecto contrario: saturación visual, dificultades de uso y una sensación de estrechez constante.

El truco para las cocinas pequeñas
El arquitecto Daniel Colino, tal y como explica en un artículo de la revista El Mueble, iniste en que uno de los errores más comunes en cocinas pequeñas es dispersar los electrodomésticos. Colocar el frigorífico en un extremo, el horno en otro y el lavavajillas en una zona distinta fragmenta la cocina y multiplica los recorridos innecesarios.
Su propuesta se basa en un truco que dice que, hay que agrupar los electrodomésticos en bloques compactos, preferiblemente en columnas o frentes bien definidos. Al concentrar horno, microondas, frigorífico y despensa en una misma zona, se libera superficie de trabajo y se consigue una lectura más ordenada del espacio.
Además, la agrupación de electrodomésticos facilita su integración estética y la cocina parece más grande de lo que realmente es. Colino subraya que no se trata solo de ahorrar centímetros, sino de reducir el ruido visual que generan volúmenes y materiales distintos compitiendo entre sí en un espacio pequeño.
Otros trucos en la distribución de las cocinas
Más allá de la agrupación de electrodomésticos, el diseño de una cocina pequeña requiere una visión global del espacio. Uno de los principios básicos es apostar por distribuciones sencillas y claras. Cocinas en línea, en forma de L o en paralelo suelen funcionar mejor que soluciones más complejas. Cuantas menos interrupciones tenga el frente de trabajo, mayor será la sensación de amplitud.
La continuidad visual es otro factor determinante. Utilizar los mismos materiales y colores en muebles, frentes y, en algunos casos, incluso en electrodomésticos integrados ayuda a crear un conjunto homogéneo. Los tonos claros, especialmente blancos y neutros suaves, reflejan la luz y amplían visualmente el espacio.
El aprovechamiento de la altura es un recurso imprescindible. En lugar de añadir más muebles bajos, es preferible llegar hasta el techo con armarios altos bien diseñados. Esto incrementa la capacidad de almacenaje sin invadir la zona de paso. La elección de puertas y sistemas de apertura también influye notablemente. Las puertas abatibles tradicionales pueden resultar incómodas en espacios estrechos, por lo que son mejores las correderas.
La iluminación merece una atención especial. En cocinas pequeñas no basta con una luz general en el techo. La iluminación bajo muebles altos, en zonas de trabajo y en el interior de armarios aumenta la funcionalidad y aporta profundidad visual. Una cocina bien iluminada siempre parece más amplia y acogedora.
Las cocinas pequeñas no admiten improvisaciones. Requieren un proyecto meditado, donde cada decisión tenga un porqué y responda a una lógica de uso real. El truco de agrupar electrodomésticos que defiende Daniel Colino resume bien esta filosofía. menos dispersión, más orden y una lectura clara del espacio.
