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José Hernández, médico experto en longevidad: «El hábito que más nos está envejeciendo es el azúcar»

Envejecer no depende únicamente de nuestros genes; nuestras decisiones influyen de manera determinante

José Hernández, médico experto en longevidad: «El hábito que más nos está envejeciendo es el azúcar»

Azúcar | Canva pro

Durante una entrevista en La Tarde de COPE, el doctor Hernández Poveda, médico especializado en longevidad, abordó cuál es el hábito que más está contribuyendo al envejecimiento prematuro en la población actual. El azúcar se ha convertido en uno de los grandes protagonistas silenciosos de este proceso. Así lo sostiene el propio Hernández, quien advierte de que el factor que más está acelerando el deterioro del organismo no tiene que ver únicamente con el paso del tiempo, sino con la alimentación diaria. En concreto, con el consumo elevado y continuado de azúcar, presente no solo en dulces y refrescos, sino también en una amplia variedad de productos ultraprocesados que forman parte habitual de la dieta actual.

El impacto del azúcar en el envejecimiento celular

Según explica el especialista, el principal problema del azúcar no es solo su aporte calórico. El verdadero daño se produce a nivel metabólico y celular. Cada vez que se ingieren grandes cantidades de azúcar, se genera un pico de glucosa muy elevado en sangre. Este pico envía una señal directa a las células del organismo para que se dividan a gran velocidad, como si el cuerpo entrara en un estado de crecimiento forzado. Esta división celular acelerada incrementa el riesgo de errores durante la replicación del ADN. Con el tiempo, estos fallos se acumulan y provocan una pérdida progresiva de información genética, y un desgaste profundo que afecta a todos los tejidos del cuerpo.

Azúcar

El exceso de azúcar y el envejecimiento están muy relacionados, y así lo confirman varios estudios científicos. Investigaciones publicadas en The American Journal of Clinical Nutrition y Nature Reviews Endocrinology han demostrado que los picos frecuentes de azúcar en la sangre provocan inflamación y estrés en las células, dos factores que favorecen enfermedades relacionadas con la edad. Además, el azúcar en exceso genera unas sustancias llamadas AGE, que dañan las proteínas y tejidos del cuerpo, endurecen órganos como el corazón, los riñones o el cerebro, y hacen que la piel pierda elasticidad, causando un envejecimiento más rápido y visible.

La relación entre el azúcar y el cáncer

Hernández subraya que este mismo mecanismo metabólico está estrechamente relacionado con la aparición de diversos tipos de cáncer. La rápida división celular aumenta la probabilidad de que se produzcan mutaciones, y un entorno interno con altos niveles de glucosa resulta especialmente favorable para el crecimiento de células tumorales. Este enfoque coincide con las advertencias de organismos internacionales como el World Cancer Research Fund, que recomienda limitar el consumo de azúcares libres como parte de las estrategias de prevención del cáncer. La evidencia sugiere que no se trata de un riesgo puntual, sino de un efecto acumulativo derivado de hábitos mantenidos durante años.

La dieta mediterránea como aliada de la longevidad

Frente a este escenario, el experto insiste en que la solución no pasa solo por eliminar el azúcar de forma aislada, sino por adoptar un modelo de alimentación saludable y sostenible en el tiempo. En este sentido, señala a la dieta mediterránea bien hecha como una de las mejores herramientas para promover una vida más larga y de mayor calidad. No se refiere a una versión idealizada o comercial del concepto, sino a un patrón alimentario respaldado por la evidencia científica. Una dieta mediterránea adecuada incluye buenas cantidades de pescado, especialmente pescado azul, una ingesta suficiente de proteínas de calidad, tanto de origen animal como vegetal, abundancia de frutas, verduras y legumbres, y el uso principal del aceite de oliva virgen extra como grasa.

Este modelo alimentario implica también una reducción clara de productos ultraprocesados y de azúcares añadidos, así como un control estricto del consumo de alcohol. Hernández recuerda que, aunque durante años se ha asociado el consumo moderado de vino con beneficios cardiovasculares, la evidencia actual es cada vez más clara al señalar que no existe una cantidad de alcohol completamente segura para la salud. Estudios como el ensayo PREDIMED han demostrado que la dieta mediterránea reduce el riesgo cardiovascular, mejora la salud metabólica y se asocia con una menor mortalidad. .

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