José Abellán (39), cardiólogo: «El colesterol se puede mejorar sin medicamentos; hay otras opciones naturales»
Antes de recurrir a la farmacología, hay opciones dietéticas a las que acudir para cuidarnos

Verduras frescas. | ©Freepik.
Te levantas por la mañana, te miras al espejo y piensas que no estás tan mal. El médico te avisó hace meses de que el colesterol andaba algo alto, pero lo dejaste correr pensando que no era para tanto. Total, un poco de grasa en la sangre no iba a matarte. Te prometiste salir a correr más a menudo y cuidar la alimentación durante un par de semanas. El plan parecía sencillo y factible. Todo, claro, mientras no dejas de oír cantos de sirena sobre las estatinas y el colesterol, sabiendo que tienes un plan B.
Sin embargo, las carreras se quedaron en paseos esporádicos y la dieta duró lo que tardaste en volver a probar aquel chorizo que traijste del pueblo de tus padres. Los meses pasaron mientras el colesterol seguía acumulándose silenciosamente en tus arterias, depositándose poco a poco sin dar señales. Pensabas que con un par de semanas cuidándote todo volvería a su sitio, como por arte de magia. La realidad es que ese colesterol no desaparece solo, no se esfuma con buenos propósitos ni con intenciones que se quedan en nada.
Un día vuelves a la consulta y los números siguen altos, incluso peores que antes. El médico te explica que necesitas ayuda externa, que tu cuerpo no va a regularse solo a estas alturas. Te receta estatinas, como a millones de españoles que han recorrido el mismo camino. Sin embargo, el cardiólogo José Abellán, especialista en Cardiología Intervencionista del Hospital Santa Lucía de Cartagena, asegura en su cuenta de Instagram que existe otra vía. Su mensaje es directo: el colesterol se puede mejorar sin estatinas si cumples ciertas reglas básicas.
Conociendo a las estatinas
Las estatinas son uno de los grupos farmacológicos más recetados en todo el mundo y están en el día a día de millones de personas en todo el mundo, aunque su historia no es nueva. Todo comenzó en 1973, cuando el científico japonés Akira Endō descubrió la mevastatina tras analizar más de seis mil cultivos de hongos. Lo que podía suponer una casualidad fue, en verdad, uno de los avances farmacológicos más importantes del siglo XX. Actualmente, se producen siete estatinas diferentes: atorvastatina, simvastatina, rosuvastatina, pitavastatina, pravastatina, fluvastatina y lovastatina. No obstante, en España, las más utilizadas es la atorvastatina.
Entre la parte más positiva de las estatinas hay que citar su eficacia, su concreción y, sobre todo, la poca presencia de efectos secundarios adversos graves, siendo muy raros los casos más severos. A su vez, el mecanismo de ellas es, en esencia, sencillo: bloquear la enzima hepática llamada HMG-CoA reductasa, fundamental en la producción de colesterol. Al inhibir esta enzima, el hígado fabrica menos colesterol y aumenta los receptores que capturan el colesterol LDL de la sangre. El resultado es una reducción significativa del colesterol malo, que puede oscilar entre el 17 y el 54 por ciento según el fármaco y la dosis. Además, producen un ligero aumento del colesterol HDL, el considerado bueno.
El médico prescribe estatinas a pacientes con riesgo cardiovascular elevado que no logran controlar el colesterol mediante cambios en el estilo de vida, tal y como explican desde MSD Manuals. También las reciben quienes ya han sufrido un evento cardiovascular como un infarto o un ictus. Los efectos secundarios, como explican desde más frecuentes incluyen molestias musculares, que afectan a entre el cinco y el veinte por ciento de los pacientes tratados. Más grave es el ejemplo de la alteración hepática, aunque aparece en pocos casos y suele suele ser reversible. En situaciones muy raras puede producirse rabdomiólisis, un daño muscular grave con posible afectación renal. Además, podrían elevar ligeramente el riesgo de diabetes tipo 2 en personas predispuestas.
Cómo bajar el colesterol sin estatinas

El doctor José Abellán defiende en su cuenta de Instagram que existen opciones naturales con eficacia demostrada para mejorar los niveles de colesterol. Entre ellas destaca la bergamota, que aporta polifenoles capaces de reducir el colesterol total y los triglicéridos entre un diez y un treinta por ciento. La fibra soluble, especialmente la cáscara de psyllium, disminuye el colesterol entre un cinco y un diez por ciento y mejora la calidad del colesterol. También cita la berberina, un suplemento muy recurrente, que puede reducir el LDL hasta un veinticinco por ciento, mientras que los esteroles vegetales, presentes en nueces, legumbres y ciertos yogures enriquecidos, logran bajadas del diez al quince por ciento consumiendo dos o tres gramos diarios. Elementos que, por ejemplo, son recurrentes en la dieta portfolio, de la que ya hablamos en THE OBJECTIVE.
No obstante, el cardiólogo subraya que estos suplementos no son lo más importante de la ecuación. Abellán afirma con rotundidad: «Una alimentación basada en plantas es más potente que los anteriores. Cuanto mayor porcentaje de vegetales incluyas en tu alimentación, menor será tu colesterol no HDL, que es el malo». Esta recomendación coincide con su mensaje habitual en redes sociales, donde cuenta con más de un millón de seguidores. El especialista insiste en que no hace falta hacerse vegano, pero sí aumentar sustancialmente la proporción de verduras, frutas y legumbres en cada comida.
El ejercicio físico completa la estrategia, con una potencia comparable a la de las propias estatinas según el cardiólogo. El especialista destaca especialmente el ejercicio aeróbico, como caminar, correr o nadar. «He llegado a observar reducciones de colesterol LDL y triglicéridos de hasta un cincuenta por ciento», asegura el doctor Abellán. El mensaje final resulta claro: alimentación y ejercicio deberían ser siempre la base al plantearse una mejora en los niveles de colesterol. Las estatinas tienen sus indicaciones claras y funcionan, pero la prevención a través del estilo de vida puede evitar tener que recurrir a ellas.
