David Céspedes, médico: «El zumo de remolacha si lo tomas con proteína y fibra mejora la circulación y es bueno para el cerebro»
Su efecto positivo depende de una dieta variada, del control del consumo de azúcares y de un estilo de vida activo

Zumo de remolacha | Canva pro
El zumo de remolacha se ha convertido en uno de los alimentos más comentados cuando se habla de salud cardiovascular y bienestar cerebral. Su popularidad no es casual. Diversas investigaciones científicas han puesto el foco en su alta concentración de nitratos naturales, compuestos que el organismo transforma en óxido nítrico, una molécula fundamental para la dilatación de los vasos sanguíneos. Esta capacidad explica gran parte de sus beneficios y es uno de los argumentos que destaca David Céspedes, médico, al analizar su impacto en la salud.
«El zumo de remolacha aumenta el óxido nítrico, lo que dilata los vasos sanguíneos y, por tanto, mejora la circulación, y si es bueno para el corazón lo va a ser también para tu cerebro», señala Céspedes. La afirmación conecta con una evidencia cada vez más sólida que relaciona la salud cardiovascular con el funcionamiento cognitivo. Un flujo sanguíneo adecuado es esencial para que el cerebro reciba oxígeno y nutrientes en cantidad suficiente, algo clave para mantener la memoria, la atención y la agilidad mental.
Beneficios en la circulación sanguínea y en la salud cerebral
El óxido nítrico actúa como un potente vasodilatador, lo que significa que ayuda a relajar las paredes de los vasos sanguíneos y facilita el paso de la sangre. Estudios publicados en revistas científicas como Hypertension han demostrado que el consumo de zumo de remolacha puede reducir la presión arterial en personas con cifras elevadas, un efecto especialmente relevante en la prevención de enfermedades cardiovasculares.
Este mecanismo no solo beneficia al corazón. Y es que también ayuda a la salud cerebral. Un ejemplo de este tipo de evidencia es un ensayo clínico randomizado, doble ciego y controlado con placebo publicado en National Library of Medicine, que investigó los efectos del nitrato dietético sobre el flujo sanguíneo cerebral y la función cognitiva. En ese estudio, 40 adultos sanos recibieron 450 ml de zumo de remolacha rico en nitratos (aproximadamente 5,5 mmol de nitrato) o un placebo sin nitratos, y los investigadores midieron cambios en el flujo sanguíneo cerebral en la corteza prefrontal mientras los participantes realizaban tareas cognitivas. Los resultados mostraron que el nitrato modula la respuesta hemodinámica cerebral durante la actividad mental y mejoró el rendimiento cognitivo en determinadas tareas, lo que sugiere que los nitratos pueden influir en la perfusión del cerebro durante el esfuerzo mental. Esto refuerza la idea de que lo que protege al sistema cardiovascular también tiene un impacto directo en la salud cerebral, una relación que la ciencia lleva años explorando.

Cuándo tomar el zumo de remolacha para evitar picos de glucosa
Más allá de sus beneficios, David Céspedes introduce un matiz importante sobre la forma de consumo. «Debes tomarlo después de comer con algo de proteína y fibra porque así no vas a disparar tu glucosa», advierte. La remolacha contiene azúcares naturales y, al consumirse en forma de zumo, estos se absorben con mayor rapidez, lo que puede provocar picos de glucosa en sangre.
Este punto coincide con las recomendaciones de nutricionistas y endocrinos, que insisten en la importancia del contexto alimentario. Combinar hidratos de carbono con proteínas y fibra ralentiza la absorción del azúcar y mejora la respuesta metabólica. Por eso, tomar el zumo de remolacha junto a alimentos como yogur natural, frutos secos o semillas puede ser una estrategia más adecuada que hacerlo en ayunas o de forma aislada. Además, la fibra y la proteína no solo ayudan a controlar la glucosa, sino que también aumentan la sensación de saciedad y contribuyen a una alimentación más equilibrada. En personas con diabetes, prediabetes o resistencia a la insulina, este detalle cobra aún más relevancia.
