Elba Chimarro, médica estética, sobre la caída del pelo: «El hierro, el zinc y la vitamina D ayudan a que crezca más rápido y fuerte»
Una evaluación exhaustiva, acompañada de intervenciones bien fundamentadas, sigue siendo la mejor estrategia

Caída de cabello | Canva pro
La caída del pelo se ha convertido en una de las preocupaciones más extendidas entre pacientes de todas las edades, no solo por su repercusión estética, sino también por el impacto que tiene sobre la autoestima y la percepción de salud. En ese paisaje, las consultas sobre si nutrientes concretos, como hierro, zinc o vitamina D, pueden hacer que el pelo «crezca más rápido y fuerte» no dejan de crecer. La médica estética Elba Chimarro despeja algunas de esas dudas durante una entrevista en Youtube con Javi Linares, con una mirada clínicamente informada y pone el foco en la importancia de evaluar el estado nutricional para entender mejor por qué se cae el cabello y cómo se puede reforzar su crecimiento.
Los aliados invisibles de tu cabello: hierro, zinc y vitamina D
Chimarro recuerda que el organismo humano es un sistema complejo en el que la nutrición desempeña un papel fundamental en el ciclo del folículo piloso. «Sin niveles adecuados de hierro, zinc o vitamina D, el folículo no recibe los nutrientes que necesita para mantener un crecimiento saludable», explica. Desde su consulta, observa que muchos pacientes con caída capilar presentan déficits subclínicos que pasan desapercibidos hasta que se revelan en analíticas detalladas.
Evidencia científica reciente apoya esta perspectiva clínica. Un estudio retrospectivo publicado en PubMed Central encontró que personas con pérdida de cabello difusa tenían niveles significativamente más bajos de ferritina, un marcador de reservas de hierro, comparados con un grupo control saludable, sugiriendo que estas deficiencias pueden interrumpir el ciclo de crecimiento capilar.
El hierro es esencial para la formación de hemoglobina, transporte de oxígeno y metabolismo celular, procesos cruciales para el crecimiento del cabello, cuyo folículo es una de las zonas con mayor tasa de renovación celular del cuerpo. Algunos estudios como el comparativo publicado en Clinical, Cosmetic and Investigational Dermatology evaluó que la concentración de ferritina tiende a ser más baja en pacientes con alopecia en comparación con individuos sin pérdida de cabello, aunque la literatura aún debate la extensión del efecto y cuándo la suplementación es realmente eficaz.

Por otra parte, la vitamina D ha entrado también de lleno en la investigación dermatológica. Un trabajo de control de casos publicado en el Journal of the Faculty of Medicine Baghdad determinó que los niveles de vitamina D eran significativamente inferiores en mujeres con efluvio telógeno, una causa frecuente de caída difusa, en comparación con controles sanos, confirmando que la deficiencia de esta vitamina puede estar implicada en la pérdida de cabello.
Por último y no menos importante, el zinc, aunque menos citado en grandes metaanálisis independientes, según María Agustina Segurado, dermatóloga con más de 25 años de experiencia, jefa de sección del Hospital del Sureste (Arganda del Rey) y CEO de S-Clinic, asegura que juega un papel esencial en la síntesis de queratina y en el mantenimiento de la estructura capilar. Su déficit puede debilitar no solo el crecimiento, sino también la resistencia del pelo, un factor que se observa tanto en contextos clínicos como en estudios nutricionales sobre micronutrientes y alopecia.
Evaluación integral y suplementación responsable
Chimarro enfatiza que estos nutrientes no son curas milagrosas, sino piezas de un rompecabezas más amplio. La caída del cabello puede responder a múltiples factores, desde genéticos hasta hormonales, pasando por estrés crónico o daño físico del cuero cabelludo. Sin embargo, evaluar y corregir deficiencias, especialmente en hierro y vitamina D, forma parte de un abordaje integral que puede mejorar de manera significativa los resultados, no solo de tratamientos tópicos, sino también de intervenciones médicas más específicas.
Segurado por su parte recomienda a sus pacientes acudir con analíticas completas antes de iniciar cualquier plan de suplementación. Bajo supervisión médica, ajustar los niveles de estos nutrientes no solo podría frenar la caída, sino fortalecer el cabello y prolongar la fase de crecimiento activa del folículo.
Integración de nutrición y medicina estética
Este enfoque nutricional, respaldado por evidencia clínica y científica, se suma a una tendencia más amplia dentro de la medicina estética y dermatológica, que busca integrar nutrición, biología molecular y terapias personalizadas. En un momento en que los tratamientos capilares van desde lo tópico hasta lo biotecnológico, entender cómo influyen micronutrientes clave en la fisiología del cabello aporta una perspectiva sólida y basada en datos a un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo.
