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Belleza

Confirmado por expertos: si duermes así envejecerás más y más rápido, pero puedes evitarlo

La postura, las horas de sueño o el tipo de almohada pueden acelerar la aparición de signos de envejecimiento

Confirmado por expertos: si duermes así envejecerás más y más rápido, pero puedes evitarlo

Mujer durmiendo boca abajo | Freepik/cookie_studio

Dormir mal no solo se nota en las bolsas y ojeras con las que puedes despertarte al día siguiente, también acelera la aparición de signos de envejecimiento en tu piel. Además de las rutinas de belleza que lleves a cabo antes de acostarte, hay otros pequeños gestos que tienen mucho más valor del que te imaginas. La posición en la que duermes, cada noche en vela o el tipo de almohada que utilices, deja una huella en la cara.

Hay mínimos detalles, como dormir de lado o no realizar una limpieza facial, que con el tiempo se traducen en arrugas, flacidez o un tono apagado. «Durante la noche, la piel entra en modo reparación pero, para que ese proceso sea efectivo, necesita un descanso real, oxigenación y limpieza. Si no le damos esas condiciones, envejece antes», explica Raquel González, cosmetóloga y creadora de la firma cosmética Byoode.

Mientras dormimos, la piel se regenera, aumenta la microcirculación y se activa la producción de colágeno. Pero si dormimos mal o forzamos una postura durante horas, estamos abonando el camino para que aparezcan arrugas en el rostro. Si quieres descubrir qué precauciones tomar antes de poner el despertador, desde THE OBJECTIVE te contamos todo lo que debes de tener en cuenta de manos de expertas en la materia.

Dormir de lado o boca abajo

No sabes lo importante que es la postura que adoptamos al dormir. Hacerlo de lado o boca abajo genera una presión constante sobre la cara. Si esta acción se prolonga noche a noche durante años, ese pequeño detalle contribuye a que las líneas de expresión se vuelvan más profundas y que las fibras de colágeno se deformen. «La piel tiene memoria. Si siempre presionamos la misma zona, con el tiempo esa presión se convertirá en una arruga fija», señala Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD.

Dormir de lado provoca más arrugas que hacerlo boca arriba. (Fuente: Freepik/gpointstudio)
Dormir de lado provoca más arrugas que hacerlo boca arriba. (Fuente: Freepik/gpointstudio)

La solución es sencilla de conocer, pero más difícil de llevar a cabo, aunque no imposible. Deberías de cambiar la postura en la que duermes. «Lo ideal, para no propiciar la aparición de arrugas mientras descansamos, es dormir boca arriba y usar fundas de seda o satén que reducen la fricción y minimizan el daño», señala Marta Agustí, directora nutricional de Advanced Nutrition Programme.

Otro truco para adoptar una postura ideal a la hora de dormir es colocar una almohada bajo las rodillas. «Ayuda a mantener la postura y evita girarse inconscientemente durante la noche», explica Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8. El mundo de las almohadas ofrece muchas opciones porque podemos encontrar diseños ergonómicos que son muy recomendables.

Antifaz estampado de You are The Princess. (PVP: 4.99€)
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Los antifaces para dormir no son cosa de película. Además de no dejar traspasar la luz, también protegen la zona del contorno de ojos. También es importante contar con la cosmética como aliada porque no podemos olvidar que la piel necesita elasticidad. Debemos de escoger cosméticos ricos en DMAE, péptidos o retinoides, así como cremas con omegas y lípidos que nos ayudarán a fortalecen la estructura de la piel y que esté más preparada para el roce nocturno. «Prevenir la pérdida de colágeno es tan importante como elegir la postura correcta», remata Raquel González de la firma Byoode.

La factura del insomnio

Las noches en vela no solo roban descanso, también suman años a nuestro aspecto. Mientras dormimos profundamente, la piel repara el daño oxidativo que se ha acumulado durante el día. Eso significa que, si no dormimos lo suficiente, esa regeneración no se lleva a cabo como debería. «La falta de sueño eleva el cortisol, una hormona que degrada el colágeno y ralentiza la renovación celular», explica Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD. La consecuencia directa es que a la mañana siguiente la piel se ve más fina, deshidratada y con un tono apagado.

Mirar pantallas digitales favorece el insomnio. (Fuente: Freepik)
Mirar pantallas digitales favorece el insomnio. (Fuente: Freepik)

«Dormir poco de forma crónica también altera la barrera cutánea, la piel está más sensible y las arrugas más marcadas», advierte Patricia Garín, directora dermocosmética de Boutijour. Para contrarrestarlo, las expertas recomiendan incorporar ingredientes calmantes que ayuden a la piel a resetearse incluso cuando el sueño no ha sido reparador. Entre estos componentes se encuentran los probióticos que ayudarán a controlar la microbiota de la piel. Logran reducir la sensibilidad y fortalece su resistencia. Otra opción serán esos cosméticos que cuenten con niacinamida.

Antes de acostarse hay algunos consejos que son vitales para dormir bien y descansar mejor. El primero de ellos es no recurrir a las pantallas digitales, pero también hay que tener en cuenta la alimentación y realizar una cena ligera. Mantener una temperatura adecuada también fomentará un buen sueño.

Para descansar mejor, también podemos recurrir a la aromaterapia con olores como la lavanda que favorece la relajación. Una manera muy sencilla es utilizar aceites esenciales. «Al inhalarlos, las moléculas viajan al hipotálamo que es la zona del cerebro que regula las emociones y el estrés. Eso reduce la liberación de cortisol y ayuda a un sueño más reparador y una piel más calmada», relata Bella Hurtado, directora dermocosmética de Aromatherapy Associates.

El error de no desmaquillarse

¿Sabías que no desmaquillarte por la noche durante un mes hace que tu piel envejezca hasta diez años? Así lo demostró un experimento de la periodista Anna Pursglove que pasó treinta días sin lavarse la cara. «Cuando no limpiamos la piel, las impurezas se acumulan, aparecen puntos negros e imperfecciones y se genera inflamación. Esa inflamación crónica destruye las fibras de colágeno y elastina. Es como si la piel envejeciera a cámara rápida», explica Estefanía Nieto.

Además de las arrugas, no llevar a cabo una buena limpieza favorece la aparición de poros dilatados, un tono apagado y una textura irregular. «La contaminación, el sebo y los restos de maquillaje que hemos acumulado todo el día forman una película que impide la oxigenación. La piel entra en un estado de estrés oxidativo y eso se traduce en más radicales libres y menos luminosidad», explica Mireia Fernández.

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Evitarlo es muy sencillo y pasa por realizar una limpieza doble cada noche. Primero se usa un producto oleoso que disuelve el maquillaje y la suciedad y, a continuación, un limpiador acuoso que retire el resto de las impurezas. «Es la única manera de mantener la piel equilibrada y preparada para regenerarse», apuntan desde la firma Byoode.

Elegir una buena almohada

Para mantenernos jóvenes, gastamos tiempo y dinero en tratamientos y cremas que usamos a diario pero dejamos elementos cotidianos que también juegan un papel fundamental. Uno de estos factores es la almohada ya que, la postura que tengamos al dormir y la superficie donde apoyemos la cara influye directamente en la aparición de las arrugas.

Es fundamental saber escoger los tejidos. Algunos de los que podemos encontrar en el mercado deshidratan la piel o absorben los cosméticos que hemos usado en la rutina de noche. Estos dos factores van a acelerar la aparición de los signos de envejecimiento. Los materiales que recomiendan los expertos en belleza y dermatólogos son la seda o el satén. Estos tejidos reducen el roce con el rostro, respeta su hidratación y no marcan sus pliegues en la piel.

Funda de almohada de satén de La Nuitée. (PVP: 49€)
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No solo importa el tejido de la funda que entrará en contacto directo con la piel. Otro factor que tenemos que tener en cuenta son los rellenos. La mejor compra será una almohada viscoelástica ya que se adaptará a la perfección a la forma de la cabeza y el cuello. Esto hace que se distribuya el peso de manera uniforme y no haya unos puntos donde se ejerza una mayor presión.  También vas a poder encontrar en el mercado diseños de almohadas que se venden como antiarrugas o ergonómicas. Están diseñadas especialmente para que la cabeza quede elevada y así no se ejerza una presión extra en el rostro.

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