Cristina Galmiche (66), experta en el cuidado de la piel: «No sirve de nada aplicar cosméticos si el cuerpo no recibe lo que necesita»
En una sociedad llena de tendencias virales y soluciones rápidas, el mensaje resulta claro y realista

Cristina Galmiche | Cedida
A los 66 años, Cristina Galmiche es una referencia consolidada en el mundo de la belleza y el cuidado de la piel. Por ello, desde THE OBJECTIVE hemos contactado con ella para que nos explique cuáles son los trucos que hay que seguir para lucir una piel bonita en el día a día. Su discurso, lejos de promesas rápidas o fórmulas milagro, se apoya en una idea clara y fácil de entender: la piel habla de cómo nos cuidamos por dentro. Para la experta, una piel bonita y luminosa no empieza en el neceser, sino en los hábitos diarios.
«La piel es un reflejo directo de cómo nos cuidamos por dentro», explica. Una alimentación equilibrada, rica en nutrientes, antioxidantes y grasas saludables, junto con una correcta hidratación, es esencial para que la piel esté sana, resistente y con buen aspecto. Galmiche insiste en que «no sirve de nada aplicar cosméticos de alta gama si el organismo no recibe lo que necesita». La coherencia entre interior y exterior es, según defiende, la base de una piel bonita a largo plazo.
1. Alimentación, hidratación y constancia
En su enfoque, comer bien no es una moda, sino una herramienta de belleza real. Vitaminas, minerales y grasas saludables ayudan a mantener la elasticidad y la luminosidad de la piel, mientras que la falta de hidratación se traduce rápidamente en un rostro apagado y sin vitalidad. La experta recuerda que la piel es un órgano vivo y que responde de forma directa a nuestros hábitos diarios, tanto positivos como negativos. Este cuidado constante es el que marca la diferencia con el paso del tiempo. No se trata de soluciones inmediatas, sino de construir una base sólida que se mantenga estable año tras año.
2. El ejercicio, un aliado clave para la piel
El deporte ocupa también un lugar importante en la rutina que defiende Galmiche. Más allá de la estética, el ejercicio físico mejora la circulación sanguínea, favorece la oxigenación de los tejidos y ayuda a eliminar toxinas. Todo ello se refleja en una piel más firme, luminosa y uniforme. «El ejercicio no es solo una cuestión estética, es salud celular», señala. Cuando el cuerpo se activa, la piel responde, y ese bienestar general acaba notándose en el rostro. No hace falta entrenar de forma extrema, la constancia y el movimiento diario son suficientes para ver resultados.
3. Una rutina sencilla y bien estructurada
Frente a rutinas interminables, Cristina Galmiche apuesta por la simplicidad bien entendida. «Mi secreto de belleza es mucho más sencillo de lo que parece: triple limpieza, sérum y protector solar», afirma. Tres pasos básicos que, bien aplicados, ayudan a mantener la piel equilibrada, luminosa y protegida durante todo el año.

La limpieza es el primer gesto imprescindible. Una piel limpia responde mejor a los tratamientos y se mantiene más sana. El sérum, por su parte, actúa como un potenciador, aportando activos concentrados adaptados a las necesidades de cada piel. No se trata de usar muchos productos, sino los adecuados y en el orden correcto.
4. El protector solar, el gesto que no se negocia
El último paso de la rutina, y uno de los más importantes, es la protección solar. Galmiche es tajante: nunca debemos salir a la calle sin protector solar, independientemente de la época del año. Las radiaciones UV están presentes todo el año y son una de las principales causas del envejecimiento prematuro.
El protector solar debe aplicarse siempre al final de la rutina cosmética. De hacerlo antes, se reduce la eficacia del resto de productos. La crema solar sella todos los beneficios previos y añade una base de antioxidantes clave para neutralizar el daño solar. Incluso si nos maquillamos, el orden no cambia: primero el SPF y después el maquillaje, sin que el protector pierda eficacia.
Este cuidado diario cobra aún más importancia con la edad. «A partir de los 25 años, la producción natural de colágeno comienza a disminuir y sus efectos se hacen visibles: la piel pierde firmeza, aparecen arrugas, las articulaciones se vuelven más rígidas y el sistema cardiovascular puede resentirse»,nos explica Verónica Castañón, CEO de GRUPO STAG. Por eso, la prevención y la constancia son claves desde edades tempranas.
