Los expertos en peluquería son claros sobre si tu pelo necesita un extra de hidratación: «Si tardas en secarlo más de lo que deberías, es tu caso»
En invierno, escuchar al cabello y entender qué necesita es la base para mantenerlo sano y con buen aspecto

Una mujer secándose el pelo con secador | Canva pro
El verdadero glow up de toda editora de belleza, y de cualquier persona que se tome en serio el cuidado del cabello, no pasa por un cambio radical de look, sino por conseguir una melena sana, flexible y luminosa incluso en los meses más duros del año. En invierno, cuando el frío se instala y la rutina diaria se llena de calefacción, abrigos y cambios bruscos de temperatura, el cabello es uno de los grandes perjudicados, aunque no siempre sepamos identificar por qué.
En plena temporada invernal, muchas personas notan el pelo más apagado, encrespado o difícil de manejar. A esto se suma el uso más frecuente de herramientas de calor para secarlo rápido antes de salir de casa, un gesto que, aunque práctico, agrava la deshidratación de la fibra capilar. El resultado es una melena que pierde brillo y elasticidad justo cuando más protección necesita.
Por qué el invierno afecta al estado del cabello
El frío, el viento y la calefacción provocan un ambiente seco que favorece la pérdida de agua del cabello. Además, los contrastes térmicos entre el exterior y los espacios cerrados alteran la cutícula capilar, dejándola más expuesta. Según los expertos en peluquería, este contexto hace que el pelo se vuelva más frágil, con mayor tendencia al encrespamiento y a la rotura, especialmente en medios y puntas.
Hidratación y nutrición, dos necesidades distintas
Una de las confusiones más habituales en el cuidado capilar es pensar que todo pelo seco necesita lo mismo. Desde Leonor Greyl, firma especializada en tratamientos capilares, recuerdan que la hidratación y la nutrición cumplen funciones diferentes. La hidratación aporta agua al cabello y actúa principalmente en la superficie de la cutícula, mientras que la nutrición se basa en aceites y lípidos que refuerzan la fibra desde el interior. Distinguir entre ambas es clave para no sobrecargar el cabello con productos que no responden a su necesidad real, algo especialmente frecuente durante el invierno.
Las señales que indican falta de hidratación
El cabello necesita hidratación cuando presenta signos claros de porosidad. «Si tardas en secarlo más de lo que deberías, es tu caso. El pelo poroso se reconoce porque tiene las escamas más abiertas», explican los expertos de Leonor Greyl. Esta característica es habitual en invierno, cuando el cabello pierde agua con mayor facilidad.

La falta de brillo es otra señal inequívoca. El pelo deshidratado se ve opaco, sin reflejos y con una textura áspera. A esto se suma el encrespamiento, que se intensifica por el roce de bufandas, abrigos y jerseys. «Le cuesta controlar el frizz y se vuelve fosco ante el mínimo cambio de humedad ambiental», añaden los especialistas.
Cómo devolver la hidratación al pelo en invierno
Durante los meses de frío, el cabello pierde agua con mayor facilidad debido al ambiente seco y a los cambios de temperatura. Adaptar la rutina capilar a esta época del año es clave para evitar que la melena se vea apagada, áspera y sin movimiento.
- Aplicar mascarillas hidratantes una o dos veces por semana para compensar la pérdida de agua y mejorar la elasticidad del cabello.
- Reducir la temperatura de las herramientas de calor y evitar abusar del secador para no agravar la deshidratación de la fibra capilar.
- Utilizar fundas de almohada de seda o satén, que minimizan la fricción y ayudan a conservar la hidratación durante la noche.
- Proteger el cabello del roce constante con prendas de lana, bufandas y abrigos, especialmente en medios y puntas.
- Incorporar productos hidratantes sin aclarado para mantener la fibra flexible, controlar el encrespamiento y aportar suavidad a lo largo del día.
