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Drey, dermatóloga, avisa sobre usar crema Nivea: «Es muy buena para hidratar las pieles secas, pero no sirve con tendencia al acné»

Elegir bien, según las necesidades reales de cada piel, sigue siendo la mejor fórmula para acertar

Drey, dermatóloga, avisa sobre usar crema Nivea: «Es muy buena para hidratar las pieles secas, pero no sirve con tendencia al acné»

Crema lata azul | Canva pro

Pocas cremas generan tanta unanimidad popular como la clásica lata azul de Nivea. Presente en hogares de todo el mundo desde hace más de un siglo, su fórmula apenas ha cambiado y su fama de hidratante eficaz sigue intacta. Sin embargo, el debate dermatológico en torno a su uso facial vuelve a ponerse sobre la mesa.

La dermatóloga Drey ha sido clara en un artículo para InStyle al respecto: «Es muy buena para hidratar las pieles secas, pero no sirve para pieles con tendencia acneica». En un contexto en el que las redes sociales han recuperado este producto como un supuesto remedio universal, los expertos insisten en matizar su uso. La eficacia cosmética no depende solo del producto, sino del tipo de piel al que se aplica.

La historia de Nivea Cream se remonta a 1911. Desde entonces, ha acompañado a varias generaciones y se ha convertido en una de las cremas más vendidas del mundo, algo difícil de sostener en un mercado saturado de lanzamientos constantes. Su éxito se apoya en una fórmula reconocible, un precio accesible y una hidratación intensa que ha conquistado tanto a consumidores como a profesionales del sector.

Las cifras respaldan su estatus de clásico. Cada año se venden millones de tarros en todo el mundo y su versión más ligera, Nivea Soft, mantiene un ritmo de ventas constante. Para muchos expertos, su popularidad responde a una realidad simple: funciona, pero no para todo ni para todos.

Por qué no es recomendable en pieles con acné

Desde el punto de vista dermatológico, la crema Nivea destaca por su alto poder hidratante. Contiene ingredientes como la glicerina y agentes emolientes que ayudan a retener el agua en la piel y a reforzar la barrera cutánea. Según dermatólogos citados por medios especializados, «la crema Nivea contiene glicerina y manteca de karité, dos ingredientes conocidos por su fuerte poder hidratante. Estos componentes nutren eficazmente la piel y previenen la deshidratación». Este efecto resulta especialmente beneficioso en pieles secas, muy secas o expuestas a agresiones externas como el frío, el viento o la calefacción. En estos casos, la crema actúa como un escudo que calma, nutre y protege.

Crema Nieva

El punto crítico aparece cuando se traslada su uso a pieles grasas o con tendencia acneica. La dermatóloga Drey advierte que su gran densidad puede resultar contraproducente: «Al tratarse de una crema muy espesa y con efecto oclusivo, puede resultar demasiado pesada para las pieles grasas». Otros especialistas coinciden en que no se trata de una crema comedogénica en sentido estricto, sino de un producto no adaptado a las necesidades de una piel que ya produce exceso de sebo. En estos casos, la hidratación debe ser más ligera y con fórmulas específicas que no comprometan el equilibrio cutáneo.

Cómo usar la crema azul de forma segura

Los dermatólogos insisten en que la clave está en el uso estratégico. Nivea Cream no tiene por qué formar parte del cuidado facial diario en todos los tipos de piel, pero sí puede ser una gran aliada aplicada en zonas concretas. Mejillas secas, contorno de labios, codos, rodillas, manos agrietadas, talones o espinillas resecas son algunos de sus usos más recomendados.

En el rostro, las pieles mixtas pueden aplicarla de forma puntual en áreas deshidratadas, preferiblemente por la noche y en capas finas. Integrada dentro de una rutina completa, junto a sérums y tratamientos específicos, puede aportar confort sin saturar la piel. Pese a su fama, los expertos también se encargan de desmontar algunos mitos. «La crema azul es honesta: hidrata profundamente», señalan. Pero no elimina manchas, no cura el acné, no borra arrugas profundas y no sustituye al protector solar ni a tratamientos con activos concretos. Su función es clara, hidratar y proteger frente a la pérdida de agua.

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