Dacia convierte al Spring en un coche serio y lo mantiene por debajo de 12.000 euros
Es una de las mejores opciones para quien necesita un eléctrico sencillo y accesible

Dacia Spring.
El parque móvil español pide a gritos una renovación masiva. Con más de quince años de edad media, muchos quieren cambiar su vehículo, pero desde la pandemia para acá sus precios han subido una media superior al 30%. Es la razón por la que gastar dinero, y más aún en una tecnología que aún tiene que ser aceptada por la mayoría, se vuelve una decisión complicada. Para solucionar este dolor de cabeza, Dacia tiene un analgésico: el nuevo Spring.
El mercado del coche eléctrico lleva años prometiendo democratizarse, pero de manera infructuosa. Mientras los fabricantes europeos andan en el intento de reducir sus precios por debajo de los 20.000 euros, una marca rumana, filial de Renault, lleva cinco años demostrando que se puede. Lo ha hecho con un coche pequeño, sin lujos ni complejos, que ha vendido más de 200.000 unidades en el mercado europeo desde 2021. El problema es que era un coche algo justo de prestaciones. Ahora lo renueva, y lo renueva a fondo.
El Spring 2026 llega con novedades que van bastante más allá de lo cosmético. Por fuera apenas cambia. Sigue midiendo 3,70 metros y pesando poco más de 1.000 kilos, dimensiones que lo convierten en el eléctrico urbano más compacto del mercado europeo, solo superado en contención por el Leapmotor T03. La diferencia respecto a la versión anterior está casi toda bajo la carrocería, abajo del todo: en su batería.
El Spring 2026 estrena un acumulador de ferrofosfato de litio de 24,3 kWh. Es algo más pequeña que la anterior de 26,8 kWh, pero está construida con tecnología cell-to-pack. Esto significa que las celdas se integran en la estructura del chasis, sin módulos intermedios. La rigidez estructural aumenta, el reparto de pesos entre ejes mejora y el conjunto se siente más sólido cuando rueda.
Dacia también ha trabajado la aerodinámica, aunque el Spring no sea un coche para batir récords. Ahora dispone de áreas carenadas bajo la carrocería en las zonas delantera, lateral y trasera. Si añadimos un alerón rediseñado y nuevos perfiles de llanta, se alcanza un coeficiente SCx de 0,745 a 0,660 con llantas de 14 pulgadas. En un coche que consume 12,4 kWh cada 100 kilómetros en ciclo WLTP, esa bajada en la resistencia aerodinámica contribuye de forma directa a mantener la autonomía con una batería algo más pequeña.
La autonomía homologada se queda en 225 kilómetros para el motor de 100 CV y en 226 para el de 70 CV, cifras muy similares a las de la generación previa pese al cambio de química de la batería. Donde sí hay un salto claro es en la carga rápida en corriente continua. Pasa de 30 kW a 40 kW, lo que permite ir del 20% al 80% en 29 minutos, frente a los 45 minutos que necesitaba el Spring anterior.
En el capítulo de la mecánica, la actualización también es sustancial. La gama anterior ofrecía unos discretos 45 y 65 CV. El nuevo Spring eleva su caballería a 70 y 100 CV en sendas versiones. El motor de 100 caballos, exclusivo del acabado Extreme, mejora hasta un 20% el par disponible entre 80 y 120 kilómetros por hora. En términos prácticos, significa que el Spring ya puede incorporarse a una ronda de circunvalación sin que el conductor tenga que apretar los dientes y confiar en que nadie llegue rápido por detrás.
El comportamiento dinámico era la asignatura pendiente del Spring. Dacia ha mejorado este aspecto. Todas las versiones montan de serie una barra estabilizadora delantera, que el modelo anterior no llevaba. Amortiguadores y muelles de suspensión se han reajustado para trabajar en coherencia con el nuevo elemento. El resultado es un coche que balancea menos en curva, responde con más aplomo ante cambios de apoyo y transmite una mayor sensación general de control.
En ciudad, que es donde este coche pasa la mayor parte de su tiempo, la mejora es perceptible desde los primeros metros. La dirección asistida eléctrica sigue siendo ligera, pensada para maniobrar entre coches aparcados más que para buscar sensaciones en carretera. La frenada, con asistencia reforzada, responde con más confianza. El peso contenido, por debajo de los 1.000 kilogramos en algunas configuraciones, sigue siendo su mayor virtud en entornos urbanos: el Spring se mueve con una agilidad que los SUV nunca tendrán.
Mejora en carretera
Fuera de la ciudad, la diferencia entre el Spring anterior y este es más que evidente. Los 100 CV del motor más alto del catálogo permiten mantener ritmos de carretera secundaria sin esa sensación de ir siempre al límite que caracterizaba a los propulsores anteriores. En las aceleraciones de 80 a 120 kilómetros por hora, la diferencia frente al motor de 65 CV de la versión 2024 es más que notable: de 13 segundos pasa a 6,9 segundos. No es un coche para dominar la autopista, pero ya no huye de ella.
Hay espacio de mejora en lo tocante al aislamiento acústico, sobre todo por encima de los 100 kilómetros por hora, pero es una velocidad que fuera del ámbito urbanita rara vez se alcanza. El interior apenas ha cambiado. Dispone de un salpicadero sencillo, pantalla digital de siete pulgadas, climatización manual y materiales modestos pero funcionales. La coherencia entre precio y acabado interior es la lógica.
Lo que sí sorprende, dado el precio al que se vende, es el equipamiento de seguridad que incorpora de serie en toda la gama. Airbags frontales y laterales con cortina, sistema antibloqueo de frenos, frenada de emergencia autónoma, asistente de mantenimiento de carril, alerta de presión de neumáticos, elevalunas eléctricos delanteros y anclajes Isofix en las plazas traseras. Las llantas son de acero de 15 pulgadas con embellecedores, excepto en el acabado Cargo.
Cuatro opciones
Abre la gama de cuatro acabados el Expression, con 70 CV. El Extreme, exclusivo del motor de 100 CV, añade equipamiento adicional y se distingue por las carcasas de los retrovisores en tono dorado, una agradable rareza. El Business y el Cargo, ambos con 70 CV, están pensados para flotas y uso profesional. Cierra el abanico el Cargo, que prescinde de los asientos traseros para ganar capacidad de carga.
Los precios de tarifa sitúan el Expression en 16.425 euros, el Extreme en 17.625, el Cargo en 18.625 y el Business en 18.925 euros. Son cifras que, por sí solas, ya lo colocan entre los eléctricos más asequibles del mercado europeo. Con el adelanto de las ayudas del Plan Auto+ y el descuento ligado a la financiación, Dacia sitúa el precio de lanzamiento en 11.815 euros puesto en la calle.
Pero ojo, el Spring se fabrica en China, como los modelos de MG o BYD, lo que lo excluye de la bonificación completa del programa. Sin embargo, Renault adelanta las ayudas, lo que hace el número real más atractivo. A ese precio, el Citroën ë-C3 aparece desde 11.700 euros, pero con una batería menor que homologa 200 kilómetros de autonomía, un poco menos.
Una bienvenida rara avis
España no es un mercado especialmente agradecido para los coches del segmento A. El grueso de la demanda se orienta hacia utilitarios y SUV de distintos tamaños, y los pequeños coches urbanos han ido perdiendo cuota de forma paulatina y acelerada. Pero el Spring es una excepción: duplicó sus ventas en España en 2025, con 2.176 unidades matriculadas, consolidándose como el eléctrico más vendido de su categoría. Uno de cada cuatro Dacia vendidos en Europa ya incorpora alguna forma de electrificación.
El Spring 2026 no estará solo en la gama eléctrica de Dacia por mucho tiempo. La marca tiene previsto lanzar un segundo modelo 100% eléctrico basado en la plataforma del Renault Twingo, con 3,78 metros de longitud, algo más grande que el Spring. Ambos convivirán en el mercado durante un tiempo, con el Spring manteniendo su posición como la opción de acceso. La estrategia es ampliar el abanico sin abandonar la esencia: coches eléctricos asequibles, sin artificios y sin precios que requieran una hipoteca de 40 años.
El Dacia Spring 2026 no ha venido a cambiar el mercado eléctrico ni a redefinir lo que un coche pequeño puede ofrecer. El precio sigue siendo su argumento más sólido. Para quien necesita un eléctrico para el uso de cada día, sin complicaciones ni facturas imposibles, la respuesta lleva cinco años siendo la misma. Y ahora es mejor.
