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Opinión

Terrorismo sí

«Usted no vive en una patria llamada España, usted vive en este país, el latiguillo de los aguadores del poder»

Terrorismo sí

Anagrama de ETA. | Wikimedia Commons

Una pandilla de jóvenes almuerzan butifarra, beben a destajo brindando por la república catalana, lanzan loas a los héroes de ETA, colegas de la gran nación vasca, beben a destajo en finas copas de ira, atienden excitados a la llamada del líder refugiado en Waterloo, acuden a la manifa, ven a un par de policías y les meten una mano de leches con la intención de darles matarile. O se preparan para atentar contra el Jefe del Estado. Imputan a los jóvenes. Llega el gobierno y los amnistía. El delito se borra, así que a efectos legales no ha existido.

A los escritores, hace unos años, nos hubiera sido imposible imaginar tal despropósito. Ahora, para ser políticamente correctos, dentro de ese partido presuntamente socialista, debemos aceptar el terrorismo cuqui, no vaya a resultar que nos tachen de anticonstitucionales, argumento donde caben todos. A Page, sin ir más lejos, el ministro del interior le ha acusado de desconocer la historia del PSOE, un ministro que acaba de llegar a ese partido y que solo tiene galones por favorecer a los asesinos y descuidar a las víctimas.

Los palmeros del PSOE, periodistas y demás tira levitas, juraron sobre la cruz de Cristo que no se iban a rebajar los delitos de sedición y malversación, y que cuando ocurriese antes había que leer la ley. También aseguraron que jamás amnistiarían a los golpistas y aún nos venden que no traspasarán limites morales, pues únicamente se trata de una proposición de ley que, por cierto, no admite opiniones en contra. Sabemos que al que difiere de la dirección de esa organización lo echan a los leones y le condenan a la muerte civil. Y qué decir sobre las líneas rojas que ellos mismo se marcan. Que las destrozan, que la cesión ante el independentismo carece de límites. La amnistía se está construyendo sobre la memoria de las víctimas de ETA, de las voces de la sociedad civil que siguen hablando pese a costarles la verdad, porque la verdad se ha convertido en una mentira utilitaria. 

«El PSOE normaliza el crimen y aplaude al criminal, el PSOE aúpa al delincuente y abraza la delincuencia»

Ahora mola ser partidario del terrorismo, a sabiendas de que no habrá condena cuando se glorifique la sangre. Terrorismo blando no es lo mismo que terrorismo duro. El terrorismo, sabiendo que la Constitución es un papelito, tiene graduación. Por ello se puede apoyar a los terroristas buenos y no a los malos, a los que extorsionan y no a los que han cometido delitos de sangre, que están en su derecho por supuesto de presentarse a unas elecciones y salir elegidos, los mismos que hoy se pasean por los pueblos mirando con desprecio a los familiares de los que han asesinado. Mañana veremos a los presuntos socialistas de Euskadi pactando con sus verdugos, lo que devendrá en una Euskadi gobernada por el fascismo, por los proetarras. Vox, en lo que se refiere al abuso de la violencia, es un aprendiz al lado de Bildu. 

Tenemos al poder ejecutivo y a la mitad del poder legislativo que son partidarios del terrorismo, y a parte del poder judicial amparando al terrorismo, lo que significa que el Estado beneficia al terrorismo. En la cuarta pata, las CCAA, aguantan los populares, tachados de antidemócratas. Y eso que el PP ha ganado las elecciones generales. Lo característico de una dictadura es negar la voluntad de la mayoría, en este caso de los votantes del PP y de Vox. Lo que define a las dictaduras latinoamericanas es proteger a las minorías frente al menoscabo de las mayorías. En consecuencia, demos alas al terrorismo sin taparnos la nariz. Retorzamos la historia reciente con el fin de negarla, acallando de paso a los que están con las víctimas. El PSOE normaliza el crimen y aplaude al criminal, el PSOE aúpa al delincuente y abraza la delincuencia. 

Usted no vive en una patria llamada España, usted vive en este país, el latiguillo de los aguadores del poder. En la indefinición está la necesidad y la virtud; en consecuencia, hagamos pensar a la gente que hay un terrorismo cuqui y un terrorismo malvado. Cuando nos encontremos en la tercera vuelta del debate, el gobierno habrá indultado a los terroristas con delitos de sangre. La penúltima traición a la democracia ocurrirá justo después de las elecciones vascas. Y no habrá debate, ganarán los asesinos.

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