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Opinión

Siete incógnitas de la fusión Orange y MásMóvil

«La operación presenta retos y oportunidades que afectarán tanto a las firmas involucradas como a los consumidores»

Siete incógnitas de la fusión Orange y MásMóvil

Logo de Orange.

La fusión entre Orange y MásMóvil, a la que este miércoles autorizó la Comisión Europea después de dos años de estudio, supone la mayor operación del sector en Europa. En el caso de España, con esta unión, el operador resultante supondrá cerca del 43% del mercado de telefonía móvil (más de 25 millones de líneas) y banda ancha (más de siete millones de puntos) y más de 2,2 millones de clientes de TV. Telefónica, su principal competidor, se quedará con una cuota de mercado del 27% de la telefonía móvil (16 millones de líneas), el 23% de la banda ancha (más de 5,8 millones de puntos), aunque por encima de Orange+Másmovil, con 3,4 millones de clientes de TV. Por sus propias cifras, esta gran operación de ambas telecos presenta algunas incógnitas que, poco a poco, deberán ir resolviéndose.

Nuevo nombre y marca: es razonable pensar que el grupo resultante operará con una nueva marca o con alguna variación de la propia Orange, la marca más notoria del grupo resultante, o una combinación de ambas. No hay que olvidar que el grupo resultante ya incorpora a varias marcas, como Yoigo, Jazztel o la propia Orange, hasta hoy en manos de la matriz francesa; o Yoigo, MásMóvil, Virgin Telco y Pepephone, Euskaltel, Lycamobile, Lebara y Llamaya, propiedad de MásMóvil. Esto es crucial para definir la identidad y estrategia de la empresa resultante, que se repartirá las acciones al 50% entre ambas compañías.

Impacto en los precios: existe preocupación entre los clientes sobre si los precios de los servicios cambiarán tras la fusión. Orange ya había anunciado una subida de precios para abril, que previsiblemente se mantendrá. En cambio, MásMóvil ha optado por mantenerlos. Se espera que la estrategia de precios se ajuste para mantener la competitividad en el mercado, aunque la propia fusión y la reducción de costes derivados apunta a unos precios más competitivos de la compañía resultante.

Economías de escala: la fusión generará economías de escala que se estiman en 450 millones de euros anuales, según la documentación aportada por ambas compañías. Esto probablemente implicará ajustes en la estructura organizativa, incluyendo posibles recortes de puestos directivos y de los derivados de costes fijos, alquileres e inmuebles. La compañía apunta a las sinergias derivadas de la integración industrial para tranquilizar a los trabajadores, aunque es muy probable, como suele suceder en estos casos, que se optimicen y amorticen puestos de trabajo y posibles duplicidades. Un ejemplo reciente es el caso de Telefónica, con un ERE de más de 3.400 empleados.

Relaciones con proveedores: la fusión requerirá la consolidación de relaciones con proveedores y alianzas existentes de ambas compañías. Se anticipan ajustes en este ámbito para optimizar la operación conjunta. Este hecho puede generar tensión en algunos de los proveedores de ambas compañías, ya que donde hubiera dos proveedores distintos para la misma tarea, en la entidad resultante lo más probable es que solo quede uno de los dos.

El futuro de la red: la nueva compañía heredará una deuda significativa que ronda los 6.000 millones, por lo que se espera que busque reducir esta carga. Una opción comúnmente considerada en el sector es la venta de parte de la infraestructura de red, como la fibra óptica. MásMóvil lo ha hecho ya con buena parte de su red y Orange se plantea hacerlo en Francia.

Expansión internacional: además de las implicaciones claras para el mercado español, la compañía resultante se plantea el liderazgo de la telefonía en Europa y es razonable pensar que, una vez cerrada la operación, se comience un plan de expansión y consolidación por Europa, especialmente en países dónde ambas compañías aún no están del todo implantadas.

Cierre de la operación: se espera que la fusión se cierre en marzo, momento en el que previsiblemente se revelarán más detalles sobre la nueva compañía, incluyendo su nombre, estrategia y planes futuros. Aunque, como suele suceder en estos casos, no sería extraño pensar que el proceso se demore unos meses más de lo previsto.

En resumen, la fusión entre Orange y MásMóvil presenta varios desafíos y oportunidades que afectarán tanto a las empresas involucradas como a los consumidores, trabajadores, proveedores y al funcionamiento del mercado de las telecomunicaciones en general.

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