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Opinión

Rubiales y su piquito de oro

«Se le veía venir como a un tsunami: ni agua, vamos, ni una gota a un tipo chulesco, egocéntrico, con pinta de vividor»

Rubiales y su piquito de oro

Ilustración de Alejandra Svriz.

«Por un beso de la flaca, daría lo que fuera. Por un beso de ella, aunque solo uno fuera»

Circula estos días por las redes un vídeo que La Sexta preferiría borrar de su archivo y en el que se comentan las imágenes de la victoria de España en el Campeonato del Mundo: «Para beso, el que le ha plantado Rubiales a Jenni Hermoso durante la entrega de trofeos. Un gesto totalmente espontáneo producto, pues eso, de la euforia del momento que la jugadora se ha tomado con todo el sentido del humor. Este momento ha sido trending topic mundial». No puede dar más vergüenza ajena esta pieza informativa, presentada con una sonrisa cómplice que pretende dar por buena una versión que la Fiscalía viene ahora a desmontar con un golpe contundente: dos años y seis meses de cárcel por un delito de agresión sexual y otro de coacciones contra el expresidente de la Real Federación Española de Fútbol. Además, se solicita una indemnización de 50.000 euros. ¡Qué buen ojo el de La Sexta, ya ven!

Hay un relato que divide en dos capítulos esta acusación: el primero, que se ciñe al beso, el famoso ‘piquito’, descrito por el Ministerio Fiscal como el momento en que Luis Rubiales «sujetó la cabeza de la jugadora con ambas manos, y de manera sorpresiva y sin consentimiento ni aceptación de la jugadora, le propinó un beso en los labios». Para el segundo, necesitó de la complicidad del exseleccionador Jorge Vilda así como de los por entonces trabajadores de la Federación, Rubén Rivera y Albert Luque, para los que se solicita penas de un año y seis meses de cárcel, por desarrollar una operación de hostigamiento contra la jugadora, quien en un momento dado mostró su hartazgo y malestar. Como no lograron sus objetivos, decidieron cambiar de táctica, presionando a los familiares de Hermoso. Unos piezas, vamos.

En su burbuja, Rubiales sigue viéndose como víctima de una conspiración: «Quien vea las imágenes no puedo entender que alguien piense que es una agresión sexual. Se produce tras ganar un Mundial entre dos amigos, lo ha dicho la señora Hermoso. Con una pregunta, un agresor sexual no pregunta», insistía el acusado ante Ana Pastor en el especial de El Objetivo. Tampoco amenaza ni presiona para que la besada diga que no se ha sentido acosada, pero eso supongo que son detalles sin importancia.

Al final y a pesar de todo el revuelo mediático, el beso de marras era lo de menos. Todos sabíamos que Luis Rubiales no era un tipo de fiar. Y ahora que la Guardia Civil lo ha detenido a su regreso de República Dominicana en el marco de la Operación Brody, ya tenemos todo un catálogo de supuestas irregularidades bajo su mandato. Y luego está el tema de Supercopa Files, con las supuestas comisiones en Andorra de Gerard Piqué. Por no faltar no falta ni la cutre aventura de burdel con prostitutas de por medio. «Estoy aquí para decir que es mentira que yo haya pegado una mordida con pisos, que tenga un equipo de béisbol, que haya pegado un pelotazo en Cabo Verde, que tenga terrenos para la construcción de hoteles en Arabia Saudí…». El pobre Rubiales dice que le han bloqueado todas las cuentas y no tiene «ni para una Coca-Cola». Qué penita da verle al sol de Punta Cana. Se enfrenta a varios delitos: corrupción en los negocios, administración desleal, blanqueo y pertenencia a organización criminal. Su vivienda fue registrada y le fueron requisados los dispositivos móviles. Ha sido puesto en libertad, pero declarará este sábado.

«Está esa inevitable y humana fuerza generada por eso que llamamos intuición que te dice, a éste, ni agua»

Que sí, que existe la presunción de inocencia, pero luego está esa inevitable y humana fuerza generada por eso que llamamos intuición que te dice, a éste, ni agua. Y a Rubiales se le veía venir como a un tsunami: ni agua, vamos, ni una gota a un tipo chulesco, egocéntrico, con pinta de vividor. Que uno se puede equivocar, faltaría más, pero luego viene la Fiscalía y te da una palmadita en la espalda. Que hablamos de un personaje que, según Tomás González Cueto, el abogado de la Federación, «no se ha planteado trabajar, sino dar palos. Pero no que 15.000 o 20.000 euros, sino de 200.000 para arriba, porque dice que él necesita 100.000 euros al mes para vivir». Ya le van calando, ¿no?

El proceso va a ser lento y largo. Mientras tanto, la letanía del victimismo va a ser una constante. Pero esta vez ya no cuela. Aunque Rubiales tiene un último as bajo la manga: la propaganda. Según El Debate, habría firmado un contrato para el desarrollo de una película, Red Carder, con la productora Passage Pictures, de Uri Singer, en la que se mostraría su auge y caída en desgracia. Todo por un beso, yo apostaría más por ese título. Claro que ahora, visto lo visto, también valdría Chanchullos a todo trapo.

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