The Objective
Montanoscopia

Gazpacho no, horchata sí

«Borges no supo distinguir la vileza de la dictadura que lo derrocó, inercia que le llevó a aprobar al infecto Pinochet»

Gazpacho no, horchata sí

Jorge Luis Borges. | Wikimedia Commons

1. El lenguaje es maravilloso. Ahora nos hemos enamorado de la palabra «extracción». La extracción de Maduro. Como la extracción del petróleo. (O su sustracción.) Quién no quiere, para acabar con el tirano, que baje un Deus ex machina y se lo lleve, como ha ocurrido en Venezuela. Lo hubiéramos querido en España con Franco. Solo que Trump es un Deus que no está en sus cabales. Se parece más bien al «genio maligno» de Descartes, dispuesto a volvernos locos.  

2. El asesinato policial de la mujer de Mineápolis, propiciado por el trumpismo y aplaudido o excusado por el trumpismo, prueba que Trump es el Maduro de Estados Unidos. Es un presidente bananero del otrora país de la libertad. Está empequeñeciendo «América» hasta la irrisión.

3. El inconfundible aroma de la libertad es el que se da en Irán estos días con las mujeres alegres quemando sus velos y quemando, como desafiantes actrices bellísimas, las fotos de los clérigos feísimos: se los fuman fastuosamente. ¡Las persas! Mujeres alegres y trágicas: también mueren, junto con los hombres rebeldes, a manos de las fuerzas represivas de los ayatolas. ¿Y con quién está nuestra izquierda mamarracha? ¡Con los clérigos asesinos! Igual que estaba con el asesino Maduro.

4. Es la misma izquierda que ve en Rufián a su próximo líder: el Rufián de la destrucción de la igualdad en España, por medio de la «ordinalidad» fiscal que ha firmado su conmilitón Junqueras con Sánchez. Sánchez: el sujeto que ha convertido al PSOE en un partido antisocialdemócrata. Y el PSOE encantado.

5. Mi lectura definitiva de 2025 ha sido la biografía Jorge Luis Borges. Un destino literario, de Lucas Adur (Cátedra). Y no lo ha sido además Pessoa. Una biografía, de Richard Zenith (Acantilado), traducida por nuestro Vidal-Folch en sus ya míticas jornadas (¡maratonianas!) en chándal, porque aún no la he leído. Espero hacerlo este 2026. El Borges de Adur es riguroso académicamente (el autor es profesor en la Universidad de Buenos Aires) y además es una lectura estupenda, por la escritura, por la disposición de los materiales y por las reflexiones sobre la vida y la literatura de Borges. Lo mejor es tal vez asistir a cómo Borges se construye a sí mismo: él, su figura, es otra de sus obras. En cuanto a la política, es admirable la integridad de Borges: se pronunció y expuso siempre, arriesgándose, sobre todo contra el pringoso peronismo. Pero, ay, esta fidelidad antiperonista le jugó una mala pasada: no supo distinguir la vileza de la dictadura que lo derrocó, inercia que le llevó asimismo a aprobar al infecto Pinochet. Luego, cuando fue consciente de los crímenes y las torturas, se espantó y rectificó, pero ya era tarde. Aunque en el fondo del fondo se podría decir de Borges lo que Borges dijo de Verlaine: era «inocente como los pájaros».

6. A veces no me creo que durante media hora yo fuera estricto contemporáneo de Borges. El Loco de la Colina lo entrevistó en directo en septiembre de 1984 y yo estaba, envuelto en la noche, con el transistor encendido, como todas las noches. En la entrevista Borges cita la definición de la noche que dio Chesterton: «Una nube mayor que el mundo». Cuando Quintero le pregunta por algo que no le guste de España, dice Borges: «Probé con escasa fortuna el gazpacho». Pero a continuación afirma que le gusta la horchata: «Gazpacho no, horchata sí». Borges estaba en Sevilla. Al día siguiente apareció su foto con Torrente Ballester y la Giralda, en El País. Se me ha ocurrido buscar el audio de la entrevista y aquí está.

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