¿Estilo Trump o estilo USA?
«Todo es poder y dinero, hegemonía mundial con Rusia y China. Lo demás está en retaguardia. La prueba va a ser Venezuela»

Donald Trump. | Reuters
Vi -como casi todos- la operación Maduro. Cuando los comandos yanquis se llevaron al jefe del Estado de la Venezuela bolivariana y chavista. Y me alegré, como casi todos, asimismo. Pero comencé a ponerme triste, cuando vi que se quedaban tan panchos personajes crueles del chavismo (muchos decían que eran el cerebro de Maduro) como Diosdado Cabello, con orden de captura en EEUU, o la terrible, aunque parezca mosquita muerta, Delcy Rodríguez, la señora que dejó muchas maletas en Barajas y aún no sabemos. Algo parecía cambiar y no cambiaba. María Corina Machado, prematuramente, se ofrecía a volver a una Venezuela nueva que aún no existe. A la Premio Nobel de la Paz le dieron de lado, porque a Trump Europa le importa un pito, premios incluidos, como -me parece- le importa casi todo otro pito. ¿No se trataba de devolver la democracia a Venezuela, no llevan -dicen- los estadounidenses la libertad doquiera asoman el flequillo? Menos lobos. A María Corina le han citado en la Casa Blanca dentro de días, pero quién sabe, acaso se trate solo de invitarle al aperitivo, con el señor Rubio. Sí, se han liberado algunos presos políticos (pocos) pero dicen que dentro de Venezuela son las milicias chavistas las que controlan el orden. ¿Tanto ruido y foto para tan pocas nueces? Era arriesgado y tal vez guerracivilista poner el segundo día a Machado de presidenta. El chavismo debe irse desmontando desde dentro, pero empezando ya, con un gobierno de transición, chavistas incluidos. EEUU habla de buenas intenciones -parecen a largo plazo- pero a por el petróleo han ido enseguida. Y mientras tras el golpe venezolano se apunta a México (una presidenta infumable) o a Groenlandia, nos damos cuenta de que, tras un año de mandato, el «estilo Trump» si puede llamarse así, consiste en ponerlo todo patas arriba, amenazar, sacar músculo imperial, pero arreglar muy poco. Digamos Gaza (donde se habló de turismo de lujo) y digamos que todo está quieto, más o menos detenido, pero la población civil tiene los mismos problemas. El hombre de Trump no es Mahmud Abás, un moderado, no, es y sigue siendo Netanyahu.
Y ahora me pregunto, ¿asistimos a la puesta en práctica del estilo del presidente Trump, o al viejo modelo del imperialismo made in USA, del que los españoles debíamos saber mucho? No me gusta nada el comunismo y menos el actual vestido de populismo cruel, pero tampoco me gusta ver al imperialismo puro y duro cabalgar a rienda suelta. En 1898, cuando la guerra hispano-yanqui en Cuba y Filipinas, los EEUU dijeron (como hoy) que iba a apoyar la libertad de esos pueblos, pero derrotados los españoles -España era entonces un país en total decadencia, igual no estamos mucho mejor- los estadounidenses no se van, misión cumplida, se quedan, para gobernar ellos el nuevo país. En Cuba hasta 1902 y en Filipinas -tras una mínima guerrita con los pobres filipinos- se quedan cincuenta años, hasta 1946. No debiéramos olvidar los españoles y menos los patriotas como el señor Abascal, que esos años de dominio yanqui en Filipinas se utilizan rigurosamente para acabar con las tantísimas huellas hispanas en aquellas islas. No lo consiguieron del todo, pero casi, y en Filipinas hoy el español apenas existe. El imperialismo yanqui empezó a costa de España, por eso debíamos ser los más avisados. También, tras su independencia, EEUU despojó a México de casi un cuarto del territorio recibido de España, pero de eso la necia de Claudia ‘Morena’ parece que ni se ha dado cuenta. Puerto Rico también era español, pero como allí no había rebeldes, la isla pasó a Gringolandia, hasta que mucho después a alguien se le ocurrió la venturosa fórmula de «Estado libre asociado». Pero es otra historia.
Venezuela debiera empezar a recuperar la democracia enseguida, al menos lo que había antes de Chávez, un país rico, pese a muchas lagunas. Los EEUU estuvieron, no hace tanto, en Afganistán y en Irak, por ejemplo. El segundo es un país destruido y en el no menos destruido y mísero Afganistán sigue gobernando los talibanes, oprobiosos y horribles. ¿Qué conclusión sacamos? ¿Que los USA dejan democracia y libertad por donde pasan? No lo parece. (Quizá la excepción sea su participación en la 2ª Guerra Mundial, aunque acabara con dos bombas atómicas). Estados Unidos, antes que nada -es la primera ley del imperialismo- busca dinero, poder y beneficio propio. Lo demás vendrá, si viene, por añadidura tardía.
¿Para qué quiere Trump Groenlandia, autonomía que pertenece a Dinamarca? Por dinero y por poder, ya que si se mete allá pondría en jaque mate a su detestada Unión Europea. Todo es poder y dinero, hegemonía mundial con Rusia y China. Lo demás está en retaguardia. La prueba va a ser Venezuela. Si los estadounidenses actúan pronto, deshacen el chavismo y crean un gobierno de transición y luego convocan elecciones libres, internacionalmente controladas, podríamos decir que lo han hecho bien, aunque cobren su policía en petróleo. Pero si tardan más de un año… Y ahí espera Colombia, con el ya asustado Petro, que pinta poco. ¿Y Cuba, sesenta y cinco años de terrible comunismo? ¡Pobre Cuba! Se hunde en miseria y hambre y enfermedad. Ya ni para Trump cuenta. (Mejor si hubiese seguido siendo española, dirán no pocos). A este paso, cada vez habrá más antiyanquis, no importa la ideología.
