The Objective
Fíjate bien

No puedes cortar todas las flores

No en vano estas pequeñas flores son consideradas protección espiritual, insignes talismanes en tiempos revueltos

No puedes cortar todas las flores

Fotografía de Pío Cabanillas.

El poeta tenía la razón, pero a medias, cuando dijo que «puedes cortar todas las flores, pero no puedes evitar la llegada de la primavera», porque cierto es que la primavera irrumpe sin permiso, pero no es posible cortar todas las flores, vidas que emergen y resisten contra viento y marea tejiendo campos inabarcables, como los millares de florecillas silvestres que componen esta esplendorosa llanura. Son senecios anticipando una primavera temprana, diminutas flores dotadas de una fuerza singular para abrirse paso en medio de un paisaje casi lunar, rompiéndolo, trazándole una franja dorada hasta componer una imagen de bandera, poderosa, que siendo de Argentina nos hacen soñar con la Ucrania de paisajes teñidos con cielos de rotundos azules y campos de trigo amarillos. Bravas florecillas cual margaritas, símbolo de resiliencia silenciosa, un regalo para esta primavera en que guerreamos y nos piden resistir, con todo y contra todo. 

Flores resilientes. Parece una paradoja, pero así son. Flores de espontánea muerte y resurrección, flores lección de vida abriéndose paso en un yermo con las primeras gotas de lluvia primaveral. Apenas vivirán, porque la muerte las arrebata antes de los siete días para asegurar tierra abonada y reemplazo, si bien todo es fugaz, porque aun siendo pequeñas son las senecios son exigentes, y o las miras cuando se exhiben o en cuanto te descuidas te apagan la luz del paisaje y quedas en el yermo. Ese es su mérito, resistir a dosis cortas para dejarte con apetito de ver más. Y porque, suculentas como son, cargadas de agua en sus diminutas hojas, las llamas las toman como delicioso nutriente. Afortunado Pío que pasó y las captó cuando en busca de las llamas se topó con esta exultante primavera.

En cualquier estación del año podréis responder que sois de mar o de montaña, pero en primavera siempre elegid ser del campo, porque es cuando la naturaleza viene a sembrar paisajes de colores y olores inagotables. Para alimentar el alma. No en vano estas pequeñas flores son consideradas protección espiritual, insignes talismanes en tiempos revueltos. Quizás porque se adaptan bien, porque no requieren cuidados, quizás por eso son capaces de darnos lecciones de vida. También de economía productiva porque el agua que reciben lo acumulan en las hojas para no refrescar a quien las toma, guardando para ellas el secreto de resistir sin ruido. Lección de vida y, yo diría que de filosofía, lo que tanta falta nos hace.

Texto de Gloria Lomana y fotografía de Pío Cabanillas.

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