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Cardio-oncología, la especialidad que ayuda en el tratamiento del cáncer

Uno de cada tres pacientes de cáncer desarrollan complicaciones cardiovasculares debido a que los tratamientos adelantan unos 20 años el riesgo de padecerlas

Cardio-oncología, la especialidad que ayuda en el tratamiento del cáncer

El seguimiento de los pacientes con cáncer tras terminar el tratamiento es también muy importante | Andrej David (Zuma Press)

El estudio de una enfermedad supone, en caso de lograr avanzar en su tratamiento, una mayor supervivencia del paciente. Esto ocurre con el cáncer, con el que ha habido avances terapéuticos en el manejo de los pacientes, así como en la prevención y detección precoz de los tumores más frecuentes, como el cáncer de mama, colon o próstata.

Además, el desarrollo de estrategias de prevención de las secuelas provocadas por el cáncer y su tratamiento también han supuesto un aumento en el número de pacientes que sobreviven. Sin embargo, el problema es que los tratamientos del cáncer pueden favorecer el desarrollo precoz de algunas enfermedades cardiacas. Algunas de ellas son:

  • Hipertensión.
  • Diabetes.
  • Aumento de los niveles de colesterol.
  • Arritmias.
  • Insuficiencia cardiaca.
  • Mayor riesgo de trombosis.

Desarrollar estas complicaciones afecta a la calidad de vida y empeora también el pronóstico global de los pacientes. Sobre todo si suponen que haya que interrumpir los tratamientos que estaban resultando eficaces contra el cáncer.

Según indican los datos de la Sociedad Española de Cardiología, actualmente uno de cada tres pacientes con un nuevo diagnóstico de cáncer tiene antecedentes de problemas cardiovasculares o factores de riesgo cardiovascular. Esto lo hacen más vulnerable a las terapias antitumorales.

Por otra parte, los expertos en cardiología advierten de que estos tratamientos adelantan unos 20 años la edad de riesgo vascular. Esto supone, a su vez, que uno de cada tres pacientes con cáncer acabe por desarrollar complicaciones cardiovasculares.

La cardio-oncología

Debido a estas complicaciones, el Hospital La Paz creó en 2012 un equipo multidisciplinar de cardio-oncología con el fin de dar atención cardiológica a los pacientes con cáncer. Este equipo, con el doctor José Luis López-Sendón a la cabeza, inició el registro CardioTox con el fin de investigar a este grupo de pacientes.

Este servicio es tan importante que cada año atiende a más de 1.500 pacientes con cáncer y problemas cardiovasculares. El objetivo de la cario-oncología es atender a los pacientes que tienen cáncer y también a quienes los han superado. De esta forma, buscan prevenir y tratar el posible daño que pueden sufrir tanto el corazón como el sistema cardiovascular. Estos pueden aparecer tanto a lo largo del tratamiento como después de acabarlo.

Uno de los problemas que más surgen son la cardiotoxicidad, una dificultad clínica que constituye, junto con las segundas neoplastias, la causa más frecuente de mortalidad en supervivientes de cáncer. Esta puede aparecer tanto a lo largo de la fase activa del tratamiento como en el seguimiento posterior.

Es por ello que tiene gran importancia organizar estrategias de prevención, así como acompañar al paciente durante el proceso del cáncer y guiarle para mejorar su salud cardiovascular.

Valorar el riesgo cardiaco

Identificar el riesgo cardiovascular ayuda en la supervivencia de los pacientes.
Identificar el riesgo cardiovascular ayuda en la supervivencia de los pacientes. Foto: Pixabay

La labor de los especialistas que integran los equipos de cardio-oncología consiste en realizar una valoración cardiovascular completa antes de llevar a cabo el tratamiento oncológico. Este hecho permite identificar a aquellos pacientes que son más vulnerables de sufrir problemas cardiovasculares y van a necesitar un mayor seguimiento.

Para conseguir esto cuentan con escalas que permiten establecer el riesgo teórico que un paciente tiene de desarrollar complicaciones derivadas del tratamiento. En función de esto, los médicos pueden proponer las estrategias más adecuadas de monitorización y prevención cardiovascular.

Además, también se han producido avances en la imagen cardiaca, principalmente en la ecografía tridimensional y técnicas avanzadas de resonancia cardiaca. Estos permiten monitorizar de forma precisa el tratamiento y detectar cambios en la salud del paciente que son tratables. Así, pueden prevenir su progresión a cardiopatías graves.

Después de completar la fase de tratamiento activo del cáncer hace falta estratificar el riesgo de complicaciones cardiovasculares a largo plazo. En caso de que sea necesario, habrá también que organizar una vigilancia periódica.

Estas estrategias precisan de un equipo multidisciplinar de especialistas en Oncología, Hematología y Cardiología para mantener un control cardiovasculares adecuado. Así es posible también reducir el riesgo de interrupciones inadecuadas del tratamiento.

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