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Sociedad

El arzobispo de Oviedo: el Gobierno usa los abusos en la Iglesia como «arma de distracción»

El prelado reprocha al Ejecutivo que no haya desarrollado protocolos similares en los ámbitos de su competencia

El arzobispo de Oviedo: el Gobierno usa los abusos en la Iglesia como «arma de distracción»

Jesús Sanz, Arzobispo De Oviedo. | Europa Press

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha criticado el acuerdo suscrito entre la Conferencia Episcopal y el Gobierno para que la Iglesia asuma compensaciones económicas por los abusos sexuales cometidos por clérigos, el cual califica como una medida selectiva y distractiva que no atiende a todas las víctimas, según expone en un artículo de opinión publicado en ABC.

En el texto, cuestiona que el Ejecutivo plantee un acuerdo vinculante con la Conferencia Episcopal Española y la Conferencia de Religiosos para fijar indemnizaciones, con la intervención del Defensor del Pueblo en caso de desacuerdo, y considera que se trata de un esquema en el que «el Gobierno marca el precio, señala al pagador y elige al árbitro», según recoge Europa Press.

El arzobispo sostiene que la decisión no responde a una política integral de atención a las víctimas de abusos sexuales, al centrarse únicamente en los cometidos en el ámbito de la Iglesia, que según afirma, representarían en torno al 0,2% del total, dejando sin una reparación equivalente a las víctimas de otros entornos como la familia, la escuela, el deporte o los centros de protección de menores.

Frente a ello, Sanz Montes destaca que la Iglesia ha asumido «su responsabilidad moral» y ha puesto en marcha mecanismos de prevención, acogida y reparación, como las oficinas diocesanas de atención a víctimas y el Plan de Reparación Integral a las Víctimas de Abusos Sexuales en la Iglesia (Priva), impulsados siguiendo las indicaciones de los últimos pontífices.

El prelado reprocha al Gobierno que no haya desarrollado protocolos similares en los ámbitos de su competencia ni políticas eficaces de prevención y educación, y atribuye la focalización en la Iglesia a una estrategia de distracción.

«Estamos de nuevo ante un arma de distracción masiva en un momento en el que ellos necesitan sacar cualquier conejo de su chistera para llamar la atención disuasoriamente, crispando el ambiente con polémicas sensibles que enfrentan dialécticamente a una sociedad saturada de escándalos y procesos judiciales que implican a los imputados y encarcelados conocidos, cuyas siglas políticas y responsabilidades de gobierno no hace falta ni siquiera explicitar por sabidos», expone.

En su reflexión, subraya que la pedofilia es «un crimen inmenso» y «una lacra de la entera sociedad», no exclusiva del ámbito eclesial, y reconoce que ha habido miembros de la Iglesia que han cometido estos delitos, así como responsabilidades por encubrimiento. No obstante, insiste en que también existen casos de denuncias falsas y defiende la necesidad de garantías para todas las partes.

Finalmente, el arzobispo propone que, de forma recíproca, las administraciones públicas indemnicen a las víctimas de abusos cometidos en entornos civiles y adopten medidas globales para erradicar esta lacra, sin utilizarla de manera interesada con fines ideológicos.

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