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Sociedad

Igualdad se gasta 15.600 euros en un informe que defiende el uso del hiyab en los colegios

El documento impulsado por la UCM quiere denunciar posibles casos de discriminación hacia alumnas musulmanas

Igualdad se gasta 15.600 euros en un informe que defiende el uso del hiyab en los colegios

Una mujer con un hiyab en una manifestación. | EP

El Ministerio de Igualdad de Ana Redondo destinó 15.600 euros a la elaboración de un informe sobre el uso del hiyab en el sistema educativo. Dicho documento tiene el objetivo de denunciar posibles casos de discriminación hacia alumnas musulmanas y plantea medidas para modificar la normativa de los centros educativos.

El escrito, titulado ¡Con eso no!: Discriminación de las jóvenes musulmanas con hiyab en el sistema educativo, sostiene que en España no existe una ley que prohíba el uso del velo islámico, pero denuncia que algunos institutos lo vetan mediante reglamentos internos. El mismo fue encargado al Grupo de Análisis sobre Islam en Europa (Grais) de la Universidad Complutense de Madrid, según los datos oficiales a los que ha tenido acceso THE OBJECTIVE a través de una solicitud al Portal de Transparencia, y ha tenido al menos 6.036 descargas sin ser editado en papel.

Según el propio informe, las normas actuales funcionan como una especie de «normativas fantasma» que en la práctica obligan a alumnas a quitarse el hiyab o incluso a cambiar de centro. El estudio se basa en 73 casos recopilados y 26 entrevistas a jóvenes musulmanas, y concluye que muchas sufren situaciones de presión, acoso o discriminación tanto por parte de compañeros como de profesores. A partir de estos testimonios, los autores defienden que el problema responde a una «islamofobia de género», una forma de discriminación específica hacia mujeres musulmanas.

Además, se plantea una batería de propuestas. Entre ellas, modificar reglamentos internos, formar al profesorado en materia de antirracismo e islamofobia y desarrollar campañas públicas de sensibilización. También cuestiona parte del debate público sobre el velo, incluyendo posiciones feministas que lo consideran un símbolo de opresión, a las que califica de «salvacionistas».

«Vulnera el derecho fundamental de libertad religiosa»

El pasado mes de enero, el juzgado de lo Contencioso número 2 de Logroño sentenció que la prohibición a una alumna de un instituto de la capital riojana de acudir a clase con el velo islámico o hiyab vulnera el derecho fundamental de libertad religiosa protegido en la Constitución.

La menor fue expulsada de clase al acudir con el velo islámico y no descubrirse la cabeza, aunque días después volvió sin el hiyab para poder continuar con sus estudios. El Reglamento de Organización y Funcionamiento del instituto Práxedes Mateo Sagasta, el único de La Rioja que imparte el Bachillerato Internacional, establece que «no se permite el uso de gorros, gorras, viseras, capuchas, boinas y similares en el interior del edificio».

La sentencia indicó que la alumna, de 17 años, tiene derecho a recibir una indemnización de 2.000 euros por daños morales, frente a los 45.000 que pedía. Se añadió que la interpretación que se ha hecho de equiparar el uso del hiyab al de gorros, gorras, viseras, capuchas y boinas «peca de ser excesivamente simplista y frívola, resulta desafortunada y criticable».

El Juzgado entendió que «la decisión adoptada, lejos de fomentar la igualdad, el respeto y pluralismo, ha tenido el efecto contrario», porque «ha generado una disputa y un amplio debate social donde antes no existía». En este sentido, recordaron «la obligación de los poderes públicos de favorecer y establecer las condiciones necesarias para que la libertad religiosa pueda ejercitarse de forma real».

Las principales escuelas jurídicas del islam —malikí, hanafí, hanbalí y shafí— sostienen que el velo es obligatorio, basándose en su interpretación de las fuentes islámicas. Sin embargo, algunos interpretan el respaldo textual del hiyab en el Corán (C 33:59) como una recomendación dirigida a las creyentes para que se cubran con su manto al salir al espacio público.

La cuestión de su obligatoriedad ha generado un intenso debate interno entre las mujeres musulmanas. El feminismo islámico argumenta que no existen mandatos coránicos explícitos que impongan cubrir la cabeza, y cuestiona la solidez del hadiz en el que se apoya el supuesto mandato atribuido a Mahoma.

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