Los perros mestizos presentan más problemas de conducta que los de raza, según un estudio
Los cockapoos y los cavapoos tienen peores comportamientos que los tipos caninos puros de los que proceden

Cockapoo. | Wikimedia Commons
El comportamiento de los canes varía; algunos muestran conductas menos adecuadas que otros. En concreto, los perros mestizos —aquellos que no pertenecen a una raza pura porque son el resultado del cruce deliberado entre distintos tipos o incluso de otros híbridos— presentan más problemas que los de linaje puro. Así lo han descubierto recientemente investigadores del Real Colegio de Veterinaria de la Universidad de Londres, tras observar que los cockapoos (cruces entre cocker spaniels y caniches —«poodle» en inglés—) y los cavapoos (cruces entre cavalier kings y caniches) muestran modales más indeseables que las razas de sus progenitores.
La conducta canina va mucho más allá de un desempeño «bueno» o «malo» por azar, ya que es el resultado de la interacción de factores biológicos y ambientales. La genética y la casta influyen en la energía, la reactividad y la sociabilidad, mientras que la socialización temprana determina la capacidad de adaptarse a personas, animales y entornos. Asimismo, el aprendizaje, el entrenamiento, el entorno, la salud y la personalidad individual también moldean sus respuestas. Cada perro refleja, en su forma de comportarse, la interacción entre su genética, experiencias y entorno.
El estudio se basó en el análisis de más de 3.000 perros mestizos y 5.900 de raza pura mediante un cuestionario online realizado a propietarios de cockapoos, labradoodles (mezclas entre labradores y caniches), cavapoos, cocker spaniels, labrador retrievers, cavalier king charles spaniels y caniches. En el formulario se preguntaba a los dueños sobre sí mismos, sus expectativas respecto a sus mascotas y cómo los entrenaban. Además, se incluían 73 cuestiones sobre el comportamiento de sus compañeros de cuatro patas, que se utilizaron para generar puntuaciones en 12 escalas diferentes.
Como resultado, los cockapoos mostraban un comportamiento más problemático en cuanto a agresión hacia el dueño, agresión hacia extraños, rivalidad con otros caninos, miedo no social, problemas relacionados con la separación y excitabilidad. Lo mismo ocurrió al ser comparados con los cocker spaniels, observándose además que los cockapoos presentaban modales más indeseables en cuanto a agresión hacia otros perros, miedo a extraños y capacidad de entrenamiento.
Lo mismo ocurrió con los cavapoos, que obtuvieron puntuaciones diferentes a las de los caniches en tres de las escalas y peores que los cavalier king charles spaniel en ocho de las nueve escalas en las que diferían, y los labradoodles, que difirieron de sus progenitores, obteniendo peores puntuaciones en cinco reacciones, pero mejores en seis. Es decir, los perros de linaje puro tienden a mostrar acciones más favorables o predecibles.
Cruces con caniches
La mayoría de los cruces de caniches con otras razas se hacen de manera intencionada y se conocen como «perros de diseño» o «doodles» (juego de palabras entre los términos para «caniche» y «garabato» —«doodle»— en inglés). Estas mezclas, especialmente llevadas a cabo por criadores desde los noventa, buscan combinar los rasgos más deseables de ambas razas, tanto en temperamento como en apariencia. Entre los ejemplos más destacados de esta práctica se encuentran los analizados en esta investigación: los cockapoos, cavapoos y labradoodles.
En este sentido, los autores del estudio señalan en la revista científica Plos One que estos hallazgos sugieren que una mayor concienciación de los posibles futuros poseedores de animales domésticos sobre estos posibles problemas de comportamiento de ciertos cruces podría evitar la adopción y compra de mascotas basada en ideas equivocadas. Tal y como explican, muchas personas creen que los canes mestizos «de diseño» necesitan poco entrenamiento o que en todos los casos son ideales para familias con niños, pudiendo tener consecuencias serias que provoquen que los peludos sean abandonados al no cumplir con las expectativas.
Auge de la tenencia de perros
En las últimas décadas, la relación entre los humanos y sus mascotas ha evolucionado desde una simple compañía hasta un vínculo profundamente emocional e incluso terapéutico. Los animales de compañía son considerados en la actualidad como miembros de la familia y no es algo casual, sino el resultado de diferentes cambios sociales —como la transformación de los hogares y la ayuda que aportan estos para combatir la soledad—, culturales y económicos —como el crecimiento económico que ha permitido a las familias invertir más en sus animales—.
Según las estadísticas mundiales de 2025, aproximadamente el 66% de los hogares en todo el mundo poseían al menos un animal, representando un aumento constante con respecto a los años anteriores. En el caso de España, se estima que hay alrededor de 9 millones de perros registrados, según los datos de la Red Española de Identificación de Animales de Compañía (Reiac), obtenidos del censo de mascotas por identificación obligatoria (microchips).
