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Tecnología

Un estudio asegura que la IA no mejora la productividad ni destruye empleo

La mayoría de los CEO encuestados cree que aún es pronto para prescindir de personal en favor de la tecnología

Un estudio asegura que la IA no mejora la productividad ni destruye empleo

Ilustración creada por la IA.

El 80% de las empresas no han experimentado aún las ventajas prometidas de la inteligencia artificial (IA): ni han sido capaces de aumentar la productividad gracias a ella ni han visto los costes reducidos en los últimos tres años, según un estudio de la Oficina Nacional de Investigación Económica de EEUU (NBER, por sus siglas en inglés). El porcentaje surge de una completa encuesta a la que han contestado, entre otros, 6.000 ejecutivos de empresas de diferentes sectores y que deja patente su opinión sobre las promesas de esta tecnología en la que tantas expectativas hay depositadas.

El estudio del NBER deja sobre la mesa varios puntos de interés: primero, que alrededor del 70% de las empresas declaran usar ya la IA, pero que son menos los altos ejecutivos que lo hacen, dos tercios de ellos, y poco tiempo a la semana; según dicen, unos noventa minutos. En sus respuestas, más del 90% de los gerentes estiman que la temida tecnología no ha tenido ningún impacto en el empleo y el 89% aseguran que no ha tenido ningún impacto en la productividad laboral —entendida esta como «ventas por empleado»—. Pese a ello, los ejecutivos encuestados continúan confiando en esta tecnología para el futuro. Tanto es así que creen que en tres años la IA elevará la productividad un 1,4%, la producción un 0,8% y reducirá el empleo, aunque tampoco mucho: un 0,7%. Curiosamente, los empleados que han sido encuestados para este mismo estudio revelan que en la base de la pirámide los escenarios que se esperan para el futuro son más halagüeños de lo que dicen sus jefes: de promedio, confían que el empleo crecerá un 0,5% gracias a la IA.

El estudio confirma que el 69% de empresas usan IA (adopción mayor en firmas grandes, jóvenes y productivas), aunque el uso efectivo aún es incipiente. También observa correlación positiva entre uso de IA y productividad histórica, pero esto es propio de las empresas más avanzadas (riesgo de sesgo de adopción temprana). Los encuestados informaron sobre su uso de IA (presencia, horas/semana, tareas) y el impacto real (pasado 3 años) y esperado (próximos 3 años) de la IA en indicadores de su firma (empleo, productividad medida como ventas por empleado, producción, ingresos, etc.).

El estudio combina cuatro encuestas representativas de empresas en 2025-2026. Cada encuesta fue diseñada para ser estratificada por sector, tamaño, etc., y dirigida a ejecutivos de alto nivel. Por ejemplo, la Fed de Atlanta incluyó preguntas de IA en su Survey of Business Uncertainty (EEUU), el Banco de Inglaterra en su encuesta Decision Maker Panel (Reino Unido), el Bundesbank en la encuesta BOP-F (Alemania, ene 2026) y la Universidad Macquarie en el BOSS (Australia, dic 2025). «En todos los casos, las encuestas estaban dirigidas a ejecutivos sénior, la mayoría CEO o CFO».

Tras este estudio, la IA todavía no ha mostrado un salto estadísticamente claro en productividad ni causó grandes despidos hasta ahora. Hay que destacar expectativas: los propios ejecutivos esperan aumentos modestos en productividad (1-2%) y ligeras bajas de empleo (menos de 1%) en tres años. Esto orienta la política: puede haber tiempo para reconversión laboral. Al ser encuestas, dependen del autoinforme de ejecutivos, sujeto a sesgos de optimismo/pesimismo, confusión y timing. Además, aunque la muestra es representativa dentro de cada país, las diferencias de diseño (por ejemplo, una encuesta en internet pagada comparada con otra por institución oficial) pueden afectar la comparabilidad.

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