«Me sobran 20 de 30 empleados»: un CEO de blockchain revela cómo la IA devora su empresa
El directivo ha sustituido servicios con un coste de 3.000 euros al mes por procesos que apenas alcanzan los 10 euros

Imagen de una oficina generada con IA | Gemini
Su empresa trabaja con otras grandes corporaciones del sector. Ofrece servicios basados en blockchain, la tecnología que está detrás del bitcoin. La plantilla está formada por una treintena de trabajadores que se desempeñan en distintas tareas: programación, marketing, ventas, administración… Su CEO, que prefiere no aparecer citado con nombre y apellidos en esta información -ni su empresa-, lleva un tiempo dándole vueltas a ejecutar un recorte de plantilla que supondría poner en la calle casi al 70% de la misma con la llegada de la Inteligencia Artificial (IA).
«Si meto tijera, me sobran 20 de 30 empleados, dos tercios de mi masa salarial», confiesa a THE OBJECTIVE. Reconoce que hay una fuerza emocional que le impide hacerlo porque se trata de amigos con los que lleva trabajando desde que puso en marcha su proyecto hace ya unos años. Sin embargo, tiene dudas porque sabe que el ahorro sería considerable. El salario de estos empleados está entre los 50.000 y los 60.000 euros al año.
Este profesional asegura que la manera en la que trabaja la IA ha llegado a un nivel que supera en velocidad, eficiencia y precisión con mucha diferencia a sus trabajadores. Es algo que sucede en muchos de los departamentos que conforman su pequeña empresa.
«En el caso, por ejemplo, de la programación informática, la forma en la que desarrollan los algoritmos los sistemas de Inteligencia Artificial es una pasada. Ganan por goleada a un humano». A la pregunta de si se equivocan mucho, asegura que ha tejido una red de agentes de IA que controlan entre sí su trabajo, por lo que las líneas de código se corrigen en tiempo real. «Al final he minimizado mucho los errores porque cuando un sistema realiza una tarea de programación, todo está configurado de tal manera que otro agente de IA revisa ese código y modifica los errores. Es una tarea que se repite varias veces sobre cada código realizado».
La Inteligencia Artificial se aplica a cualquier departamento o tarea. «La utilizo para todo. Para crear un plan de marketing y publicidad adaptado a la casuística de mi empresa en cuestión de segundos con todas las aristas bien cubiertas. En mi caso, el sistema de Inteligencia Artificial que he creado actualiza mi web, genera posts para publicar en el blog basados en las últimas tendencias del sector del blockchain y luego genera posts adaptados a redes sociales y las distintas plataformas: Instagram, X, Facebook, LinkedIn…».
Una empresa de tecnología fagocitada por la tecnología
Este directivo se metió en profundidad en términos empresariales con la Inteligencia Artificial hace un mes y medio. Conocer a fondo sus particularidades le ha hecho ver su propia corporación de otra manera, pero también su relación con los proveedores. Es una circunstancia paradójica porque se trata de una empresa de tecnología fagocitada por la tecnología.
En el caso de la ciberseguridad, lo que he desarrollado hace que ya no tenga dependencia de un servicio de auditoría que hasta ahora tenía subcontratado por 3.000 euros. «Esa es la cantidad que pagaba cada 30 días por una revisión a fondo de mis sistemas, la detección de vulnerabilidades en el código y su arreglo. Ahora es algo que puedo hacer en cualquier momento y por un coste no superior a los diez euros».
Además, explica que los límites están mucho más allá de lo que la gente está viendo ahora como una revolución. «Nos quedamos con lo que hace ChatGPT, Gemini o Grok cuando les hacemos cuatro preguntas, pero la realidad es que pueden ejecutar tareas mucho más complejas con un nivel de acierto altísimo», manifiesta.
En el caso de los departamentos comerciales, el impacto es también muy alto, a pesar de que se trate de un área de actividad en la que prima mucho el contacto físico entre personas. El abordaje ahora se realiza de otra manera, se crea con algoritmos que determinan cuál es la mejor manera de hacerlo en función del tipo de empresa que se desee tocar, el sector de actividad y lo que se sabe de ella tanto por redes sociales como por otras plataformas o el trato anterior con ella -si existe-. Todo esto permite un aterrizaje comercial más controlado y se incrementa el porcentaje de éxito en las operaciones.
Esos informes previos los realizaban hasta ahora humanos que han sido sustituidos paulatinamente por la IA. De hecho, hasta los contactos a puerta fría a través del correo electrónico son realizados -los textos- también por algoritmos. Es un escenario que asusta por las implicaciones que tiene a todos los niveles, pero es una realidad ineludible.
El hecho de que una pyme pierda poder competitivo si no utiliza la Inteligencia Artificial está siendo un acicate para que muchas aceleren los procesos. Es algo que ya ha llegado a las pequeñas empresas por su propia naturaleza y necesidades: sobrevivir con toda la potencia de fuego posible. Ya se vio con Internet. Costó mucho que se implantara en los pequeños comercios, pero dos décadas después de su expansión no hay pyme que no utilice a diario el correo electrónico, la mensajería instantánea, la venta o compra de bienes en linea y no aplique la IA para determinadas tareas: desde la realización de resúmenes de prensa sectoriales hasta la búsqueda de proveedores más económicos y fiables pasando por conocer la previsión meteorológica.
