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Cultura

'Para toda la humanidad' o qué pasaría si los soviéticos hubieran pisado primero la Luna

Esta serie explora una realidad alternativa en la que la Guerra Fría se traslada más allá de los confines de la Tierra y ciencia y tecnología avanzan todavía más rápido

Le preguntamos a ChatGPT –por qué no– qué habría pasado si, en el año 1969, en vez de astronautas norteamericanos, los que hubieran pisado la Luna hubieran sido cosmonautas soviéticos. La inteligencia artificial lo tiene claro. Esto «habría tenido un impacto significativo en la historia y en la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría». Y, si en vez de preguntárselo a la máquina, se lo preguntamos a un grupo de humanos con mucho talento, el resultado es una serie de ciencia ficción de tres temporadas –la cuarta está en camino– que puede verse en Apple TV+. Lleva por título Para toda la humanidad (For all mankind).

Ronald D. Moore, Matt Wolpert y Ben Nedivi son esos humanos con mucho talento, los creadores de la serie, una de las más vistas en la plataforma de Cupertino desde que la ficción se estrenara, allá por 2019. La premisa de Para toda la humanidad era precisamente esa: imaginar qué habría sido del mundo si la carrera espacial hubiera continuado, si los soviéticos hubieran pisado la Luna por primera vez, si Estados Unidos hubiera centrado sus esfuerzos en ganar aquella carrera unos cuantos años más. Eso, en la primera temporada, porque en las siguientes las tramas siguen avanzando de tal forma que todo es mucho más grande de lo que parecía al principio.

Una serie solvente y que engancha

Para toda la humanidad es, ante todo, una producción solvente y que logra enganchar al espectador desde el primer capítulo. Cada una de las temporadas contiene 10 capítulos de una duración aproximada de una hora, aunque para el último episodio de cada entrega dedican una media hora más, para cerrar por todo lo alto la temporada. Es una serie para los amantes de la ciencia ficción, por un lado, pero para el público en general también, por el otro. Hay muchos elementos que pueden atraer a un público menos acostumbrado a la ciencia ficción.

Por un lado, Para toda la humanidad es una serie sobre astronautas, sí, pero que va mucho más allá. Ese juego que consiste en contar una historia alternativa, en la que el mundo es otro radicalmente distinto por el mero hecho de que los soviéticos llegaron antes a la Luna que los norteamericanos, es interesante para cualquier espectador. Es un espejo ante el que mirarse, no solo más allá de los confines de la Tierra, sino frente a nosotros mismos, como seres humanos que habitamos este planeta.

Fotograma de ‘Para toda la humanidad’. | Apple TV+

Hay temas como el papel de la mujer en la ciencia, los techos de cristal o la diversidad sexual y racial que están constantemente presentes en la serie. Por ejemplo, a día de hoy ninguna mujer ha pisado todavía la Luna. La norteamericana Christina Koch, que formará parte de la futura misión Artemis 2 de la NASA, será la primera. Sin embargo, en la ficción, ya en los lejanos años 70 había mujeres en la Luna. ¿Por qué? Porque la URSS se había vuelto a adelantar, y los Estados Unidos no podían quedarse atrás. La solución: crear una ‘sección femenina’ del espacio. Un progreso científico, tecnológico y también social propiciado por la mera competencia en una Guerra Fría que traspasa la atmósfera terrestre.

Una evolución a través de las décadas

La primera temporada de Para toda la humanidad es solo el punto de partida. La serie va transitando por el tiempo con pasos de gigante. Entre cada temporada hay una década de diferencia, lo que sirve para mostrar de forma más drástica el progreso científico, tecnológico y social del que hablábamos. Desde los años 60 a la década de los 90 –la cuarta temporada ya nos situará en el nuevo siglo–. Todo, para atestiguar la lucha de las dos superpotencias, sí, pero también la democratización de la carrera espacial. Una democratización que lleva a incorporar a nuevos actores en todo esto. Incluidas las compañías privadas –de algo les sonará–.

Esto del salto exagerado entre década y década tiene su lado negativo: la evolución de los personajes. Nos encontramos en la primera temporada a muchos personajes, la mayoría de los principales, que rondan la veintena o la treintena. Tres décadas después, sin embargo, esos personajes son interpretados por los mismos actores, que a pesar de un intento por caracterizarlos más mayores, a veces no resulta creíble. Y lo mismo para la evolución psicológica e histórica de los personajes: no siempre es creíble. Mientras que algunos viven una evolución verosímil, otros sin embargo se convierten en caricaturas de sí mismos.

Fotograma de ‘Para toda la humanidad’. | Apple TV+

Una serie coral

Esta es una serie bastante coral, aunque algunos personajes sobresalgan por encima de otros, pero hasta el momento tienen un peso bastante similar en la trama. Los actores que los interpretan, algunos más conocidos que otros, hacen un buen papel. Especialmente solventes son Jodi Balfour como la astronauta –y más tarde política de primer nivel– Ellen Wilson, o Joel Kinnaman como Ed Baldwin. Todos ellos se meten en la piel de hombres y mujeres totalmente humanos que sueñan, en mayor o menor medida, con tocar las estrellas.

Fotograma de ‘Para toda la humanidad’. | Apple TV+

Para toda la humanidad pasó ciertamente desapercibida en sus inicios, por lo menos en España. Pero va ganando adeptos. Esta ficción es, a fin de cuentas, una serie entretenida, con la dosis justa de acción, la dosis justa de romance y la dosis justa de ciencia ficción. Una serie para todo el mundo que mantiene al espectador enganchado durante sus más de 30 horas. Y las que vendrán.

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