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Cultura

Vuelve 'The Newsreader', la mejor serie de periodistas actualmente en emisión

Ya está disponible la nueva remesa de ocho capítulos de la ficción protagonizada por Anna Torv y Sam Reid

Las redacciones de periódicos, radios y televisiones son un auténtico filón para la ficción. A las típicas tramas que surgen entre los compañeros de cualquier lugar de trabajo, en estos espacios transcurre la historia misma. Los lugares como desde el que escribimos esta crítica son testigos directos de acontecimientos históricos que transforman nuestro mundo. Una oportunidad perfecta para escribir una buena historia, sin muchas más pretensiones. Una de esas buenas historias que han llegado a nuestras pantallas en los últimos años la cuenta la serie australiana The Newsreader. En THE OBJECTIVE ya reseñamos en su momento la primera temporada, y ahora toca hacer lo propio con la segunda. Ocho capítulos que acaban de estrenarse en España en Filmin y que están actualmente en emisión en Cosmo.

La serie se desarrolla en el caos de una redacción de noticias de televisión en la Australia de finales de los años ochenta. La primera entrega sucedía íntegramente en 1986, y ahora nos trasladan a un año más tarde. Concretamente, a finales de 1987 y principios de 1988, año del bicentenario de Australia. En esa redacción sigue la presentadora estrella, Helen Norville, interpretada por Anna Torv. Su alter ego –pareja y, sobre todo, gran amigo– en esta historia es Dale Jennings (Sam Reid), el otrora joven reportero apasionado y ahora convertido en segundo presentador del informativo News at Six, el más exitoso del país.

Dos personajes que se reivindican

Entre los muchos temas que aborda la segunda temporada de The Newsreader, uno de los centrales es el crecimiento de uno de sus personajes principales. Ese es Dale Jennings, que se reivindica en la segunda entrega de la serie. Desde su infancia, Jennings ha cultivado una obsesión insaciable por convertirse en un presentador de noticias destacado, un anhelo que lo lleva en la primera temporada a ser el primero en llegar y el último en abandonar la redacción de News at Six. A pesar de poseer un conocimiento enciclopédico de los archivos de noticias y de demostrar una diligencia ejemplar en su trabajo, a Dale le costó destacar plenamente como reportero. Todo aquello, gracias a su encuentro con Helen –un encuentro salvador para ambos–, quedó atrás y en esta segunda temporada le vemos destacar como una estrella en ciernes del informativo. Su popularidad crece y crece sin cesar.

Su crecimiento profesional se entremezcla con el personal, y es que poco a poco va abrazando su homosexualidad –o, tal vez, bisexualidad–, a pesar de las muchas trabas que encuentra en el camino. No olvidemos que estamos a finales de los años 80. Su relación con Helen Norville se afianza más allá del componente romántico, y es que se van erigiendo ambos en dos pilares para el uno y el otro. Ella es el segundo componente de esta extraña pareja que sirve para catapultar la carrera de cada uno de ellos. Helen también pasa por meses complicados, pero termina reivindicándose como la excepcional periodista que es. Solo necesitaba un empujoncito. Además, otros tantos personajes van desarrollándose, lo que permite a sus guionistas tocar temas como el racismo o la adicción a la heroína.

Un cierre perfecto para una serie que todavía no ha terminado

Para quien haya visto las dos primeras temporadas de The Newsreader, el final de la segunda puede parecerle un cierre perfecto para la historia. Sin embargo, esta continuará: la serie ha sido renovada. Todavía queda mucho por contar. A la pareja de protagonistas se le suma un elenco diverso y con mucha trama por descubrir. En caso de que los dos presentadores estrella no continuasen –spoiler, vemos a Helen marcharse como corresponsal en Washington, por lo que su presencia podría estar en peligro–, no habría problema para continuar con esta historia de periodistas intrépidos.

Tal y como vimos en la crítica de la primera temporada de The Newsreader, en las películas y series sobre periodistas abundan las lecciones sobre ética periodística. Suelen versar sobre la huida del sensacionalismo, sobre la búsqueda de la verdad a cualquier precio. El reportero se convierte en una suerte de héroe que lucha contra el sistema, contra los intereses mediáticos, todo palos en las ruedas para escribir un pedacito de historia.

Fotograma de la segunda temporada de ‘The Newsreader’.

Los archivos del Pentágono, en la que Steven Spielberg abordaba el trabajo de los periodistas de The Washington Post The New York Times que revelaron el ocultamiento de información sobre la guerra de Vietnam por parte del Gobierno estadounidense, o la citada The Newsroom, en la que Sorkin describía el día a día de un canal de noticias, son solo dos ejemplos recientes de ello. En The Newsreader, creación original de Michael Lucas –un enamorado de las ficciones periodísticas–, no encontramos ese tono moralizador. Lo hace, además, sin demasiados artificios. Y que así siga siendo. Por eso es la mejor serie de periodistas actualmente en emisión.

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