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Rafa García Cortés, el protagonista de la primera final entre Liverpool y Real Madrid

Este viernes se cumplirán 41 años de una fatídica jugada que tuvo lugar en esa final, ese despeje que García Cortés nunca llegó a hacer. THE OBJECTIVE habla con él

Rafa García Cortés, el protagonista de la primera final entre Liverpool y Real Madrid

Rafa García Cortés en 1987. | Wikimedia Commons

Rafa García Cortés, protagonista de la primera final entre Liverpool y Real Madrid, atiende a THE OBJECTIVE. Este viernes se cumplirán 41 años de una fatídica jugada que tuvo lugar en ese partido y que recuerda como si fuera ayer. Ese despeje que nunca llegó a hacer que dio el gol y la victoria al equipo inglés en el Parque de los Príncipes a ocho minutos para el final.

PREGUNTA: 41 años han pasado de aquella primera final. Cuánto tiempo, ¿eh, Rafa?

RESPUESTA: El tiempo pasa para todos. La verdad es que lo recuerdo como si fuera ayer. En todo este tiempo estuvimos jugando luego en otros equipos, dejamos el fútbol y ahora nos dedicamos a otras cosas vinculadas a este deporte.

P: Globalmente, ¿qué recuerdas de aquel 27 de mayo de 1981?

R: El recuerdo de cuando vas a jugar un partido. El viaje, el desayuno de la mañana de la final, las charlas que tuvimos con Boskov, el nerviosismo del partido. Era el más importante de nuestra vida para muchos de los que estábamos allí. La verdad es que no estaba excesivamente nervioso. Tenía mucha confianza en el equipo. Lo recuerdo como un partido normal cuando no era para nada un encuentro normal

P: Imagino que recordarás especialmente ese gol de Kenney en el minuto 82.

R: Eso lo llevo desde entonces conmigo y, de hecho, todavía hay gente que me lo recuerda y yo siempre les digo: «Sí, yo soy el de la final». La vida nos da sorpresas y pocas veces son agradables. Y a mí me pasó el día más importante de mi vida. Fui a despejar un balón y no le di. Hay que decir, en mi favor, que las líneas de entonces de campo no son como las de ahora, totalmente lisas. Entonces tenían montañitas. Iba con todas las ganas para despejarlo, pero el caso es que no le di… Cuando el Real Madrid ganó ante el Liverpool en Kiev, la sentí como un poco mía.

«Nadie del equipo me lo ha echado nunca en cara»

P: ¿Recuerdas qué te dijo el portero Agustín?

R: La verdad, no recuerdo lo que me dijo, o si me dijo algo. Lo que sí recuerdo es que tuve el apoyo total del equipo y del vestuario. Nadie me lo ha echado nunca en cara. El equipo se portó de una manera excepcional conmigo

P: ¿Lograste dormir aquella noche?

R: Pues mira, recuerdo que me metí en la ducha y me puse a llorar. Porque las lágrimas, con el agua de la ducha, no se notan. La verdad es que estuve un buen rato llorando en la ducha. No dormí mucho porque no dejaba de pensar en el equipo, los compañeros, los cerca de veinte mil aficionados que habían viajado desde tan lejos para verlo.

P: ¿Cuántas vueltas le has dado a la jugada?

R: (Ríe) Muchas, la verdad. Sin embargo, tengo la conciencia muy tranquila de que hice todo lo que estaba en mi mano. Yo iba a saco, a por todo. Era la filosofía de trabajo, trabajo y trabajo» que te inculcan en el club. ¿Que no tuve fortuna? Es verdad.

«Cogí la cinta del partido y la tiré por la ventana»

P: ¿Por qué el Real Madrid no ganó esa final?

R: Porque nos faltó acierto de cara al gol. Yo el partido lo he visto varias veces. Recuerdo que una fue al llegar a casa, cuando yo vivía en un primero. La tenía grabada en una cinta de vídeo de entonces, de betacam. Me puse a verlo y me cabreé tanto que tiré la cinta por la ventana. Luego bajé a por ella pero ya era tarde, no había solución. La verdad que en ese momento me llevé un berrinche de narices, cuando pasó todo pero no me afectó en adelante, en el resto de mi carrera.

P: ¿Qué tenía aquel Real Madrid de los García?

R: Pues era un equipo con muchos chavales de la cantera y donde se juntaba gente veterana con una calidad increíble como Santillana, Camacho, Juanito, Stielike, Cunninghan… Entre las ganas que teníamos los jóvenes y la calidad de los veteranos, hacíamos un gran equipo. Íbamos a todas, a todos los choques, lo teníamos todo los chavales y contábamos con su ayuda. Éramos competitivos a tope. No olvides que, entonces, para jugar la Copa de Europa tenías que ganar la Liga. Y nosotros salíamos a ganar la Liga. Además, la Copa de Europa era eliminatoria desde el principio.

«Hay patadas permitidas entonces que ahora son de roja»

P: ¿Muy diferente al actual o encuentras similitudes?

R: Ha cambiado todo: el fútbol, el reglamento, los jugadores. Es otro fútbol, totalmente distinto. El nuestro era muy agresivo, había muchas patadas fuertes que estaban permitidas entonces por el reglamento. Ahora las ves y serían motivo de tarjeta roja. Era muy distinto. Nosotros entonces apenas íbamos al gimnasio a trabajar de manera específica. Ha cambiado todo mucho en este tiempo.

P: ¿Cómo se viven los días antes de una final?

R: La verdad es que recuerdo que esos días previos hubo un mercadeo sobre las botas que podíamos utilizar en la final que no me gustó mucho la verdad. En los días anteriores, la verdad es que tampoco hicimos nada extraordinario. Vimos vídeos de ellos, estrategia. La verdad es que nos conocíamos bastante. Prueba de ello es que apenas hubo ocasiones durante el partido. Estábamos los dos más preocupados de defender.

P: ¿Alguna manía antes de cada partido?

R: La verdad es que no. Quizá, que siempre me ataba primero la bota izquierda. Pero no tenía cosas raras. Había compañeros que se iban a un rincón del vestuario a estirar o se metían en la ducha para estar más concentrados

P: ¿En que se parece Vujadin Boskov a Carlo Ancelotti?

R: Creo que son totalmente opuestos. La verdad que no puedo contar la forma que tiene Ancelotti de entrenar. Se le ve muy pausado, tranquilo. Boskov era un innovador que nos hacía trabajar de manera divertida pero muy fuerte. Te tirabas todo el entrenamiento jugando y cuando acabas y te sentabas, te dabas cuenta de la paliza que te había pegado. Además no sabías que ibas a hacer cada día, con que te sorprendería. Creo que Boskov y Miljanic fueron unos innovadores.

«Cambiaría o eliminaría ese balón que no despejé»

P: Si pudieras rebobinar, ¿qué eliminarías o cambiarías ese día?

R: Sin duda, esa jugada. Que en vez de no despejarla, que la hubiera enviado a saque de banda o saque de esquina. Y se acabó el problema. Porque el partido iba a la prórroga. Cambiaría o eliminaría ese balón que nos despejé. Porque el resto fue todo correcto.

P: ¿Quién es favorito en esta final, la más repetida de la historia de la Champions?

R: Una final no sé si tiene un favorito. Me gustaría mucho que fuera el Real Madrid porque un cachito de esa final la tocaría yo. Esa victoria la sentiría de una manera muy especial. Con lo que yo viví ese día, sería algo muy emocionante ganar la final. Yo llevo por dentro el sufrimiento de lo que pasó aquel día

P: ¿Cómo se gana una final de Champions?

R: Se gana con una muy buena defensa primero y luego controlando el centro de campo. Eso te permite generar ocasiones que tienes que meterlas. Pero sin duda en este tipo de partidos, la defensa es lo primero.

P: ¿Un resultado para el sábado?

R: Yo me conformaría con un 2-1. Lo celebraría tomándome una cervecita, o incluso dos.

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