La subida del impuesto al tabaco dispara la recaudación a niveles máximos en 2025
Con datos hasta noviembre, las arcas del Estado se han embolsado 6.722 millones gracias a los fumadores

Una mujer fumando en la calle. | EP
Hacienda sigue haciendo caja con el tabaco y logra ingresos récord en 2025, pese a que cada vez fuma menos gente en España. La explicación se debe a las subidas fiscales que ha sufrido este producto, así como el nuevo gravamen impuesto a los líquidos de los cigarrillos electrónicos por primera vez.
A falta de los datos de diciembre de 2025, todo apunta a un nuevo récord de recaudación con la subida a los impuestos a estos productos. Con datos hasta noviembre, Hacienda ha embolsado gracias al tabaco 6.722 millones de euros (6.696 millones por el impuesto sobre las labores del tabaco y 26 millones por el impuesto sobre los líquidos de los cigarrillos electrónicos). Con una recaudación media mensual el pasado año por este producto de unos 600 millones, fácilmente el año cerrará superando la barrera de los 7.000 millones, según se desprende del último informe de recaudación tributaria consultado por THE OBJECTIVE.
A partir del 1 de enero de 2025 entraron en vigor nuevos tipos impositivos más altos en el Impuesto sobre Labores del Tabaco, con subidas tanto en los impuestos específicos como en los proporcionales sobre cigarrillos, picadura para liar, cigarros y otros productos del tabaco. Los cigarros y cigarritos tributan al 15,8% con un mínimo de 47 euros/1.000 unidades. Los cigarrillos tienen un tipo proporcional del 48,5% y uno específico de 33,5 euros/1.000, con mínimo de 150 euros. Y la picadura para liar aplica un 37,68% y 33,4 euros/kg, con mínimo de 112,5 €/kg.
Además, el pasado 2025 se estableció por primera vez un nuevo impuesto especial de fabricación: el impuesto sobre los líquidos para cigarrillos electrónicos y otros productos relacionados con el tabaco, como las bolsas de nicotina. La base imponible del impuesto está constituida por el volumen. Por ejemplo, por cada líquido para cigarrillos electrónicos que no contenga nicotina o que contenga 15 miligramos de nicotina o menos, por mililitro de producto, el gravamen es de 0,15 euros por mililitro. En el caso de que el líquido para cigarrillos electrónicos contenga más de 15 miligramos de nicotina por mililitro de producto, el tipo de gravamen es de 0,20 euros por mililitro. En cuanto a las bolsas de nicotina, el impuesto es de 0,10 euros por gramo.
El impuesto al tabaco crece un 6% en 2025
El Impuesto sobre Labores del Tabaco registró en noviembre de 2025 un crecimiento interanual del 12,2%, mientras que el conjunto de los Impuestos Especiales (alcohol y bebidas derivadas, cerveza, hidrocarburos, electricidad, envases de plástico no reutilizables y carbón) aumentó solo un 2,7% en el mismo mes. Es decir, la recaudación del tabaco avanzó a un ritmo más de cuatro veces superior al promedio del bloque.
En términos acumulados, la divergencia se mantiene. Hasta noviembre, el impuesto al tabaco crece un 6%, frente al 4,9% del total de Impuestos Especiales. Además, el propio informe subraya que «prácticamente todo el aumento» de estos tributos en noviembre se explica por el tabaco, ya que otros grandes componentes —como hidrocarburos, alcohol o electricidad— muestran caídas o crecimientos muy moderados.
El dinamismo del tabaco responde, en gran medida, al impacto de la subida de tipos, que aportó 344 millones de euros adicionales en 2025, según se desprende del informe. Sin este efecto normativo, el crecimiento agregado de los Impuestos Especiales se reduciría a apenas un 1%, reforzando la idea de que el tabaco actúa como principal motor recaudatorio dentro de esta figura fiscal. En conjunto, los datos confirman que el impuesto sobre labores del tabaco no solo crece más que la media, sino que sostiene el avance del bloque.
No es casualidad que el tabaco, junto con el alcohol (44%) y la gasolina (50%), sea el producto por el que se pagan más impuesto. El 80% del precio de los cigarrillos son impuestos. Esto abre el debate sobre la verdadera eficacia de las políticas de prevención y la necesidad de buscar fuentes alternativas de financiación que no impliquen una contradicción entre salud pública y recaudación estatal.
El alcohol y el tabaco siguen siendo las sustancias con potencial adictivo que empiezan a consumirse antes (16,4 y 16,6 años respectivamente), informa el Ministerio de Sanidad. No obstante, el consumo diario de tabaco ha experimentado un descenso en términos generales, pasando de un 34,9% de la población en 1997 a un 25,8% 2024. Y si se compara 2024 (25,8%) con 2022 (33,1%), la reducción alcanza casi 8 puntos porcentuales. Además, un 67,7% de los consumidores de tabaco a diario se han planteado dejarlo.
