Alarma de los inversores tras frustrar Sánchez otra fusión empresarial por «ansias de poder»
Fondos y empresarios alertan del creciente intervencionismo de Moncloa y de la falta de seguridad jurídica

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | EP
«Las ansias de poder y control» del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, han encendido todas las alarmas en el mundo del dinero. La alerta y preocupación es máxima entre los inversores y los empresarios tras haber desbaratado Moncloa otra operación corporativa de calado, la tercera en los últimos años. Un intervencionismo que tiene consecuencias económicas a corto y medio plazo y que es creciente con el paso del tiempo.
Esta es la crítica de las fuentes financieras consultadas por THE OBJECTIVE: «A día de hoy, es impredecible conocer el resultado de decisiones que toman en el seno de compañías privadas, todo está al albur de los intereses de Sánchez». Unos intereses, recalcan, que «nadie puede prever y que varían en función de las circunstancias». Ante esta situación, los inversores anticipan una fuga de capitales y una mayor pérdida de la confianza en España en un momento en que la inversión foránea se está desplomando.
Este jueves, la familia Escribano daba por rotas las negociaciones para una integración de su firma de defensa con Indra tras los movimientos realizados por Moncloa para quitar de la presidencia de esta última a Ángel Escribano. La justificación del Gobierno: un conflicto de interés —que no vieron hace meses— cuando se planteó la operación en la empresa cuyo principal accionista es la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
Coste a corto y medio plazo
La jugada de los Escribano es todo un desafío a Sánchez, que es quien lo eligió hace poco más de un año para tomar las riendas de Indra y sustituir a Marc Murtra, que había sido nombrado presidente de Telefónica por mandato del Ejecutivo en otra acción de intervencionismo.
Las primeras consecuencias son evidentes. Indra se desplomó un 12% como consecuencia del fin de la fusión. Los grandes fondos veían con buenos ojos la transacción y en ellos se apoyan los Escribano para mantener el pulso con el Ejecutivo. El viernes la cotización recuperó parte de lo perdido.
Talgo y BBVA-Sabadell, como precedentes
Los inversores recuerdan que la intromisión de Moncloa no es nueva y señalan como precedentes el caso de Talgo y el de BBVA–Sabadell. El Gobierno vetó en agosto de 2024 la propuesta de adquisición lanzada por la húngara Magyar Vagon sobre el fabricante de trenes vasco por «riesgos insalvables de seguridad nacional». Este rechazo tuvo un coste no solo para los socios de dicha empresa, sino también para el erario público, ya que al final la SEPI se ha visto obligada a inyectar dinero para rescatarla. En concreto, 75 millones de euros.
Sánchez tomó cartas en el asunto en 2025 para que la integración del Sabadell en BBVA descarrilara, aunque ya había expresado su rechazo desde el lanzamiento un año antes. En junio del ejercicio pasado, el Consejo de Ministros prohibió durante tres años la unión de ambos bancos, un palo en las ruedas de la oferta pública de adquisición (opa) hostil. La entidad vasca mantuvo, pese a ello, la propuesta de compra que fracasó estrepitosamente en octubre.
Tensión con Donald Trump
En el mercado financiero también señalan que el episodio de Indra se sucede a la tensión desatada entre Sánchez y el presidente de EEUU, Donald Trump, por airear su ‘no a la guerra’ de Irán «por cuestiones electorales». El mandatario norteamericano ha amenazado en varias ocasiones con romper las relaciones comerciales, lo que pone en juego al menos 16.000 millones de exportaciones e inversiones de empresas nacionales al otro lado del Atlántico por un importe de unos 40.000 millones.
Las fuentes consultadas sostienen que en este entorno tan incierto es imposible colocar dinero, porque las rentabilidades esperadas están al albur de un Sánchez impredecible, que hoy puede estar a favor de algo y mañana en contra, o que simplemente algo no le interesa y lo bloquea sin más. «La falta de seguridad jurídica es total», recalcan algunos fondos, que ya miran a otros mercados y se plantean alejarse de España. «Es un suma y sigue».
Nadie duda de que Moncloa se meterá allá donde quiera para torpedear planes corporativos privados, o incluso para intentar la dimisión de presidentes y tomar más control sobre empresas. Hasta ahora, solo ha perdido en su guerra con Prisa, cuyo máximo responsable, Joseph Oughourlian, plantó cara a los deseos del Gobierno para que pusiera en marcha un nuevo canal de televisión en abierto. Precisamente este empresario armenio-francés es uno de los aliados más destacados de los Escribano en la batalla librada entre ellos y Sánchez.
