Trabajadores y pensionistas aportan 114.000 millones y sostienen el récord de recaudación
El IRPF concentra el crecimiento de los ingresos con un alza del 10,1%, impulsado por las retenciones del trabajo

Ilustración de Alejandra Svriz.
Trabajadores y pensionistas se han consolidado como el principal soporte de la recaudación del Estado. En 2025, las rentas del trabajo —salarios y pensiones— aportaron en torno a 114.000 millones de euros al IRPF, cerca del 85% del total del impuesto, en un ejercicio en el que los ingresos públicos alcanzaron un nuevo récord de 325.356 millones de euros, un 10,4% más que el año anterior.
El crecimiento se explica por la evolución del IRPF, que aumentó un 10,1% impulsado por las retenciones sobre salarios y pensiones, según los datos analizados por THE OBJECTIVE. Este comportamiento confirma que el sistema fiscal descansa sobre una base amplia de contribuyentes con ingresos periódicos, lo que permite sostener la recaudación con independencia de la volatilidad que afecta a otras figuras tributarias.
Las retenciones del trabajo crecieron un 8,7% en el conjunto del año. En el sector privado aumentaron un 8,9%, mientras que en salarios y pensiones públicas lo hicieron un 8,1%. Dentro de este bloque, las pensiones registraron un crecimiento cercano al 11%, impulsadas por su revalorización y por el aumento del número de beneficiarios.
Salarios y pensiones
Hasta ocho de cada diez euros del impuesto proceden de los trabajadores y los pensionistas. Este predominio sitúa a los hogares en el centro del sistema tributario y explica por qué el crecimiento de la recaudación se mantiene incluso en un contexto de moderación económica como el actual.
El contraste con el resto de impuestos es significativo. El Impuesto sobre Sociedades, vinculado a los beneficios empresariales, presenta una evolución más irregular y con menor intensidad. El IVA, por su parte, también crece, pero lo hace condicionado por el consumo y el efecto de los precios. Frente a ambos, el IRPF ofrece una base más estable y predecible.
La clave del aumento de la recaudación está en la combinación de varios factores. Por un lado, el crecimiento nominal de salarios y pensiones eleva las bases imponibles. En 2025, estas bases avanzaron en torno a un 7%, según el informe mensual de recaudación tributaria que elabora Hacienda. Por otro lado, el propio diseño del sistema fiscal amplifica ese incremento y eleva la recaudación a un ritmo superior, que alcanza el 10,4%.
Récord de recaudación
La diferencia entre ambas magnitudes refleja el impacto del tipo efectivo. A medida que aumentan los ingresos nominales, una parte de los contribuyentes pasa a tributar a tipos más elevados. Este mecanismo actúa de forma automática y aumenta la carga fiscal sin necesidad de cambios normativos explícitos.
El efecto se concentra en las rentas medias, que son las más numerosas. Son estos contribuyentes los que con mayor frecuencia experimentan cambios de tramo como consecuencia de subidas salariales o de la revalorización de las pensiones. El resultado es un aumento sostenido de la recaudación apoyado en este segmento.
A este proceso se suma la evolución del mercado laboral y del sistema de pensiones. El aumento del número de ocupados y la entrada en jubilación de la generación del baby boom elevan el volumen total de rentas sujetas a tributación. Más contribuyentes y mayores bases imponibles refuerzan de forma directa los ingresos públicos.
Inflación y poder adquisitivo
El contexto económico introduce un matiz relevante. Así, aunque los ingresos nominales han aumentado, los salarios y pensiones mantienen una evolución más contenida en términos reales. La inflación ha erosionado parte del poder adquisitivo, pero el sistema fiscal continúa captando ese incremento nominal.
Cada subida salarial o revalorización de pensión se traduce en un aumento de la recaudación, ya sea por el crecimiento de las bases o por el salto a tramos superiores. El sistema responde de forma automática y convierte la mejora nominal de las rentas en mayores ingresos públicos. El récord de recaudación recae en buena medida en trabajadores y jubilados.
Esta dinámica se mantiene en el inicio de 2026. En los dos primeros meses del año, la recaudación crece un 13,5%, impulsada de nuevo por las retenciones del trabajo. En algunos segmentos, los ingresos vinculados a salarios superan el 16%, mientras que las pensiones mantienen crecimientos por encima del 11%.
Cambios normativos
En paralelo, las medidas normativas también aportan ingresos adicionales, pero no explican por sí solas el aumento observado. Incluso descontando estos efectos, el crecimiento del IRPF sigue estando directamente vinculado a la evolución de salarios y pensiones.
La financiación del Estado descansa así, de forma creciente, en salarios y pensiones, que concentran la mayor parte del IRPF y sostienen el crecimiento de los ingresos públicos. La estructura fiscal se consolida así sobre una base amplia de contribuyentes, con un peso creciente de las rentas del trabajo y con una capacidad recaudatoria que avanza por encima del ritmo de la economía.
