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Economía

Ángel Escribano dimite como presidente de Indra tras las discrepancias con Moncloa

La tensión entre ambas partes se había vuelto insostenible, sobre todo tras la renuncia a la fusión con EM&E

Ángel Escribano dimite como presidente de Indra tras las discrepancias con Moncloa

Ángel Escribano. | Indra

Fin al culebrón EscribanoIndra. Ángel Escribano ha presentado este miércoles su dimisión como presidente de Ingra en un consejo extraordinario de la multinacional. ¿El motivo? La guerra fría que ha ido en aumento durante los últimos meses con el Ejecutivo y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), principal accionista de la tecnológica. «Fiel a los valores de responsabilidad y lealtad que siempre he defendido, no puedo permitir que mi continuidad pueda interferir en la estabilidad de la compañía, en sus profesionales y en la confianza de sus inversores», ha señalado, para luego añadir que por ese motivo, «y anteponiendo el interés de Indra por encima de cualquier consideración personal», ha decidido presentar su dimisión como consejero y presidente ejecutivo de Indra.

Las tensiones entre Ángel Escribano y Moncloa se habían vuelto insostenibles. Desde su llegada a la presidencia, Escribano había intentado mantener un perfil marcadamente independiente, priorizando una estrategia de mercado que chocaba frontalmente con las directrices del Gobierno. Mientras que el Ejecutivo concibe a Indra como la piedra angular del futuro ‘campeón nacional’ de la defensa, fuertemente alineado con los intereses geoestratégicos del Estado, Escribano defendía una mayor autonomía del consejo. Esta divergencia de visiones se tradujo en choques constantes sobre la política de nombramientos y la dirección a tomar en programas militares clave.

El fracaso de la fusión y el «conflicto de interés»

El detonante definitivo de esta ruptura ha sido el fracaso de la operación de integración entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering. La esperada fusión, que se dio por cancelada abruptamente hace unas semanas, estaba llamada a consolidar ese gran polo industrial español capaz de competir en el exigente mercado europeo.

Sin embargo, las negociaciones descarrilaron por insalvables desencuentros sobre la ecuación de canje y la negativa de Moncloa a ceder un control excesivo al capital privado. A esto se sumó la presión de la SEPI, que empezó a esgrimir un posible “conflicto de interés” insalvable: el hecho de que el presidente de Indra fuera, a su vez, dueño de la empresa que Indra pretendía absorber. Esta maniobra de Moncloa, que pasó de impulsar la fusión a utilizarla como arma arrojadiza, dejó la posición del directivo herida de muerte.

Una ‘salida de oro’: 800 millones en juego

Pese a perder la presidencia, Ángel Escribano no saldrá con las manos vacías. Tal y como publicó THE OBJECTIVE, el fundador de EM&E podría protagonizar una “salida de oro” sin precedentes. Escribano controla actualmente, junto a su hermano, que también ha renunciado, el 8% de Indra. Si la presión del Gobierno continúa y Pedro Sánchez le fuerza a vender su paquete accionarial para romper definitivamente cualquier vínculo con la gestión, los hermanos Escribano podrían embolsarse unos 800 millones de euros.

Esta cifra es fruto de la meteórica revalorización de Indra en el último año (un 160% en algunos tramos), impulsada precisamente por el ciclo inversor en Defensa. De ejecutarse la venta, Escribano obtendría una liquidez masiva que le permitiría financiar de forma independiente el crecimiento internacional de EM&E, convirtiéndose paradójicamente en un competidor externo de la propia Indra, pero con los bolsillos llenos gracias a la gestión de Moncloa.

Incertidumbre en el mercado

Con esta renuncia, Escribano mueve ficha y evita el desgaste público de una destitución forzosa que el Gobierno ya tenía preparada mediante una posible denuncia por el citado conflicto de intereses. Ahora, el orden del día del consejo sufrirá un giro radical: en lugar de debatir su cese, la cúpula de Indra deberá centrarse en la activación de los planes de sucesión para calmar a unos mercados que observan con cautela.

La caída de la operación ya provocó un desplome del 12% en la acción de Indra la semana pasada. La prioridad de la SEPI será encontrar, en un tiempo récord, un perfil de consenso que garantice la paz institucional y vuelva a encarrilar el proyecto de consolidación del sector de la defensa en España, ahora bajo un control gubernamental mucho más estricto.

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