La SEPI se planta y retrasa el rescate de Duro Felguera para presionar a la banca
La sociedad pública dice que no pondrá más dinero sobre la mesa si las entidades financieras no participan

Sede de Duro Felguera en Asturias
La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) sigue sin dar una respuesta oficial sobre cómo participará en el rescate de Duro Felguera, pese a la petición «urgente» de la compañía. Las fuentes consultadas por THE OBJECTIVE indican que la sociedad pública quiere utilizar esta baza para apremiar a la banca -y a sus socios mexicanos- a que participe en la solución y aporte una parte de los 200 millones que se necesitan para evitar la quiebra. De momento, se plantan hasta no tener una respuesta de las entidades financieras.
Durante toda la semana, los directivos de Duro Felguera han filtrado que este miércoles la SEPI daría una respuesta a la solicitud planteada hace unas semanas para capitalizar el préstamo participativo de 100 millones de euros concedido por el fondo de rescate a empresas estratégicas en pandemia. Sin embargo, la sociedad pública no se pronunció en el consejo de administración celebrado, dejando en el aire sus movimientos. Consideran que capitalizar ahora su deuda no solucionará el problema si detrás no hay un plan serio de negocio para aportar avales y liquidez.
Duro Felguera indicó a última hora del miércoles que se habían reunido, pero sin acuerdo. «Hemos tenido una reunión con SEPI para explorar las posibilidades y seguir trabajando en alternativas de viabilidad para la compañía en el marco del preconcurso. La compañía está muy preocupada porque el tiempo se agota y es fundamental lograr la agilidad necesaria».
Duro Felguera y la SEPI
Duro Felguera atraviesa una situación financiera crítica, sin liquidez, sin avales para seguir contratando y con problemas para sacar adelante su marcha operativa, incluso con los salarios comprometidos para los próximos meses. Además, debe pagar los 120 millones del rescate del fondo de ayuda a empresas estratégicas de la covid entre este año y hasta 2028, un montante que no tiene ni va a tener.
Por ello la compañía asturiana considera clave cumplir con la capitalización para empezar a encarrilar su rescate, aunque solo es el primero de los pasos para conseguir su salvación. La compañía declaró el preconcurso de acreedores el 11 de diciembre para reorganizar su deuda y buscar recursos que eviten el cese de actividades, y en enero presentó a la SEPI un plan en el que se incluía el canje de acciones de la sociedad pública y la búsqueda de un nuevo socio inversor que inyectase liquidez para seguir contratando y mantener al día los pagos.
Como ya informó este diario, la SEPI esperará hasta el límite de los tres meses del preconcurso (el 11 de marzo) para activar el rescate y durante este tiempo seguirá explorando todas las alternativas para que la banca y los socios mayoritarios, Prodi y Mota, participen. En la sociedad pública no quieren exponerse a un concurso de acreedores en el que sus consejeros en Duro Felguera tengan que dar explicaciones ante un juzgado, pero sí quieren forzar al máximo los plazos.
Préstamo participativo
Este rescate se compone de tres partes: la conversión de 100 millones del préstamo participativo en acciones, que transformaría automáticamente al Estado en el accionista mayoritario de Duro Felguera y que además significaría perdonar los otros 20 millones; la concesión de 80 millones en avales de Cesce; y otros 100 millones de inyección directa de capital.
El Gobierno asume que tendrá que ser el principal actor y aportar parte de los tres tramos, pero no quiere hacerlo solo. Sabe que tiene que capitalizar la deuda, pero está retrasando su posicionamiento definitivo para presionar al resto de actores y que también participen en la solución. Por ello no se pronunciaron en la reunión del consejo del miércoles, pese a las constantes peticiones del equipo directivo de Duro Felguera.
Socios mexicanos
En el caso de la banca, el argumento de la SEPI es que ellos fueron los primeros en cobrar el rescate de la pandemia y, por tanto, deben ahora hacer un esfuerzo y poner los avales necesarios y parte de la liquidez requerida. Unas negociaciones a cara de perro -dicen las fuentes consultadas- que se llevan directamente desde las cúpulas de Prodi y Mota en México y en las que la sociedad pública se han plantado indicando que no pondrán más dinero si las entidades financieras no ceden.
En este escenario, Proda y Moti se ponen de perfil. Hace un año aportaron 90 millones que Duro Felguera ya dilapidó y no están por la labor de poner más dinero. Por ello, juegan todas sus fichas a un nuevo rescate estatal y a que la SEPI pueda presionar a la banca para que participe. En el caso de la sociedad pública, se echa en falta algún tipo de movimiento económico de parte de los accionistas mexicanos y también les piden que aporten una parte.