Moeve y Galp planean fusionar sus negocios de distribución y crear un «campeón europeo»
Ambas compañías han anunciado que mantienen conversaciones avanzadas tras firmar un acuerdo no vinculante

Una gasolinera de Moeve y otra de Galp.
El mapa energético de España y Portugal podría estar a punto de sufrir una transformación radical. Moeve (anteriormente conocida como Cepsa) y la petrolera portuguesa Galp han confirmado que mantienen conversaciones avanzadas tras firmar un acuerdo no vinculante. El objetivo es ambicioso: integrar sus negocios de downstream —que engloba tanto el refino como la red de gasolineras— para dar forma a un «campeón europeo» en la región capaz de competir en un mercado que exige cada vez más músculo financiero.
Según han explicado desde Moeve, esta alianza buscaría sumar fuerzas para ganar escala y liderar la transición energética. De llegar a buen puerto, la operación no crearía una sola entidad, sino que dividiría la actividad en dos grandes plataformas especializadas: una centrada en la industria y otra en la movilidad comercial.
Dos nuevas compañías para dominar el mercado
El plan sobre la mesa contempla la creación de dos joint ventures complementarias que operarían como líderes en la Península Ibérica:
IndustrialCo: Esta plataforma aglutinaría el corazón industrial de ambas empresas. Se encargaría de los negocios de refino, química, trading y la producción de energías limpias (moléculas verdes y combustibles bajos en carbono). Su enfoque sería el cliente profesional (B2B).
- El dato clave: Tendría una capacidad de procesamiento de crudo cercana a los 700.000 barriles diarios repartidos en tres complejos industriales.
- Control: Estaría bajo el mando de los actuales accionistas de Moeve (Mubadala y Carlyle), mientras que Galp conservaría una participación superior al 20%.
RetailCo: Sería la cara visible para el consumidor. Esta compañía integraría la inmensa red de gasolineras, puntos de recarga eléctrica y tiendas de conveniencia.
- El dato clave: Nacería con una red panibérica de aproximadamente 3.500 estaciones de servicio en España y Portugal y unas ventas estimadas superiores a los 6,5 millones de toneladas para 2025.
- Control: En este caso, la gestión sería compartida entre los dueños de Moeve y Galp.
Es importante destacar que Galp dejaría fuera de este acuerdo sus negocios de exploración y producción (upstream), renovables y su división de trading de gas y energía.
Reacciones de las cúpulas directivas
Ambas compañías ven este movimiento como una necesidad estratégica para acelerar la descarbonización y atraer inversión. Maarten Wetselaar, consejero delegado de Moeve, ha asegurado que esta potencial integración «representa una oportunidad única para fortalecer el papel de la Península Ibérica en la transición energética, creando plataformas con la escala, resiliencia y capacidad de inversión necesarias para impulsar el cambio con rapidez».
Wetselaar añadió que «al sumar excelencia industrial, un amplio alcance de negocios downstream y un sólido porfolio de proyectos bajos en carbono, nuestro objetivo es atraer capital a largo plazo y acelerar el despliegue de soluciones que apoyen la competitividad, la descarbonización y el crecimiento económico».
Por su parte, desde la presidencia de Galp, Paula Amorim se ha mostrado «muy satisfecha» con el inicio de este análisis estratégico. «La visión de crecimiento de Galp siempre ha estado basada en alianzas con operadores que generan mucha confianza y que han demostrado ser generadores de valor. Al añadir las capacidades y experiencia de Galp y Moeve en operaciones ‘downstream’, tenemos la oportunidad de crear grandes actores europeos en Iberia, cada uno beneficiándose de una mayor especialización, asignación de capital específica y flexibilidad para impulsar el crecimiento sostenible y la creación de valor», apuntó la directiva.
Horizontes y plazos: objetivo 2026
Aunque el anuncio es oficial, la operación todavía está en fase de negociación. Las empresas esperan poder cerrar un acuerdo definitivo para mediados de 2026. Hasta que eso ocurra —y se obtengan las imprescindibles autorizaciones regulatorias y de competencia—, Moeve y Galp seguirán operando como competidores independientes, garantizando la continuidad del servicio a sus clientes y sin cambios inmediatos para sus empleados.
Desde Moeve insisten en que, por el momento, no hay decisiones finales tomadas. Sin embargo, el mensaje al mercado es claro: la intención es que estas nuevas plataformas sean capaces de autofinanciarse y convertirse en un motor de reindustrialización para el sur de Europa.
