La CNMC se toma con calma la investigación del apagón: «Ahora solo hacemos de fiscal»
El proceso será largo hasta que haya una resolución final tras escuchar las alegaciones de los señalados

La presidenta de la CNMC, Cani Fernández. | EP
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) no tiene prisa por buscar culpables por el apagón que dejó a España sin luz durante diez horas. El regulador quiere que el proceso se haga de la forma más precisa y garantista posible y sortea la presión externa que quiere conocer ya a los responsables. De hecho, ni siquiera el inicio de las demandas por parte de los perjudicados aquel día les hace dudar de su estrategia. Así, y según fuentes conocedoras, el proceso ahora mismo es «como si estuvieran actuando de fiscal».
Las mismas fuentes señalan que «la instrucción y la resolución están separadas y son independientes y empezar un expediente sancionador no precondiciona el resultado. La instrucción, que es donde [están], es la manera garantista para que Red Eléctrica y las energéticas puedan defenderse. Por lo que aún se está lejos de que esto esté en fase final. La instrucción puede empezar por unos indicios y, tras investigar, concluir con un pliego al que acceden los afectados y contra el que pueden alegar. Estas alegaciones pueden considerarse total o parcialmente, o no considerarse. Cuando al final se concreta el tipo infractor y la propuesta de sanción, se eleva a sala para su resolución».
Ese desarrollo se espera largo. Antes de que termine ese procedimiento, la presidenta de la CNMC, Cani Fernández, habrá concluido con toda seguridad su mandato, el próximo 16 de junio. Para más inri, esa resolución definitiva del regulador se podrá luego recurrir en los tribunales. La sala clave que decide toda la investigación es la Sala de Supervisión Regulatoria, compuesta por cinco miembros y donde puede existir la opción de que voten divididos. Una realidad, esta última, que puede servir a los afectados para lograr argumentos legales frente a un juez.
Sobre los culpables, comienza a resonar entre expertos en regulación energética la siguiente frase: «Entre todos la mataron y ella sola se murió». Un refrán que significa que múltiples actores contribuyen a un resultado desastroso y al final nadie asume la responsabilidad. De hecho, y tras varios informes publicados (el último de la propia CNMC), existe cierta confusión sobre qué pasó realmente el pasado 28 de abril —cuando España se quedó sin luz durante diez horas— entre la opinión pública.
A principios de enero, a raíz de un auto emitido por la Audiencia Nacional que archivaba la investigación del apagón por un posible ciberataque de grupos terroristas, en algunos despachos de Madrid llamó la atención que el juez asumiera el relato sobre este incidente. De esta forma, la Justicia habló de tres causas y atribuyó la culpa de dos de ellas a las empresas energéticas. Por un lado, argumentó que Red Eléctrica no planificó aquel día de forma correcta el número de tecnologías síncronas (las que dan estabilidad al sistema) para absorber la sobretensión, pero, por otro lado, subrayó que las centrales «no respondieron al gestor y que se desconectaron de un modo indebido» durante el día del apagón. Es decir, las tesis de la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen.
Pero no fue el único en hacerse eco de ese informe. Una de las instituciones más prestigiosas de Europa en materia energética, el Instituto de Investigación Tecnológica (IIT) de ICAI, usó las conclusiones del Gobierno en su informe sobre el apagón, que recientemente ha sido liberado para el público.
«El proceso para llegar a un diagnóstico completo de la causa que provocó el apagón llevará meses y probablemente años en los tribunales. Las redes de alta tensión, cuando tienen poca carga por las mañanas a medida que aumenta la generación solar, producen cantidades significativas de potencia reactiva, lo que provoca sobretensiones».
Por último, Aelec, la principal patronal eléctrica, se pronunció el pasado jueves sobre el informe de la CNMC y lo «valoró positivamente» porque «reconoce que existían herramientas suficientes para evitar el apagón y coincide en que una correcta aplicación de estas medidas podría haber mitigado el riesgo. Sin embargo, la operativa aplicada el día 28 fue la que falló, lo que evidencia la necesidad de revisar procedimientos y criterios operativos».
«En este sentido, la asociación subraya que es necesario trabajar para eliminar la operación reforzada y la limitación a las rampas de la generación, permitiendo desplegar todas las capacidades de control de tensión de la generación, asegurando que sean coherentes con la operación eficiente del sistema y la seguridad del suministro».
