Marta Garcia Bruno

Despropósitos

Todavía no he visto en Madrid un solo supermercado en el que se ofrezca comida gratis a los más desfavorecidos, el swingmarket que lo llaman en Holanda, donde puede acudir cualquiera que tenga una renta de 180 euros al mes, sea parado o no. Eso antes que evitar que los más desfavorecidos tengan que vivir en la penosa situación de esperar al cierre de los supermercados para llevarse los kilos y kilos de comida que se tiran al día porque han caducado ese día. Porque no hace falta que Jordi Évole se vaya a Camboya para vislumbrar la precariedad.

Opinión

Despropósitos
Marta Garcia Bruno

Marta Garcia Bruno

Periodista y futura politóloga. Profesora UFV.

Todavía no he visto en Madrid un solo supermercado en el que se ofrezca comida gratis a los más desfavorecidos, el swingmarket que lo llaman en Holanda, donde puede acudir cualquiera que tenga una renta de 180 euros al mes, sea parado o no. Eso antes que evitar que los más desfavorecidos tengan que vivir en la penosa situación de esperar al cierre de los supermercados para llevarse los kilos y kilos de comida que se tiran al día porque han caducado ese día. Porque no hace falta que Jordi Évole se vaya a Camboya para vislumbrar la precariedad.

Un tercio de los españoles son pobres y 3,3 millones están en una situación extrema. La Red Europea de Lucha contra la Pobreza calcula que hay hasta 13.657.232 de personas en riesgo de pobreza y exclusión. Más de 800.000 se suman cada año. Son los grandes olvidados, también por el nuevo espectro de la llamada nueva política, que prometió tantas cosas que se han quedado en palabras. Porque no vemos en España ni iniciativas solidarias como la de Holanda, que pese a tratarse de iniciativas empresariales, bien es cierto que el empeño debería llevar el sello de los mismos ayuntamientos que gastan tinta en dar la bienvenida a la pobreza extranjera para olvidarse de la suya.

Vemos los ejemplos en Cádiz, la provincia con más paro de España, donde su alcalde prometió luz y agua para los más pobres, muchos aún lo están esperando. Que no pudo parar aquel mediático desahucio, ni ninguno más, porque el año pasado se ejecutaron 200. Sólo una de cada cinco familias gaditanas se encuentran libres de la pobreza, según el último informe de Cáritas. Los mismos sin techo a los que invitó en Carnaval se hielan por las noches porque según denuncian los grupos de la oposición, su alcalde retiró la ayuda a las asociaciones que los atendían.

En Madrid, el epicentro de los despropósitos, Manuela Carmena deja a los afectados de la hepatitis C sin el local que les prometió porque lo necesita para “otros usos municipales”. Extremadura destina en sus presupuestos un 15% menos que el año pasado en las partidas para Sanidad y bienestar social. Decisiones que empañan el júbilo de los anuncios con micrófono en mano y palabras bonitas.

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