Jesús Nieto

La 'doctrina Redondo' o el Rey como un bolso

«Para desviar el foco del secuestro de Madrid, de la asfixia al madriles, Iván Redondo transige con que el rey vaya a Barcelona a algo como de empresa»

Opinión

La 'doctrina Redondo' o el Rey como un bolso
Foto: Kiko Huesca| EFE
Jesús Nieto

Jesús Nieto

Escritor, periodista, actor de doblaje y madrileño por narices. Ciclista de a diario. Blanco o colchonero según la digestión. Romántico rompedor de los tópicos.

La verdad es que de la primera ola salimos menos fuertes, cojitrancos y sin rey. En todo este tiempo de confinamiento, ya sabemos a qué se dedicaba el ala comunista del Gobierno mientras se saltaba el aislamiento: a afilar una guillotina tuitera y consentida que Narciso solo tenía que reafirmar en ese intento de presidir una dinastía con perro runnero y esposa muy preocupada por el África negra.

Ahora, para desviar el foco del secuestro de Madrid, de la asfixia al madriles, Iván Redondo transige con que el rey vaya a Barcelona a algo como de empresa, que incomoda poco y le sirve a Sánchez para asumir, siquiera sea por ósmosis, algo de protocolo, ciencia en la que va ‘cortito y con sifón’.

Lo sustancial, que diría el otro, es que Iván Redondo hace y deshace en Zarzuela y el rey, ay, tiene que hablar de lo público en la esfera de lo privado, o colar entre líneas de un discurso a emprendedores que la Monarquía, con sus funciones limitadas, está y estará para los catalanes de buena fe.

Quiero decir con todo esto que Moncloa ha visto ya al rey como el asa de un cubo, que se coge y se suelta a conveniencia. En el espíritu del Gobierno de coalición-castigo bíblico que va de Illa a Garzón pasando por los feminismos disímiles de la jurista Calvo y la activista Irene está ir desgastando al rey por la fuerza de los hechos; usarlo de sherpa para actos menores y pisotearle, ya digo, el protocolo. Es el triunfo de la ‘Pedrocrazy’ que viene definiendo Magnífico Margarito.

En el reducido margen que han dejado al jefe del Estado es donde los constitucionalistas tenemos que dar esa guerra cultural. Han venido a convertir al rey en un muñeco para mayor gloria de Frankenstein y de unos republicanos rijosos. Con este cuestionamiento ágrafo del sistema, se desvía el foco de las banderas y los muertos y de cómo aquí es preferible no contrariar a ERC que comprar respiradores o vacunas. Acaso porque en España ya no quedan ni Prozac ni cicuta para tantos que queremos darnos el paseíllo a nosotros mismos y dejar este Valle de Lágrimas que limita al Norte con los Pirineos.

Quedémonos con la idea/fuerza: Iván Redondo entra en Zarzuela y España entera entra en la jindama, en el peligro en (BeSoccer) La Condomina. En la curva disparada del bicho y en el fin del 78.

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