Jordi Bernal

Las dos Españas vocingleras

«Esperemos que esta vez el juego abismal de las dos Españas se circunscriba dentro de los lindes de las redes sociales, y no vaya más allá de la virtualidad canalla y trasnochada»

Opinión

Las dos Españas vocingleras
Foto: Twitter| EFE
Jordi Bernal

Jordi Bernal

Periodista a su pesar y merodeador de librerías y cines. Autor del libro de crónicas Viajando con ciutadans (Ed. Triacastela, 2015)

Parece difícil que en España se imponga la sensatez. Antes que a la unión frente a la brutal pandemia, con todas las consecuencias sociales y económicas que estamos padeciendo, se opta por la división salvaje y las trincheras dramáticamente conocidas, peligrosísimas y letales. Esperemos que esta vez el juego abismal de las dos Españas se circunscriba dentro de los lindes de las redes sociales, y no vaya más allá de la virtualidad canalla y trasnochada. Esto es: las dos Españas vocingleras. 

De momento, Ayuso ha doblado la apuesta pasando del eslogan tuitero «socialismo o libertad» al de «comunismo o libertad». Una matiz léxico que agradecería cualquier bolchevique pata negra. Por su parte, en el otro extremo del cuadrilátero, Iglesias ha estrenado su sorpresiva candidatura presentándose como el héroe de la resistencia ante el fascismo que se nos vienen encima. Bueno, ahora ya sabemos cuál es el siguiente paso: los trastos por la cabeza entre ambos populismos. No faltarán los bolivarianos, Lenin, Trump, Largo Caballero, las chekas, los paredones, la momia dicharachera del Caudillo e incluso alguna vieja gloria despistada de la División Azul. Todo agitado en coctelera. 

Estábamos, pues, a un paso de ver la luz al final del túnel y ahora la panda de irresponsables que cobra por sacarnos del embrollo prefiere que nos distraíamos mirando por el retrovisor. Allí a lo lejos aquellos años treinta y sus hostias como panes. Porque nada hace pensar que de esta salgamos un poco menos ciegos, bobos y broncos; más bien la estrategia de ambos bandos parece encaminada a la ganancia de extremistas en el lodazal revuelto.

Desconozco quién está detrás de este desaguisado que puede provocar que un partido conservador gobierne la primera comunidad autónoma de España con la execrable extrema derecha. No me extrañaría que a los mandos de la operación estuviera el infatigable Iván Redondo, pues, con tanta caspa de laberinto español, le están dejando a Sánchez un centro que ni pintado.  

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