Jordi Amat

Los datos de la responsabilidad

"En este momento de miedo e incertidumbre, que exige gobernar la complejidad, se trata de sacar todo el partido posible a la gobernanza multinivel"

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Los datos de la responsabilidad
Foto: Juan Carlos Cárdenas
Jordi Amat

Jordi Amat

Filólogo, escribe biografías y ensayos. Colabora en prensa. Ha acabado devorado por los artículos de opinión sobre el Procés.

Hace algo más de un año la Fundación Felipe González presentó una iniciativa denominada Palancas. Ante la dificultad que parece cronificada para introducir reformas ambiciosas en la política española, la pretensión de dicha iniciativa era dar a conocer ideas sencillas que permitiesen introducir cambios útiles para la mejora de la sociedad. En el acto de presentación de Palancas intervino quien ostentaba el cargo de Vicepresidenta de la Oficina de Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Nueva York: Ana Berenguer. Por entonces la responsabilidad principal de esta especialista en políticas públicas era evaluar el impacto de las inversiones en la ciudad donde trabajaba desde hacía una década y la promoción de medidas para paliar la desigualdad económica. Parece que fue entonces cuando el President Ximo Puig se fijó en ella y no tardó en proponerle que formara parte de su equipo. Aceptó.

A mediados del pasado verano fue nombrada Directora general de análisis y políticas públicas de la Generalitat Valenciana. Desde esa posición es una de las responsables de la respuesta notable que el gobierno valenciano está dando a la crisis provocada por la epidemia de la COVID-19. Anteayer ella misma sintetizó dicha estrategia en un video de 10 minutos que puede visionarse en el canal de Youtube de la misma Fundación. Lo más interesante de la exposición de Berenguer es la descripción de una de las dimensiones de esta estrategia: el análisis sofisticado de datos a través de la inteligencia artificial. No ha sido una improvisación de urgencia ante este desafío desbordante.

Durante los últimos meses de 2019 ella ya había puesto en marcha un plan para analizar las consecuencias de las inundaciones con el objetivo de obtener información que permitiese adaptar las infraestructuras públicas y privadas al cambio climático. Ahora las decisiones del gobierno valenciano también se toman en función del estudio de los datos. Son, según cuenta Berenger, datos obtenidos a través de dos fuentes. Una son los datos de una encuesta semanal que ya va por su quinta ola. La ha diseñado el equipo Data Science for COVID-19 TaskForce que lidera Nuria Oliver -comisionada por la Presidencia de la Generalitat para la Estrategia Valenciana de Inteligencia Artificial- y diversos países y organizaciones han mostrado interés para replicarla. La segunda fuente son datos de movilidad anónimos y agregados. La Generalitat dispone de ellos porque semanalmente los comparte el Instituto Nacional de Estadística que, a su vez, tiene un acuerdo de colaboración con los tres principales operadores de móviles del país. Con esos datos, analizados por diversos grupos de trabajo que mantienen reuniones diarias o semanales con Puig desde el primer día, se han tomado decisiones y se siguen tomando. Son decisiones basadas en evidencias, contrastadas por expertos. Y es gracias a esos datos y al éxito de la estrategia seguida hasta el momento que el gobierno valenciano ya está diseñando un plan de desescalada. Miles y miles de datos se vuelcan en una plataforma y se cruzan con los distintos protocolos que se están creando. Así puede hacerse una planificación de desescalada por actividades y por geografía.

Gracias a este trabajo contrastado y contrastable se explica la autoridad que el President Puig está ganando durante esta crisis. Puede poner en valor la eficiencia de su estrategia, avalado por cifras muy positivas, pero el liderazgo que está ejerciendo no se basa solo en la gestión inteligente de los datos. Son fundamentales, pero hay otra dimensión.

Diría que lo políticamente central es que el motor de su acción no está siendo la confrontación partidista ni la voluntad de fijar una posición singular frente a un Gobierno central cuya credibilidad es (como poco) menguante. Lo más significativo está siendo la normalidad comprometida con la que ejerce la lealtad institucional. Así las críticas que ayer hizo al plan anunciado por el Presidente Sánchez no se interpretan automáticamente como una opción de polarización disolvente sino como una crítica constructiva. “Nuestro marco idóneo no es la provincia y la realidad comarcal se ajusta más a nuestra geografía”, dijo y copio de la crónica de Salvador Enguix que publicó en La Vanguardia. Puig discrepa y lo sustenta con datos. Y con algo más. Puede dar garantías que entiende la autonomía como la mejor herramienta para la gestión flexible del territorio. Y puede ofrecer confianza. Nada más necesario. En este momento de miedo e incertidumbre, que exige gobernar la complejidad, se trata de sacar todo el partido posible a la gobernanza multinivel. El ciudadano, perplejo ante la discordia cainita mientras el mundo se hunde, agradece que un político prefiera cogobernar a desgastar. Digamos que lo mínimo es la palanca de la responsabilidad.

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