jordi amat

Un asesino en campaña

Un asesino en campaña

«El ‘hijo del chófer’ ofrece, pues, claves para entender un presente asombroso y muchas veces inextricable. Se agradece un poco de orden en el caos consustancial a cualquier microcosmos»

La misma canción

La misma canción

«Hasta que unos y otros no puedan volver a cantar juntos una canción como esa, que forma parte de la memoria compartida, seguirán sintiendo el cuestionamiento de la institucionalidad liberal como una forma de lealtad a una idea que está por encima de las normas: la que funda la nación de la que ellos se sienten parte».

El campo de batalla

El campo de batalla

«No premiamos a quien actúa o informa mejor sino a quien mejor alimenta nuestros prejuicios, compactando el bloque del que formamos parte y alejando la posibilidad del pacto»

El hombre del traje gris

El hombre del traje gris

«El futuro inmediato del país dependió en buena parte de la inteligencia en la gestión que asumió un Ministerio de Sanidad vaciado de competencias y que recuperaba un poder que no tenía capacidad para dirigir»

Cuadro de (nuevas) costumbres

Cuadro de (nuevas) costumbres

«Algo les costó aceptarlo a esos viejos que fueron niños de la postguerra y que siendo abuelos han preservado la escasez en la memoria y el ahorro como primer mandamiento, pero al fin asumieron que ahora les tocaba a ellos estar como nosotros les rogábamos. Encerrados»

Es una mesa

Es una mesa

«No habrá soluciones rápidas porque en la Mesa de Diálogo no se sientan magos sino políticos cuyo margen de maniobra es limitado»

Código pin

Código pin

«Al defender la posibilidad que los padres condicionen la educación para la ciudadanía de sus hijos, Vox ha logrado patrimonializar la idea de familia en su polo para oponerlo al de una agenda progresista que se siente superior»

Poderoso caballero

Poderoso caballero

«El corazón de la fiesta, de Gonzalo Torné, llega a las librerías con una verdad literaria ha venido para incomodar a nuestra buenista conciencia burguesa»

Efecto dominó

Efecto dominó

Hay episodios que refuerzan la impresión que el proceso al Procés tramó, trama y tramará una telaraña legal y penal en ocasiones arbitraria para envolver lo que también está siendo juzgado pero que se pretende invisibilizar

La jornada 14 del juicio

La jornada 14 del juicio

«El libro de David King –un trepidante best-seller de no ficción narrativa traducido por Iñigo F. Lomana para Seix Barral- describe el putsch de Múnich, pero básicamente reconstruye aquel juicio y sus repercusiones»

Encauzar el conflicto

Encauzar el conflicto

La solución, tarde o temprano, pasará por una cesión mutua de las partes en discordia y por la renovación de un pacto roto y el necesario restablecimiento del consentimiento

Todos somos Herralde

Todos somos Herralde

«La última vez que bailé aquí fue el día de mi boda y ahora, cuando levanto la mirada desde el suelo de la madurez más y más miope, solo puedo sonreír al descubrirme acompañado de muchísimos de los amigos que desde entonces he sumado a mi vida»

Rivera lee tarde a Maquiavelo

Rivera lee tarde a Maquiavelo

Llegas tarde, querido, para leer los eternos consejos Maquiavelo: “No puedo menos de hablar de la adulación que reina en todas las cortes; vicio sobre el cual los príncipes deben estar siempre alerta, y de que no se verán libres, sino es valiéndose de la prudencia y de mucha habilidad”

El otro naufragio

El otro naufragio

La mejor crónica política que se ha escrito sobre el Procés es la de Lola García. Pero El naufragio –un libro de periodismo puro, de muchos hechos y poquísima opinión, a punto de publicarse por fin en catalán– explica pormenorizadamente una parte de lo ocurrido.

En el marco territorial de Pablo Casado

En el marco territorial de Pablo Casado

3 de enero en Ceuta. Acto de precampaña electoral. Presentación de Juan Vivas como candidato a la Presidencia de la Ciudad Autónoma. Fue hacia el final de la intervención de Pablo Casado, tras dos intervenciones previas y pasados los 45 minutos de su discurso. Después de publicitar dos proposiciones registradas por el Partido Popular en el Congreso de los Diputados relacionadas con el salario de los miembros de las fuerzas armadas –el mantenimiento del sueldo íntegro de los oficiales cuando a los 63 años pasan a la reserva y la petición de una adecuación salarial de las Fuerzas Armadas como la están teniendo los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado– y tras fijar las líneas maestras de la agenda de cambio político en Andalucía (leitmotiv constante de su parlamento), llegó el momento.

Episodio nacional

Episodio nacional

Supongo que debía ser la misma entrada anodina de la Casa dels Canonges en la calle del Bisbe. El espacio, incluso con sol, recibe en la penumbra. Primero se suben un par de peldaños. Luego a mano izquierda está la escalera que lleva hasta el piso que sirve de residencia del President de la Generalitat. Mediados del mes de junio de 1991. Milan Kučan tiene 50 años, lleva media vida dedicado a la política en Eslovenia y ahora está alojado en la parte noble del Gótico de Barcelona. Así se lo había pedido a Jordi Pujol, a quien conoce de la Asociación de Regiones de Europa. Le ha pedido sosiego. Debe decidir el futuro de su país.

Con 84 diputados

Con 84 diputados

En la entrevista televisiva del domingo pasado, quedó claro que el Presidente Pedro Sánchez quería escudarse ante la espada interruptora de Ana Pastor con un argumento defensivo: gobierna con el apoyo seguro de 84 diputados. Esos 84 y ni uno más. Lo repitió en varias ocasiones para que el frame quedase bien claro: gobierna en minoría y gobierna negociando no con uno sino con cuatro partidos. Dicha cifra menguada –“Ana, 84 diputados” – fue el comodín que Pedro Sánchez puso una y otra vez sobra la mesa, en esa sala impoluta presidida por un Antoni Tàpies informal, para justificar lo que la periodista Pastor denunciaba como rectificaciones y que, al fin, chequeados los 100 primeros días mediante el programa antiplagio de la acción política –la hemeroteca maldita–, no sería otra cosa que una variante del “donde dije digo, digo Diego”.

Activismo integrista

Activismo integrista

¿Por qué no decir las cosas por su nombre? Fuera complejos: integristas del mundo, ¡uníos!

Durante el último tercio del siglo XIX y hasta 1896 Fèlix Sardà i Salvany lo tuvo claro y lo propagó sin descanso. “Si hoy día la Revolución se proclama y es ya el nihilismo, ¿qué debe ser ya la verdadera contrarrevolución sino el integrismo?”. Lo suyo sería una meditada movilización integrista, articulada a golpe de proclama y panfleto, y en su batalla obsesiva por perpetuar la cristiandad para él lo peor no eran los opuestos. Los peores eran otros mucho más próximos. Los católicos de medio pelo. “Me admira, a fe, de que esto no lo vea todo el mundo de esta manera y de que sean tantos los claros talentos y los corazones que hemos de suponer bien intencionados, a quienes cieguen y seduzcan tan a menudo los falsos atractivos del ya viejo y gastado y desacreditado moderantismo”. La peste eran los moderados dispuestos a pactar con el peor de los pecados –el liberalismo-, en la estela del arrinconado Jaime Balmes.

La trayectoria del propagandista Sardà fue el objeto de la tesis doctoral del político en barbecho Santi Vila, que ahora la Fundació Joan Maragall ha publicado en libro. Desde el arranque del Sexenio Democrático, cuando se acercaba a los 30, este cura y sus compañeros del círculo del seminario entendieron que la amenaza del Error podría imponerse eternamente. Lo impedirían. No es que fueran gramscianos, Dios los libre, pero intuyeron que si no luchaban por la hegemonía nada podrían hacer. “Nuestra táctica debe ser la de un gran ejército disperso en guerrillas. Mutua comunicación que a la vez nos aliente y nos obligue, pero la única indispensable para entendernos con una palabra”. Su herramienta fue la imprenta, su estrategia el despliegue integral entre los sectores populares y el maniqueísmo su retórica.

Lo de menos, claro, sería la complejidad de sus argumentos. “No es al catolicismo a quien le toca conciliarse con nadie; a las leyes, a las costumbres, a las instituciones modernas, toca reconciliarse con él”. Cuando tienes la Verdad, lo tienes todo y sólo debes repetir lo ya sabido como un credo incuestionable: “proporcionar sanas lecturas a todo el mundo e impedir la circulación de todas las perniciosas”. El motor de la máquina de propaganda que pusieron en marcha fue una publicación periódica: la Revista Popular. Allí no había pluralismo, como en muchos de nuestros medios. Allí sólo se repetía el argumento eterno para que los convencidos no dejarán de serlo. Y donde no hay discusión, porque hay Verdad, hoy como ayer, solo hay propaganda. Y cuando la propaganda se vende como información, domina la mentira disfrazada. Así sigue actuando el activismo integrista.

La responsabilidad del tesorero

La responsabilidad del tesorero

Hannah, buena chica y espabilada, ha escuchado la conversación en el comedor y al entrar en la cocina le cuenta el secreto a la bondadosa señora Jaeckel. La intención del Comandante Schultz es asesinar al tirano volando el Palacio. Nada más y nada menos. Pero él, honrados caballeros, no se arriesgará. Él dirige la misión. Él, uniformado, es el político. El honor de convertirse en el liberador será para uno de los judíos que se sientan entorno de la mesa escuchando su grave discurso patriótico. El elegido será el mártir a quien la historia recordará. ¿Quién será?.

Hay una casa en Waterloo

Hay una casa en Waterloo

Hay una casa en Waterloo. La llaman la Casa de la República. Es el refugio de muchos derrotados. Yo, ay Dios, podría haber sido uno de ellos. No he estado allí, no la he visto. Lo contaba ayer con bastante detalle un reportaje (¡sin firmar!) del diario digital Vilaweb. Lo leí mientras escuchaba primero el arpegio de Valentine, luego la herida biográfica en el aullido de Burdon, después las teclas de pesadilla del desquiciado teclado de Price. Hay una casa en Waterloo. Está solo a dieciséis quilómetros de Bruselas. No es sólo una residencia presidencial. La llaman la Casa de la República.

Sugerente paradoja

Sugerente paradoja

Si Forn ha acatado la Constitución, si ha dejado la política, ¿cómo podrá probar que no reiterará en el delito que justifica la prisión provisional? Tal vez no pueda porque, en última instancia, no depende de él.

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