La UCO investiga al emisario del PSOE que inició la trama Leire contra la Guardia Civil
La unidad de élite de la Benemérita toma declaración a Caramés para preguntarle por las maniobras de Christian Mesía

Ilustración de Alejandra Svriz.
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil citó el jueves de la semana pasada a varios empresarios relacionados con la investigación judicial de la Audiencia Nacional sobre la trama Leire. Entre ellos se encontraba José Luis Caramés, el primer confidente del caso Koldo, desvelado por THE OBJECTIVE. Su situación es paradigmática porque con él inauguró la trama Leire los intentos de sobornos a testigos a cambio de atacar a la Guardia Civil, ante las investigaciones que se cernían sobre el Gobierno y el PSOE.
Pese a ello, la UCO no lo tenía entre los intentos de compra de testigos realizados —y demostrados— por la presunta cloaca del PSOE, ni tampoco figura en el auto del magistrado Santiago Pedraz entre los empresarios que recibieron ofertas de potenciales beneficios judiciales a cambio de incriminar a la Guardia Civil en una operación para derrocar al Gobierno. Concretamente, la propuesta que le hizo llegar un emisario del PSOE a Caramés era un pacto con el Ministerio Público si incriminaba al excapitán de la UCO, Juan Vicente Bonilla, a quien había servido años atrás como confidente.
Caramés se negó a declarar la semana pasada, por estar inmerso en una investigación sobre hidrocarburos en el mismo juzgado número 5 de la Audiencia Nacional, cuyo titular es también Santiago Pedraz, el mismo que investiga la trama Leire. Sin embargo, el primer confidente del caso Koldo fue citado en la comandancia de la Guardia Civil de Tres Cantos a las 11.35 del jueves 28 de mayo, de donde salió a las 12.25. Según las fuentes consultadas, aprovechó esos minutos para ofrecer datos a la UCO sobre la información a su disposición. Los agentes preguntaron al empresario sobre la información publicada por THE OBJECTIVE, en la que se revelaba en exclusiva que José Luis Caramés había recibido una oferta el 10 de enero de 2025. Según se recoge en el libro Todos los hombres de Sánchez (Editorial Deusto), se la hizo llegar el abogado Christian Mesía, letrado que asistía a Javier Pérez Dolset y en cuyo nombre trasladó una oferta del Partido Socialista.
Caramés confirmó a los miembros de la Benemérita lo revelado a este diario: la oferta formulada por Mesía en su despacho de Madrid el 10 de enero de 2025, que incluía la posibilidad de pactar con la Fiscalía sobre su imputación en el caso Gaslow, a cambio de señalar al entonces capitán Bonilla como un miembro de una «UCO patriótica» inmersa en una presunta operación para «derrocar al Gobierno». Asimismo, mostró a los agentes su teléfono y los mensajes publicados por este diario en los que el letrado del empresario Dolset le citó en dos ocasiones; primero en su despacho en la calle Príncipe de Vergara y, pocos días después, en el despacho del abogado de Caramés en el Paseo de la Castellana. También explicó el contenido de esos encuentros, la oferta en nombre de Dolset y Leire Díez —que a su vez hablaba en nombre del PSOE—, sujeta a la condición ya mencionada: incriminar a Juan Vicente Bonilla de haber fabricado informes contra el PSOE por intereses políticos espurios y animadversión manifiesta.

Objetivo: incriminar a Bonilla
Según fuentes del instituto armado, la UCO no tenía «en el radar» la oferta hecha a Caramés en enero de 2025 a través del abogado de Dolset. Por este motivo, en el marco de la investigación sobre la supuesta cloaca de la trama Leire, los agentes se interesaron por sus movimientos de hace un año, revelados por THE OBJECTIVE hace varias semanas, citando a Caramés como testigo en la comandancia de la Guardia Civil en Tres Cantos. El confidente del excapitán de la UCO se negó a declarar, ofreciéndose a colaborar ante la Fiscalía Anticorrupción, tal y como recoge la declaración testifical que consta en el sumario de la causa.
Los mensajes exclusivos a los que ha tenido acceso THE OBJECTIVE no solo muestran las comunicaciones entre Mesía y Caramés para celebrar sendos encuentros, sino también los mensajes de WhatsApp entre Javier Pérez Dolset y su letrado, cuando este le comunica que Caramés «no se fía» y que «solo se reúne con el fiscal de la AN y su letrado». Una afirmación ante la que el empresario amigo de Leire Díez le contesta diciendo: «No es negociable. Los términos del acuerdo hay que validarlos antes. Si no le interesa, pues que se apañe [,] que tiene un horizonte negro de cojones».

Al día siguiente de que Pedraz publicara el auto sobre la organización con epicentro en Ferraz —cuyo «propósito era desestabilizar de forma sistemática y continuada cualquier procedimiento judicial o actuación policial»—, los agentes de la unidad de élite de la Benemérita citaron en la comandancia de la Guardia Civil en Tres Cantos a varios empresarios para tomarles testimonio sobre las maniobras de la trama Leire. Según fuentes conocedoras, entre ellos estaban José Luis Caramés, Carmen Pano y Antonio Rodríguez Estepa, a quienes la UCO solicita información sobre sus respectivos emisarios. En el caso de los dos primeros, se trata de dos abogados: Christian Mesía y Leticia de la Hoz, respectivamente. Esta última —que asiste a Koldo García, a su mujer Patricia Úriz y a su hermano, Joseba García— trasladó una oferta económica de 50.000 euros ampliables a 250.000 junto al pago del alquiler de su vivienda y la boda de su hija Leonor Gonzalez Pano, a cambio de «dejar al margen al PSOE y no mencionar a Santos Cerdán», como desveló THE OBJECTIVE en exclusiva hace un año. Los agentes han incorporado ahora este testimonio.
El 20 de enero de 2025, Caramés rechazó la oferta y volvió a hablar con el capitán Bonilla después de tres años y medio sin contacto con el agente de la UCO, Juan Vicente Bonilla, a quien había dado información puntualmente desde 2016. Tres meses después de revelarle las maniobras de José Luis Ábalos y Koldo García para canalizar una comisión millonaria a Panamá, la Guardia Civil detuvo a la fuente en el marco de una operación de hidrocarburos, paralizando su colaboración. El confidente se molestó con Bonilla por considerar que le había traicionado al no avisarle de que le estaban investigando.
