Jordi Bernal

Matadero de mierda

Destripar un cerdo cada cinco segundos no es moco de pavo. Perdón por el exceso de animalada. Pero si hay que destripar 700 la hora mientras tienes a un tipo encima que te insulta, el trabajo se convierte literalmente en una condena. La denuncia en un matadero de Vic pone al menos un par de cuestiones en el punto de mira: los celebérrimos embutidos de la localidad catalana son espléndidos, qué duda cabe, y en Europa todavía existe la censurable praxis de la esclavitud.

Opinión

Matadero de mierda
Jordi Bernal

Jordi Bernal

Periodista a su pesar y merodeador de librerías y cines. Autor del libro de crónicas Viajando con ciutadans (Ed. Triacastela, 2015)

Destripar un cerdo cada cinco segundos no es moco de pavo. Perdón por el exceso de animalada. Pero si hay que destripar 700 la hora mientras tienes a un tipo encima que te insulta, el trabajo se convierte literalmente en una condena. La denuncia en un matadero de Vic pone al menos un par de cuestiones en el punto de mira: los celebérrimos embutidos de la localidad catalana son espléndidos, qué duda cabe, y en Europa todavía existe la censurable praxis de la esclavitud.

No quisiera yo pecar de buenista, buenrrollista ni de sindicalista degustando un sabroso jabugo en perenne día de huelga; sin embargo resulta inadmisible que en pleno siglo XXI cambalache, problemático y febril, el bien escasísimo que ya es el trabajo se convierta en oportunidad para que unos cuantos impongan una labor de chinos construyendo el ferrocarril far away y sin pausa a la mayoría.

La información anecdótica (de la que la justicia se ocupará) no puede constituirse en norma. Si así fuera todavía tendríamos que darle la razón a esos populistas que se rasgan camisas Al Campo o que queman constituciones en los platós carpetovetónicos de la televisión pública (¡e impúdica!) catalana. Más allá de los (h)unos y los (h)otros, queda un horizonte palpable y nada equidistante. Un territorio conocido como sentido común. El mismo, por ejemplo, que haría posible un gobierno coaligado en España, decretaría la imposibilidad de conjugar democracia con Islam, emprendería reformas inaplazables como la de la ley electoral, condenaría a los evasores fiscales a morar fuera de los lindes de la República o tendría como objetivo básico la creación de empleo para que, en un presente incierto, nadie tuviera que aguantar que un cerdo entre cerdos lo tratara como a un esclavo.

Tal vez sea mucho pedir, pero por mí que no quede.

Contexto

    Más de este autor

    Un chiste malo

    «Instalados en la más áspera de las simplezas, la pareja de baile solo tiene en mente evitar el pisotón del otro»

    Opinión

    Trump en 'The Office'

    «Trump como presidente de Estados Unidos nada tiene que envidiar al feliz mono suelto con dos pistolas cargadas»

    Opinión

    Más en El Subjetivo

    David Mejía

    Jaque al rey

    «El problema de la monarquía es que si el rey fuera Alberto Garzón I, no podríamos librarnos de él»

    Opinión

    Juan Marqués

    El gran tostón del yo

    Es la trivialidad lo que predomina en la «autoficción» o en la literatura de testimonio, y sin embargo es cada vez mayor la exaltación totalmente acrítica que de ese tipo de libros se hace en los medios

    Opinión

    Gabriel Insausti

    Todos somos China

    «Lo que viene de China no es sólo el coronavirus. Lo que viene es esa entente insólita de comunismo y capitalismo –con lo peor de cada casa- que se resuelve en el globalismo»

    Zibaldone