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La santa, la ministra y la madre protectora

«La mujer que ha superado la narrativa del sexo débil es una mujer con autoestima»

Opinión

La expresidenta de Infancia Libre, María Sevilla | Jesús Hellín (Europa Press)

Personalmente, siempre he considerado que hay un tipo de feminismo que en principio parece inofensivo pero cuya falta de lucidez puede volverse perniciosa para las propias mujeres. Atrás han quedado los tiempos en que el «sexo débil» se aferraba de manera casi convulsa a la condición de víctima porque ninguna otra narrativa parecía posible. Pero el feminismo consiste en denunciar, algo hay que denunciar aunque sea a consta de perpetuar roles arcaicos. Si insistimos en sacar rédito político de esta condición de víctima y hacer de ello un modo de vida, entonces el problema se vuelve tan grande como lo sean el presupuesto y el colectivo subvencionado.

No hay derecho, ni lo había a traficar y sacar rédito político de estas mujeres, de sus historias y del impacto de las historias victimistas. Si a la ministra le gustan las víctimas, pues buen provecho, pero no es cierto que la mujer sea víctima por sistema. Solo nos falta hacer un monumento a la mujer víctima en la Castellana con una placa que explicite su condición de superioridad moral. Esta semana nos vendían a María Sevilla como una madre protectora y todas las mujeres con un poco de sentido común nos preguntamos por qué ese niño no ha ido al colegio y ha permanecido aislado del mundo, encerrado en un piso.

Aquí cada uno tiene su biografía y quiere imponerla y crear el escándalo social de la semana, pero los que no tienen biografía ni voz ni voto son los niños. La biografía de la víctima es útil si puede atraer el voto, y puede servir a un objetivo político concreto más amplio: denunciar un sistema judicial como misógino o negar que la Constitución garantiza la igualdad de hombres y mujeres. Un colectivo de víctimas bien manejadas puede suponer un escaño, un ministerio y una victoria electoral.

En mi caso, empiezo a sospechar que este feminismo avanza hacia objetivos que no son los míos, ni los de la mayoría de las mujeres. Bajo la condición de víctima no se puede tener ni autoestima ni control de la propia vida; nada es posible más que el sentimiento de injusticia y de terror, la víctima queda atrapada en un universo de pesadilla, un universo creado por alguna ministra  sádica.

Su vida y su autoestima requieren que la mujer se enorgullezca de su capacidad de pensar, de su capacidad de vivir; de ser autosuficiente. La mujer independiente, lógicamente, no cabe en este esquema mental del feminismo de Podemos, porque no busca ser benevolente ni tampoco víctima. Con la insistencia en negar otras mujeres, estas feministas profesionales solo han demostrado que se encuentran acorraladas. El actual avance social del feminismo de izquierdas no es un recorrido del mito a la verdad, sino del mito a un nuevo mito arcaico.

Negar que la mujer es una víctima no es una paganía y es más ejemplarizante: la mujer que ha superado la narrativa del sexo débil es una mujer con autoestima. Y no sé cómo no han llegado ya las feministas a esta conclusión, quizás porque implica, entre otras cosas, que la infantil y oscura nostalgia de la etapa trágica de la mujer puede ser superada, ergo ellas pueden ser superadas y dejar de ser modelo de referencia. En todo caso, insisto en explorar nuevas posibilidades para las generaciones presentes y futuras, las nuevas generaciones son más listas y saben que normalizar el éxito, la igualdad de la mujer, es positivo. Hablando de estatuas de mujeres, recuerdo el Monumento a Sor Juana Inés de la Cruz. Miraba la cara de Sor Juana cuando pasaba haciendo running por los jardines de Palacio y la imagen me transmitía su fuerza. Esa sí que era santa.

3 comentarios
  1. Cmc1983

    Me parece, Cristina, de muy mal gusto que no seas capaz de hacer ni una sola mención al padre de la criatura y refuerza mi idea de que eres otra superiora moral más. Mientras dejéis a los padres completamente al margen del discurso solo reforzais esa teoría de que el feminismo hoy en día no busca igualdad, sino superioridad. Es mi humilde opinión.

  2. ficomp2c

    Así es. Todo este retorcimiento para abanderarse por una causa que afecta a una 4.000.000 millones de mujeres ahora mismo (se supone que el 50% de los humanos) y querer tener el monopolio de la verdad y los valores feministas universales, es tan falsa como aberrante, que se cae por su mismo exceso, dejando en la realidad a las mujeres a los pies de los caballos , en sus muchos problemas cotidianos
    Se han cargado, por alguna oscura razón, la verdadera lucha feminista tan necesaria, y están manipulando para convertir a la mujer en un muñeco espectáculo al servicio de los grupos de poder que nos invaden , wokes. queer etc, a los que los verdaderos problemas de las mujeres se la traen al fresco

  3. 23xtc

    dejar a Irene «Chauchescu» y centrar en problema en las periodistas hembristas que han soportado la retórica, mensaje, la generación de opinión y para alamar a la opinión, además de señalar a los jueces no adeptos, que no se adhieren. Griso, Ana Rosa, Fallaras, Patricia, Sandra, Ana Bernal, Palomeras, Beni, impunes en España. Las asociaciones y fundaciones hembristas necesarias para ser acusación particular, para defender a las «hermanas», salvarlas, como el caso Tamara que es indultada por la presión para que exista jurisprudencia. Han conseguido que los jueces callen, se sientan que o están en el bando ganador no serán nada y morirán en una cuneta. THEMIS, la de Pilar Sepúlveda, y más de 180 , Pilar Llop, Poyatos. Pero la parte más peligrosa es el adoctrinamiento hacia nosotros, los niños, en la universidad donde los hombres son los guardianes del guetto, esa otra pata fundamental.
    La última pata es ocultar el horror del hembrismo que genera legalización del maltrato a los hombres heteros como hacen tus compañeras de profesión, con la convivencia de hombres que se venden.
    El resto de tu mensaje me sobra.

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