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Ricardo Dudda

Boris Johnson y la regla del pico y final

«La tentación de mantenerse en el poder la comparten todos los líderes. Pero solo los buenos líderes saben cuándo les toca marcharse»

Opinión
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Boris Johnson y la regla del pico y final

Boris Johnson. | Zuma Press

«La completa falta de confianza que tengo en su liderazgo del país». «Estrategia autocomplaciente». «El caos en el Número 10, la ruptura de la responsabilidad colectiva del gabinete, el abandono del código ministerial, la defensa de la indecencia». «No confío en su liderazgo y le pido que considere su posición por el bien del país y del partido». Esto no son mensajes de periodistas o de la oposición, sino de ministros de Boris Johnson, que dimitió este jueves tras una sangría de dimisiones de su gobierno. Es un caso sin precedentes, al menos con esta brutalidad. No es extraño en la política británica que los diputados de la mayoría de gobierno ataquen al presidente; lo novedoso en esta situación es lo explícito de los ataques. «¿Cree el primer ministro que hay alguna circunstancia en la que dimitiría?», le reprochó un diputado tory a Johnson en la Cámara de los Comunes. Otro le acusó de culpar siempre a los demás de sus errores. 

Johnson aguantó hasta el último momento. Hasta cincuenta miembros de su gobierno han dimitido esta semana. Él se mantuvo en la silla, desafiante, con el argumento de que tiene un mandato popular muy amplio (en 2019 obtuvo una victoria aplastante). Pero su gobierno fue vaciándose. Había perdido la confianza hasta de sus colaboradores más cercanos, como Michael Gove.

La tentación de mantenerse en el poder la comparten todos los líderes. Pero solo los buenos líderes saben cuándo les toca marcharse. El propio Johnson acusó en 2010 a Gordon Brown de no darse cuenta de que le había llegado la hora. En un artículo en The Telegraph, escribió: «Todo esto es increíble. Mientras escribo estas palabras, Gordon Brown sigue refugiado en Downing Street. Es como un colono ilegal en el desierto del Sinaí, atándose al radiador, o como David Brent acosando a The Office en ese insoportable episodio en el que se niega a reconocer que ha sido despedido. ¿No hay alguien -el secretario privado de la Reina, el simpático policía de la puerta del número 10- cuyo trabajo sea decirle que se acabó el juego?».

Hay presidentes muy preocupados por dejar un legado. Y para dejar un legado la salida ha de ser elegante. A otros, como a Johnson, les importa más el poder por el poder, mantenerse en la cúspide a costa de todo. En la declaración en la que dimitió, no admitió ningún error y acusó a su partido de expulsarlo. Una salida a tiempo te permite que te recuerden por lo que hiciste; una salida deshonrosa acaba solapando todo lo demás. El psicólogo cognitivo Daniel Kahneman demostró que los seres humanos seguimos la regla del ‘pico y final’ cuando recordamos algo: nos quedamos solo con el momento más intenso (el pico) y con el final, y no somos capaces de hacer un balance de la experiencia completa. A Johnson lo recordaremos por ser el ministro populista del Brexit, el que llevó a cabo la salida de Reino Unido de la UE, y por haber tenido una salida estrepitosa, sin precedentes en la política británica, abandonado y acosado hasta por sus más cercanos. 

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