THE OBJECTIVE
Javier del Castillo

Un sinvivir

«El bochornoso y caótico pleno del miércoles es sólo un aperitivo de lo que vendrá. Las exigencias de unos y de otros dejan muy claro quién gobierna en España»

Opinión
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Un sinvivir

Ilustración de Alejandra Svriz.

El espectáculo vivido el miércoles es sólo el comienzo de una larga gira de actuaciones y desconciertos, donde ya todo vale y nadie se atreverá a predecir lo que pueda ocurrir mañana. La emoción y la incertidumbre están aseguradas. En este sinvivir en el que nos encontramos, por la falta de escrúpulos y la ambición de una persona sinvivir —«Estado de ansiedad o desazón que hace vivir con intranquilidad a quien lo sufre», RAE–, sólo Puigdemont puede ya sentirse seguro y a salvo. El presidente del Gobierno hará todo lo que le exija su socio parlamentario, mientras el líder de la oposición se pregunta —y con razón— si le habrá merecido la pena emprender este viaje a ninguna parte.

Las dudas de Feijóo pueden estar justificadas, como las evidencias que proclama la ministra de Trabajo y vicepresidenta del Gobierno, cuando dice muy seria que «así es muy difícil gobernar». Verde y con asas. Hasta sus excompañeros de Podemos le ha dado un aviso. Un escarmiento a la chulísima Yolanda, de la manera más dolorosa: votando al lado del Partido Popular y de Vox, echando así por tierra y aplazando para mejor ocasión la aprobación del Real Decreto sobre subsidios de desempleo. «Están en contra de los parados y votan con la extrema derecha», se lamentaba con un gesto de extrañeza, como si acabara de caerse de un guindo. La venganza de los suyos no ha hecho más que empezar. Falta el más difícil todavía de este circo nacional

Sin embargo, la votación en contra de los cinco diputados de Podemos al real decreto sobre el subsidio de desempleo no deja de ser una anécdota, si se compara con los auténticos terremotos que nos esperan y con las humillaciones a las que ya se está viendo sometido el Gobierno de Sánchez. Los siete diputados de Junts son mucho más peligrosos. Le van a sacar a Sánchez hasta los higadillos, como me comenta un amigo, extrañado de fortaleza de ánimo presidencial para resistir este calvario. Le hago caer en la cuenta de que ese calvario, en forma de chantaje, es menos calvario cuando lo estamos pagando todos los ciudadanos con nuestros impuestos. Y con la vergüenza añadida de tener que asistir como espectadores a la humillación de un prófugo de la justicia.

El bochornoso y caótico pleno del miércoles es sólo un aperitivo de lo que vendrá en los próximos meses y en los próximos años. Un aviso para navegantes. Las exigencias de unos y de otros dejan muy claro quién gobierna en España y hasta qué punto el Ejecutivo se limitará a hacer los recados. Puigdemont y los suyos le recordarán un día sí y al otro también que son sus rehenes y que viven de prestado. 

En una palabra: Sánchez hará lo que le digan y sin rechistar, salvo que decida poner fin a tanta humillación tirando la toalla. De momento, a las primeras de cambio, ya se ha visto obligado a ceder competencias que son exclusivas del Gobierno central, como la gestión de la inmigración. Era una de las condiciones exigidas para poder aprobar en el Congreso un decreto ley en el que también se incluyen sistemas de blindaje para la amnistía del susodicho. 

«La salud democrática de España no puede quedar en manos de quienes más empeñados están en su deterioro»

Todo es muy lamentable. Y todo es tremendamente dañino para la normalidad y la convivencia democrática, dentro de un marco constitucional y un Estado de derecho. Por mucho que se intente tapar la herida con propaganda, la salud democrática de España no puede quedar en manos de quienes más empeñados están en su deterioro. De quienes ya han subrayado en muchas ocasiones que sus votos tienen un precio muy elevado. 

Que su gran objetivo, por no decir el único, es arrancarle a Sánchez el cumplimiento de compromisos que les acerquen a la independencia, aunque atenten contra la soberanía nacional y el principio de igualdad de todos los españoles. En definitiva, sostener a Sánchez en un sinvivir, con el miedo metido en el cuerpo, mientras siga sacándole todo aquello que le pidan

Mientras vean incrementar sus privilegios y sus recursos económicos, los tendrá de su parte. Eso sí, que no se le ocurra decirles que arrimen el hombro para solucionar los problemas de España. Por favor, ¿de qué me está usted hablando?

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