Las masacres en Irán se disculpan: son antiimperialistas
«¿E Irán? ¿Qué pasa con Irán? Los regímenes antioccidentales como Irán son ejemplos a seguir para esa izquierda caviar»

Ilustración de Alejandra Svriz.
Seguro que tiene en contra a todos los socios de la izquierda progre, pero el Gobierno por fin ha cedido y se suma a las sanciones de la Unión Europea a la Guardia Revolucionaria de Irán. Lo hará con otros países remisos (por distintas razones) que también acatarán la decisión de la Unión Europea de declararla como «organización terrorista». Ya es un paso adelante. El Gobierno de Irán está masacrando a su población, pero a la izquierda no le motiva como lo hacen otras causas. ¿Dónde están las voces indignadas, dónde las manifestaciones? Ningún conflicto civil interesa a la izquierda si no puede atribuir la culpa al imperialismo de Israel o EEUU.
Lo que empezó como un levantamiento popular a finales de diciembre de 2025, desencadenado por la crisis económica (inflación extrema, colapso del rial), rápidamente se transformó en un grito de libertad y de democracia. Las demandas del fin de la República Islámica se expresaron explosivamente durante el 8 y el 9 de enero, extendiéndose a decenas de ciudades. El régimen de los ayatolás respondió con una violencia que nos ha dejado estupefactos: fuego real contra manifestantes desarmados, ejecuciones sumarias, ataques a hospitales para capturar heridos, desapariciones forzadas y detenciones masivas. Las cifras varían enormemente debido al blackout de internet, la censura y la dificultad de verificación independiente. El 20 de enero de 2026, Human Rights International emitió un comunicado de prensa que afirmaba categóricamente que al menos 43.000 personas habían sido asesinadas por las fuerzas del régimen islámico. El informe incluye imágenes de morgues saturadas con bolsas de cuerpos, testimonios de doctores, blackout total de comunicaciones para ocultar la escala y videos filtrados de ejecuciones.
Las cifras oficiales iraníes hablan de unos 3.117 muertos, muchos atribuidos a «terroristas» externos. La falta de acceso informativo complica la verificación exacta, pero la gravedad es indiscutible en todas las narrativas independientes. La de Irán es una de las peores matanzas contra civiles en el siglo XXI. ¿Y qué dice nuestra izquierda? No se han encontrado declaraciones directas de Pedro Sánchez. Y los socios de coalición del PSOE, principalmente el Sumar de Yolanda Díaz y formaciones asociadas como IU y Podemos, han mostrado una postura absolutamente reservada y expectante. Es más, en el Congreso, Sumar y Podemos rechazaron una declaración institucional propuesta por el PP para condenar al régimen iraní y apoyar a las mujeres protagonistas de las protestas. No hay condenas directas a la represión civil en Irán por parte de diputadas como Ione Belarra, que ha señalado, cómo no, el «intervencionismo» de Donald Trump y de Benjamin Netanyahu.
A todos esos grupos se les ha reprochado su «silencio selectivo» ante las matanzas en Irán, en contraste con lo ruidosos que fueron contra Israel en el conflicto de Gaza y Cisjordania. Según Pedro Sánchez, las acciones de Israel en Gaza eran un «genocidio» e impulsó por ello medidas contra este país. ¿E Irán? ¿Qué pasa con Irán? Los regímenes antioccidentales como Irán son ejemplos a seguir para esa izquierda caviar. Y ven con gran reparo que la oposición a los ayatolás se aleje de sus postulados falsamente «progresistas» y que incluyan, encima, un potencial liderazgo del hijo del Sha. Tienen ante sus ojos la mayor movilización del país desde 1979, con millones clamando en las calles contra la teocracia. Las mujeres iraníes, auténticas heroínas, son humilladas y asesinadas sin que el feminismo levante una ceja.
No, las cosas no son como ellos querrían: no parece que los contra revolucionarios estén pensando en derrocar a sus verdugos para instaurar un poder de carácter antioccidental y de izquierdas. Por eso guardan silencio, a pesar del evidente terrorismo de Estado que se está practicando y de tantos posibles crímenes contra la humanidad que se reportan. Es el clavo definitivo para la credibilidad de una izquierda que carece realmente de principios.