200 niñas muertas
«Sobre las niñas que murieron en el sur de Irán por un misil norteamericano nada se ha escrito. Se deben de considerar víctimas insignificantes de un error de cálculo»

Ilustración de Alejandra Svriz
Ayer tarde, caminando camino a casa por la calle de Santa Engracia, me crucé con un grupito de cinco o seis niñas, vestidas con el uniforme del colegio, azul cielo, con faldita plisada a cuadros y calcetines blancos, muy graciosas, muy alegres y alborotadas, acompañadas de una joven maestra o tutora o sirvienta que les pedía que no gritasen tanto. Esta joven debía de sufrir ya una jaqueca de campeonato.
Oí al pasar que una niña decía: «Todas tenemos una abuela que se llama María».
Otra respondió: «¡La de Susana se llama María del Carmen!»
Bueno, ¿las niñas de uniforme azul eran cinco, o seis? No lo sé, se movían tanto, pero, según el Argumentum Ornithologicum de Borges, a propósito de una bandada de pájaros cuyo número él no podía contar, pero tenían que tener un número exacto, o bien ese número no existe en ninguna mente, o bien alguien tiene que saberlo, y ese «alguien» tiene que ser una mente omnisciente: lo cual demuestra la existencia de Dios.
A mí, de la existencia de Dios, más que el Argumento Ornitológico, me convencía, o casi me convencía, el hecho de que la abuela de una tal Susana se llame María del Carmen.
«El colegio había sido erróneamente identificado como una instalación militar. Nada, a la próxima seremos más precisos»
Entonces, por simpatía pueril, me acordé de las 170 niñas que el 28 de febrero murieron en Minab, en el sur de Irán, a consecuencia de un misil norteamericano, de esos que llevan en la ojiva explosiva una carga letal de democracia y libertad.
Curiosamente, sobre esas 170 niñas, o, según otros recuentos, 200, nadie ha escrito nada. Se deben de considerar víctimas colaterales, víctimas insignificantes de un error de cálculo.
En efecto, el colegio había sido erróneamente identificado como una instalación militar. Nada, pelillos a la mar; a la próxima seremos más precisos. Ajustaremos la puntería. Además de que en Ucrania los muertos ya van por el millón, millón y medio.
Ya, pero ¿eran 170, o eran 200 las niñas sacrificadas en el altar de la libertad, la democracia y la grandeza de America First? Dios lo sabe. O sabe Dios.
—Hombre, Ignacio, no te pongas sensiblero con las niñas, que no te cuadra.
—Ya, sí… No… Pero eran 170 o 200, que no tenían la culpa de nada, y cada una con su abuela que se llama María. A saber cómo se sienten esas abuelas, y padres y madres y hermanos… Y aquí, y en todo el mundo, como si lloviese en La Coruña.
Esta semana han fallecido el periodista Raúl del Pozo y el novelista Bryce Echenique, y ríos de lágrimas y tinta se han vertido por ellos. Bueno, sobre la obra de los dos me guardo mi opinión, ya que no es el momento y no quisiera ofender a quienes los querían y admiraban, y además de mortum nihil nisi bonum, pero el caso es que eran octogenarios y, después de vivir a su aire, han muerto en la cama. Las niñas, en cambio… Ni una nota, silencio.
Ahora parece, según la prensa norteamericana, que el señor Trump no había calculado bien los efectos de su operación de Furia Épica: sí, ha logrado asesinar a un ayatolá asqueroso, pero en su lugar el régimen ha puesto a su hijo, que es igual o peor que papá. Irán corta el paso por el estrecho de Ormuz, estrangula el flujo del petróleo, el precio se dispara, los analistas predicen la mayor crisis energética desde los años setenta. Ya veo que la semana que viene, cuando coja el coche, voy a pagar bastante más por llenar el depósito.
Y 200, 200 niñas muertas.
Además (según me entero por Russell Mead en TWSJ), se han bloqueado también las exportaciones de helio, que es vital para la producción surcoreana de semiconductores. «El Golfo es también un importante centro de producción de fertilizantes. A medida que los costes se disparen, la Casa Blanca y el Congreso pueden esperar llamadas de agricultores desesperados, y los países pobres pueden quedar excluidos del mercado de fertilizantes».
Para entonces, quizá Donald Trump, tras consultar los sondeos de opinión, ya haya retirado sus ejércitos, vociferando que su victoria ha sido aplastante. O haya enviado tropas a combatir sobre el terreno (ya que los kurdos, qué raro, se muestran renuentes). O lo que se le ocurra en cualquier momento a ese zoquete.
Y luego están las 200 niñas muertas. Y sus 400 abuelas que se llaman María.